Coleccionable David Fincher: “El club de la lucha” (1999), las reglas de una sociedad frustrada

Coleccionable David Fincher: “El club de la lucha” (1999), las reglas de una sociedad frustrada

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Querido primo Teo:

“La primera regla del Club de la Lucha es: Nadie habla sobre el Club de la Lucha”.

Si algo se puede afirmar sobre “El club de la lucha” sin temor a errar es que fue una película de la que se habló mucho. Querida por muchos, y odiada por otros tantos, la recepción de la cuarta película del realizador norteamericano fue fría en el mejor de los casos. De hecho, la Fox al ver las malas críticas y las reacciones contrarias que producía en los pases previos se desentendió de la publicidad de la película, negándose además a emitir un videoclip que grabaron Pitt y Norton de sus personajes. Sin embargo, el film encontró el éxito comercial con su lanzamiento en DVD, lo que facilitó que se convirtiera en una película de culto (años después la Internet Movie Database la califica como la decimocuarta mejor película de la historia).

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“La segunda regla del Club de la Lucha es: Ningún miembro habla sobre el Club de la Lucha”.

David Fincher afirmó en su momento que “El club de la lucha” era una cinta “sobre la mayoría de edad”, como pudiera serlo “El graduado” (1967), una de las favoritas del director, aunque destinada a treintañeros. Para Fincher el narrador, personaje interpretado por Edward Norton, es un “hombre común que trata de hacer todo lo que le enseñaron a hacer, buscando encajar en el mundo convirtiéndose en lo que no es”. El narrador no puede encontrar la felicidad, así que recorre el sendero de la iluminación.

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“La tercera regla del Club de la Lucha es: La pelea termina cuando uno de los contendientes grita “basta”, desfallece o hace una señal”.

La película volvió a sacar a la luz el siempre controvertido tema del impacto que una película puede tener sobre la vida real: se descubrieron clubs de lucha reales en Nueva York y Los Ángeles, lo que suscitó la polémica sobre la violencia en el cine. Fincher intentó que la violencia de la cinta sirviese como metáfora del conflicto entre las generaciones jóvenes y el sistema de valores de la publicidad. El director copió los matices homoeróticos de la novela de Palahniuk para hacerla incómoda al público y evitar que anticipasen el dramático giro del final.

“La cuarta regla del Club de la Lucha es: Sólo dos hombres por pelea”.

La lucha entre Tyler y el narrador, que va más allá de lo físico, es el centro alrededor del cual se conforma toda la película. El narrador, personaje insomne y desesperado por escapar de su fatal y aburrida vida, conoce a Tyler Durden en un avión. Tyler enseguida se nos muestra como un personaje carismático, con una filosofía muy particular. Ni en la película, ni en la novela en la se basa, se nos dice el verdadero nombre del personaje de Edward Norton, de ahí que cualquier referencia sea a “el narrador”.

“La quinta regla del Club de la Lucha es: Sólo una pelea cada vez”.

No del todo cierto en el caso de Fincher y la Fox. No muy satisfechos con la idea inicial del director de montar los títulos de crédito iniciales con la escena que recrea el interior del cerebro de Norton, en el que los créditos aparecen con letras brillantes, obligaron al director a rodar unos alternativos con los títulos en blanco y negro. Finalmente se decantarían por la opción, más atrevida, que proponía Fincher.

También es conocida la anécdota con Laura Ziskin (productora de la película, recientemente fallecida), sobre la escena de sexo entre Bonham Carter y Pitt. En dicha escena, y según el texto extraído literalmente de la novela, Bonham Carter se dirigía a Pitt y le decía: “Quiero quedarme embarazada. Quiero tener un aborto tuyo”. En uno de los primeros pases de la película, Ziskin le rogó a Fincher que eliminara esa frase. Fincher accedió a rodar de nuevo la escena, con una única condición: le permitirían mantener esa segunda tomar, fuera cual fuera el contenido. Ziskin accedió, afirmando que nada podía ser peor que esa frase. La escena que finalmente se incluyó en la película muestra a Bonham Carter diciendo: “No me habían follado así desde la escuela primaria”. Ziskin suplicó volver a la frase inicial, pero Fincher se negó.

“La sexta regla del Club de la Lucha es: Se peleará sin camisa y sin zapatos”.

Bob (interpretado por el cantante del grupo Meat Loaf) puede presumir de ser el único que no cumple esta regla. Su personaje regala alguna de las curiosidades más interesantes del film: una de ellas es que para confeccionarle los pechos postizos pidieron dos modelos, uno con pezones y otro sin ellos. Por descontado que, en contra de la opinión del estudio, Fincher optó por los primeros. Otra es que el esmoquin que usa cuando se viste de camarero es de la talla 60. Pero quizás la mejor, y la que pasa desapercibida, es que cuando sale del Hotel donde se ha realizado la charla sobre seguridad, a Meat Loaf se le cae el pantalón y nadie se dio cuenta hasta que se hizo el montaje de la película… De hecho, la escena pasa casi desapercibida.

