Cine en serie: "The undoing", la sombra de la sospecha en el mundo de la élite

Cine en serie: "The undoing", la sombra de la sospecha en el mundo de la élite

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Querido Teo:

"The undoing" ha sido el reencuentro televisivo del productor David E. Kelley con Nicole Kidman después del éxito de las dos temporadas de "Big little lies". Una miniserie de 6 episodios dirigida por Susanne Bier que ya ganó el Emmy por su anterior incursión en el medio, "El infiltrado" (2016). Esta nueva producción de HBO ha rentabilizado los mimbres a nivel de premios ya que de momento se ha hecho con 4 nominaciones en los Globos de Oro, 2 en el Gremio de Actores (SAG) y 3 en los Critics’Choice (BFCA). Además ya se ha convertido con 12,3 millones en la serie más vista en HBO en el 2020 superando precisamente a "Big little lies".

“The undoing”, adaptación de la novela “You should have known” de Jean Hanff Korelitz, nos lleva a un Nueva York elitista, el de colegios de pago, pisos que parecen museos, pinacotecas, sensibilidad artística y musical y reuniones sociales con fines benéficos para, en parte, que el pijerío pueda tener la conciencia tranquila ayudando a los que lo necesitan a pesar de que, en el día a día, sólo se relacionan con gente que vive en su misma burbuja de confort.

Es el círculo social al que pertenece los Fraser, Jonathan (Hugh Grant) y Grace (Nicole Kidman), él un respetado oncólogo infantil y ella una cotizada terapeuta. Los dos tienen un hijo, Henry (Noah Jupe), un crío de 12 años que hace sus pinitos con el violín. Una familia perfecta que vive su rutina de día a día, tienen una casa en la playa, y viven sin mayores preocupaciones.

Todo se pone patas arriba cuando entra en escena Elena Alves (Matilda de Angelis), una pintora carnal y desinhibida que se mete en el círculo de mujeres del que forman parte Grace y Sylvia Steinetz (Lily Rabe), la mejor amiga de ésta y exitosa abogada. Elena es una mujer que vive con su marido y dos hijos, uno de ellos un bebé y el otro estudiante en el colegio gracias a una beca, y sorprende a estas mujeres por su carácter desinhibido demostrando que no sólo es un pez fuera del agua sino que parece que sufre algún trauma o posee algún secreto por desvelar ante las nada disimuladas miradas que lanza a Grace.

Poco después Elena aparece muerta brutalmente en su estudio de pintura y la desaparición fortuita de Jonathan, el marido de Grace, en principio debido a un congreso de medicina, hace saltar todas las alarmas cuando éste no da señales de vida.

A partir de aquí “The undoing” va ganando en tensión tras la aparente calma burguesa en la que nos introduce y se adentra en el “whodunit”. ¿Quién mató a Elena? Todo el mundo es sospechoso, desde Jonathan, el más evidente en teoría, hasta cualquiera que pudiera actuar fruto de un arrebato de celos o de rabia contenida. Llamadas de móvil, imágenes de vídeo o coartadas con poco sustento empiezan a ponerse sobre la mesa mientras el mundo estable, ordenado, cálido y poderoso en el que han vivido los protagonistas se va desvaneciendo cuando la presión mediática no afecta ya a los posibles sospechosos sino también a la reputación de los que les rodean.

Es cuando aparece el detective Joe Mendoza (Edgar Ramirez) o el padre de Grace, Franklin Reinhardt, un mayúsculo Donald Sutherland que termina siendo mucho más que un mero apoyo moral y económico para su hija sacando petróleo de un personaje que se mueve por la inquina a su yerno, por el hecho de recordarle a él por sus correrías de juventud, pero también por la devoción que siente por su hija y a su nieto.

“The undoing” es una serie adictiva más cuando se conoce que Jonathan y Elena sí que se conocían y que podía haber un móvil el cual, según la perspectiva que se adopte, puede ser factible también para cualquier otro personaje. Da la impresión de que todos tienen algo que esconder, bien porque así sea o porque simplemente están noqueados por un asunto espinoso que, dentro de ese estilo de vida en el que se suele mirar a otro lado para seguir en la corriente banalidad, muchos querrán tapar alejándose de todo lo que rodea a los Fraser ya que, a pesar de las sonrisas, los actos sociales o las donaciones escolares, ya son una familia marcada por la sospecha.

Una miniserie que respira lujo y eficacia, dando giros sin forzar la trama aunque haya capítulos que terminen en todo lo alto como aquel en el que se descubre el arma del crimen en el sitio más insospechado. “The undoing” es un drama sobre cómo encarar una relación de amor después de algo así, sospechando de quién ha compartido tantas cosas contigo, y preguntándose si la fidelidad y lealtad al otro es capaz de ser ciega.

Tantos años de convivencia, confesiones y proyectos en común que llevan a Grace a preguntarse si la persona con la que ha compartido cama más de 15 años es realmente como ella creía que era. Y es que lo que más sorprende es que la fuerza que terminará sacando el personaje actúe en contraposición de la irrealidad el mundo en el que se ha criado pensando que su padre y su madre se querían mucho sólo porque él le regalaba muchas joyas.

También es una historia sobre la maternidad y cómo intentar que una tragedia no acabe minando la personalidad de lo que uno más quiere, un hijo, a pesar de que no se ponga mucho interés en evitar que el crío acabe engullendo a través del móvil y las distintas pantallas toda la morbosa información sobre el caso dejándole su equilibrio mental a su suerte.

