Cannes 2018: Un leproso y un huérfano unidos ante la adversidad, la ópera prima de Paul Dano, grotesca violencia de Sergei Loznitsa y sintiendo el amor prohibido en Kenia

Cannes 2018: Un leproso y un huérfano unidos ante la adversidad, la ópera prima de Paul Dano, grotesca violencia de Sergei Loznitsa y sintiendo el amor prohibido en Kenia

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (2 votos, media: 4,50 de 5)
Cargando…

Deja tu comentario >>

Querido Teo:

Día de inauguraciones en el que hemos visto las películas que han abierto las diferentes secciones del Festival. “Wildlife” es la ópera prima de Paul Dano como director y ha quedado como uno de los pocos reductos de un cine USA exento de los primeros focos del Festival reservándose para abrir la llamada Semana de la Crítica. Por su parte, “Donbass” de Sergei Loznitsa y “Rafiki” de Wanuri Kahiu han sido las primeras cintas de la sección Una cierta mirada. “Yomeddine” de A.B. Shawky ha competido en sección oficial.

No es fácil que una ópera prima sea merecedora de estar en la sección oficial del Festival de Cannes y el egipcio A.B. Shawky si puede sacar pecho por ello ya que desde “El hijo de Saúl” en 2015 ninguna primera película había asomado en la lucha por la Palma de Oro. La fórmula eficaz de ternura, buenos valores y un canto en pro de la integración es el principal arma que puede haber convencido a la organización y, por tanto, a un público que podría llegar a esta película si la compra una distribuidora que sepa cuidarla y potenciar sus virtudes. “Yomeddine” en apenas hora y media se adentra en una peripecia vital en la que un leproso y un niño huérfano dejan los lugares en los que están recluidos, una leprosería y un orfanato respectivamente, para con la compañía de un burro emprender un viaje por Egipto en busca de sus orígenes. El arma de la película no es su originalidad pero sí explotar bien las armas que posee gracias a la química de sus actores, dos pícaros de la vida condenados a levantarse frente a la adversidad y convertidos por las circunstancias en unos improvisados padre e hijo encontrando en el otro lo que tanto ansían, luciendo sus tópicos con honestidad pero tirando por una fórmula ganadora a base de ternura, mensaje integrador de superación personal y universalidad. Sorprendentemente tiene muchos homenajes al cine de Lynch más clasicista (“El hombre elefante”, “Una historia verdadera”) e incluso en su banda sonora recuerda al universo de la Puppy de “Bestias del sur salvaje”. Un título menor para una sección oficial pero que ante la vena críptica de otras apuestas sí que puede ser una de las sorpresas de la temporada a nivel de cine de autor accesible y que vaya como las ardillas de árbol en árbol, pero en este caso de festival en festival haciendo runrún. Un “Campeones” en el desierto y las calles egipcias con la solidaridad de los personajes de Kaurismäki y la vistosidad exótica y bailonga de un Kusturica.

“Wildlife” es el debut como director de ese intenso talento actoral que es Paul Dano y que no ha hecho más que crecer desde que consiguiera su primer papel destacado como el hijo que hacía voto de silencio en el variopinto grupo familiar de “Pequeña Miss Sunshine”. Más de una década después se ha convertido en uno de los actores más valorados de su generación y es que, a sus 33 años, su particular físico e inquietud artística le ha permitido abordar un tipo de personajes alejados del de otros compañeros contemporáneos. Teniendo en cuenta esa vena autoral, salta ahora como director y guionista (acompañándole en esta última faceta su pareja Zoe Kazan), de una cinta que adapta la novela de Richard Ford sobre un adolescente que asiste al desmoronamiento de la aparente felicidad de sus padres cuando su madre se enamora de otro hombre. La pareja está compuesta por Carey Mulligan y Jake Gyllenhaal y le corresponde al joven Ed Oxenbuld interpretar a ese adolescente que desde su mirada ve como su vida tranquila y estable se revoluciona y cambia de paradigma ante la nueva fase que experimenta la relación de sus padres. Una cinta ambientada en la Montana de la década de los 60 que destaca en su diseño de producción y estética, notándose el esfuerzo de Dano por destacar en la puesta en escena sin que se percibiera su aire de novato, pero que supone una decepción más cercana a “American pastoral” que a la meritoria “Revolutionary Road” siendo irregular en su desarrollo, antipática de ver por su definición y resolución de personajes, y sobre todo rutinaria no ofreciendo nada distinto a ese estilo de películas con aroma clasicista pero que suponen un declive del modelo de familia americana del “american way of life”.