“La séptima regla del Club de la Lucha es: Cada pelea durará el tiempo que sea necesario”.

A los altos ejecutivos del estudio no les entusiasmó la película y reestructuraron la campaña de marketing para tratar de reducir las posibles pérdidas. La cinta no cumplió las expectativas del estudio en taquilla y recibió reacciones polarizadas por parte de la crítica. Pese a eso fue nominada a un Oscar y a otras quince nominaciones, además de ser considerada la mejor película en la que ha actuado Brad Pitt. Lo más extraño es que el tiempo ha corrido a favor de la película, que no fue considerada lo grande que era hasta varios años después de su estreno. La película se convirtió en una de las más controvertidas y de las que más se hablaba en 1999. The Guardian la interpretó como un presagio de un cambio en la vida política estadounidense y describió su estilo visual como innovador.

“La octava regla del Club de la Lucha es: Si esta es tu primera noche en el Club de la Lucha… tienes que pelear”.

Otros apuntes sobre la película.

Fotografía

Fincher usó el formato Super 35 para filmar “El club de la lucha”, ya que le daba máxima flexibilidad hacer las composiciones de las escenas. Contrató a Jeff Cronenweth como cinematógrafo; el padre de Cronenweth, Jordan Cronenweth, trabajó para Fincher en la producción de la película de 1992 “Alien 3”. Fincher exploró diversos estilos visuales en sus anteriores películas, “Seven” y “The game”, por lo que Cronenweth trabajó con elementos de ambas para “El club de la lucha”.

Usaron un estilo chillón, haciendo que los personales “brillasen”. Las escenas en que aparece el narrador sin Tyler Durden son realistas e insulsas. Fincher describió las escenas con Tyler como “más hiperrealistas en un sentido deconstruido —una metáfora visual de a dónde va [el narrador]”. Helena Bonham Carter usó maquillaje opalescente para retratar su personaje nihilista y romántico. Fincher se aseguró de que las escenas no tuvieran demasiada luz para no ver demasiado los ojos de los personajes, citando la técnica del cinematógrafo Gordon Willis como influencia.

Efectos visuales

Fincher contrató al supervisor de efectos visuales Martin Hawks, con quien había trabajado previamente en la película “The game”, para crear los efectos. Haug asignó a cada uno de los artistas de efectos visuales y a los expertos en diferentes instalaciones para trabajar en los distintos tipos de efectos visuales: modelación CG, animación, composición y escaneo. Haug explicó: “Seleccionamos a los mejores para cada tipo de trabajo, y después coordinamos sus esfuerzos. De esta manera, nunca teníamos que jugar con la debilidad de alguna de las partes”. Fincher visualizó la perspectiva del narrador a través de su propia visión imaginaria y estructuró un bastidor de miopía para el público

Banda sonora

A Fincher le preocupaba que grupos experimentados en componer bandas sonoras no supieran atar bien las pistas de la película, así que buscó una banda que nunca hubiese hecho algo similar. Se interesó por Radiohead, aunque finalmente escogió el dúo de productores breakbeat Dust Brothers para el trabajo. El dúo creó una banda sonora post-moderna que incluye loops de batería, scratches electrónicos y samples computerizados. Michael Simpson lo explicó: “Fincher quería romper moldes con todo lo relativo a la película, y una banda sonora poco convencional ayudaba a conseguirlo”.

El comentario

Es difícil ponerse hablar de “El club de la lucha” sin hacerlo desde las trincheras. O te gusta mucho o la odias. Mi trinchera es la de los aliados. Entro dentro del grupo de defensores de la película. Por cuestiones generacionales, es una de las películas de mi adolescencia. Por estética, por mensaje, por gamberra. Con el tiempo, puede que no aprecie tanto el mensaje pero me sigue pareciendo extraordinariamente explosiva, divertida y transgresora. Contiene una de las mejores interpretaciones de Edward Norton, en el lustro dorado de su carrera, y de Brad Pitt, SEN-SA-CIO-NA-LES. La labor de ingeniería en la dirección por parte de Fincher es admirable. Demuestra, una vez más, que no es un director más del montón. Es una de esas películas que no me canso de ver. (Ananula)

Viendo Seven una intuye que David Fincher no hace películas para caer simpático. “El club de la lucha” confirma dicha intuición. Basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk, la película es la traducción visual de la obra, a la que, en ciertos aspectos, incluso supera. El film se entiende desde la ironía, y se disfruta si uno se deja llevar por la locura que inspira a este grupo de personas que actúan impulsadas por la desilusión y la infelicidad. No la entiendo como una mofa de cosas más o menos serias, creo que la crítica se centra más ese sentimiento de auto-importancia que en mayor o menor medida todos hemos sentido alguna vez. Fincher disecciona sensaciones y reacciones, y aún cuando no nos guste siempre el diagnóstico que nos presenta, se le debe reconocer su maestría. “El club de la lucha” es una película que admite revisiones y discusiones. Y como toda gran película, genera debate. (Rodasons)

Tus primas Ananula y Rodasons

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