Una faceta maternal que intenta explicarse por el hecho de no saber reaccionar cuando uno vive algo así pero que se antoja como un cabo suelto así como la insistencia de mantenerlo en la escuela a pesar del círculo tóxico que se ha formado entre las miradas culpabilizadoras y sensacionalistas de unos y otros.

Por supuesto la serie gana alas desde la vertiente judicial cuando el caso es sometido a un tribunal popular que tiene que sacar las conclusiones tras los argumentos de la fiscal Catherine Stamper (Sofie Gråbøl) y la abogada defensora Haley Fitzgerald (Noma Dumeznewi), la cual está acostumbrada a casos de este nivel sabiendo que lo mejor es no involucrarse personalmente y preferir no saber si su cliente es culpable o no, sino más bien hacer el trabajo para el que le pagan que no es más que desarmar a la otra parte para que no pueda sustentar con hechos sus acusaciones.

“The undoing” deriva en un capítulo final que elimina sutilezas y fuerza el tono de culebrón de sábado por la tarde quitando caretas a más de uno y dirigiendo las sospechas en una dirección tras algunos vaivenes o intentos en el que se presentan traumas familiares, secretos del pasado y episodios que no son verbalizados y que acaban enquistándose sin remedio a la hora de construir una relación sana.

Una premisa que no por ser convencional deja de atrapar al espectador ante el suspense continuo, los giros y ese toque de elegancia que acaba fascinando por eso tan humano de ver cómo se manejan los ricos, aquellos que parecen intocables, cuando se encuentran en una situación que desmonta a cualquiera y que les hace ser humanos con sus preocupaciones, dilemas y bajezas morales. Un espléndido reparto, el oficio detrás de la cámara y la fuerza climática superan cualquier atisbo de superficialidad o vacuidad.

Lo que sí que se puede achacar a la serie es un final demasiado “peliculero”, propio más de una cinta de acción que de un suspense como éste con el momento de enaltecimiento de los cangrejos de Albany entre una canción infantil y las imágenes del crimen, y los torpes intentos de presentar “falsos culpables” ante los ojos del público forzando reacciones, apariciones de pruebas, personajes desdibujados que parece que van a tener más importancia de la que tienen, o incluso conversaciones veladas para confundir el foco principal que no es otro que saber si realmente fue Jonathan el que asesinó a la joven y, si es así, porqué.

Todo sin hablar de esa huida tan burda, unos flashbacks ambiguos que fomentan la sexualidad perversa de la víctima desde una perspectiva misógina y el hecho de mostrar a una Grace que, si bien tendrá que coger las riendas de la situación, también se deja llevar shockeada por lo que está sucediendo a pesar de la seguridad que intenta imprimir a sus pacientes cuando habla de la atracción que supone para algunas parejas el adulterio clandestino. Consejos vendo que para mí no tengo.

“The undoing” ofrece un mensaje sobre la insensibilidad a la que puede llevar la falta de afecto, creando una personalidad sociópata y narcisista, el empoderamiento, la intuición y el saber mover las cartas para proteger lo que una madre más quiere. Es cuando uno ve en peligro aquello que más valora cuando como humanos salimos de ese letargo bañado de conformismo, inercia y rutina anteponiendo prioridades y produciéndose la revelación de unos hechos que se muestran al espectador de la misma manera que parecen emerger en la mente de los protagonistas a través de ese juicio en el que una jugada maestra lleva a que una personalidad sociópata emerja y sea acorralada en el momento más necesario.

Nicole Kidman domina la escena situándose la historia en su conflicto y deriva emocional frente a la coralidad femenina de “Big little lies” (2017-2019). Una mirada en shock que bordea la locura y la desesperación cuando se ve acorralada sin saber cómo salir de ese atolladero más cuando cada una de sus acciones o palabras parece volverse en su contra en una espiral laberíntica sabiendo reaccionar a tiempo para coger el timón de su destino.

En frente un Hugh Grant cada vez más interesante en su faceta de actor dramático ya que este papel viene después de su Jeremy Thorpe en “A very english scandal” (2019) que le reportó candidatura al Globo de Oro, Gremio de Actores (SAG), Critics’Choice (BFCA), Bafta y Emmy. Un personaje que se mueve bien en la ambigüedad y que, a pesar de que todas las pistas parecen apuntar a él, contagiados por el reproche social y los engaños que se van construyendo, no es hasta el final si sabremos sí realmente eso es cierto aunque, a veces, lo más simple sea lo más veraz.

Muy destacable también la aportación de Noah Jupe como Henry que borda cada uno de los papeles que han llegado a este intérprete infantil con emoción, encanto y naturalidad y que ya trabajó con Susanne Bier en “El infiltrado”. Nada más se puede decir de un Donald Sutherland que aporta veteranía y presencia en un personaje con claroscuros pero estable y en progresión dentro de la trama a pesar de tenerlo que verlo casi como un mafioso mamporrero con el director del colegio de su nieto calificándose como un “chupapollas” a la vieja usanza.

“The undoing” puede verse en España a través de HBO y desde luego que es una muy buena opción para ver en maratón este culebrón con lujo e intriga que genera una indudable adicción a pesar de sus puntos flojos y gracias al tono y al calibre actoral.

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Nacho Gonzalo

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