Sergei Loznitsa ya descolocó el año pasado en sección oficial con la inclasificable “A gentle creature” en la que golpeaba al sistema burocrático ruso y si en ella, al menos, destacaba cierta cuidada puesta en escena por parte del director en la diatriba de esa mujer que viaja a una cárcel de una región inhóspita tras llegarle devuelto un correo dirigido a su marido, ahora todavía ha dejado más descolocado con “Donbass” en la apertura de Una cierta mirada, un retrato contemporáneo de la sociedad rusa y ucraniana que es un demencial, violento y bufonesco prisma de los países en los que la paz y la guerra penden de un hilo permanente. Una vez más su exceso grotesco se carga cualquier mensaje de denuncia o reflejo documental de la situación ya que, además, de apostar por escenas realmente duras e impactantes (como ese desenlace con total impunidad que nos hiela la sangre pese a verlo fuera de campo) tiene momentos realmente sonrojantes como cuando un político recibe todo un cubo de excrementos debido a su gestión o esa boda con una pareja de novios que parece sumida en una sustancia psicotrópica con los efectos de un porro de la felicidad mientras son jaleados y casi agredidos por los suyos. Una nueva vuelta de tuerca a estamentos como los gobiernos, el ejército, las fuerzas de seguridad o el matrimonio. Desde luego, si el mundo que refleja Loznitsa fuera extensible a todos estaríamos perdidos como especie humana ante su mensaje permanente de desesperanza y de punto de no retorno.

“Rafiki” de Wanuri Kahui es una cinta que comienza como un jovial retrato entre las calles de un barrio de Kenia que podrían recordar a la vistosidad de una ciudad como Cuba pero que poco a poco se va oscureciendo siendo la historia de despertar sexual de dos chicas en la Kenia actual de violencia, prejuicio y rechazo. Una película muy bien contada y transmitiendo mucha verdad en horita y media gracias a la química que desprenden sus dos actrices, dos jóvenes que no sólo tienen que vivir un amor tan orgánico y sentido como prohibido sino también hacerlo en un entorno hostil subrayado, además, por la rivalidad política que mantienen sus respectivos padres de cara a unas elecciones. Y no deja de ser curioso, como no podía ser de otra manera, el peso del referente paterno ya que si una, Kena, viene de un hogar roto marcado por la miseria y por la separación de unos padres en los que si bien él ha rehecho su vida (y va a tener un hijo con su nueva pareja), la madre sigue viviendo atormentada por ello y reprochándole a él ese abandono y el despertar sexual de su hija a la que considera poseída por el demonio, por su parte, la otra chica, Ziki, (mucho más metropolitana y abierta a sentir) vive albergada por unos padres que si bien vienen de ver más mundo eso no les exime de incluso nadar de manera más acusada si cabe en el pozo de la intolerancia resolviendo con una bofetada y un castigo cualquier cosa que ellos consideren que sea “salirse del tiesto”. Una cinta que se ve bien y que, sin ser original, destaca por su verismo, unos originales títulos de crédito y por el hecho de que la cinta esté prohibida en Kenia por sus leyes homófobas, de las más feroces del continente africano.

Y premio Carrose D´Or de este año para Martin Scorsese que entrega la sección de Quincena de Realizadores.

Nacho Gonzalo

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario