Coleccionable David Fincher: “Zodiac” (2007), madurez y obsesión

Coleccionable David Fincher: “Zodiac” (2007), madurez y obsesión

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Querido primo Teo:

Cuando David Fincher estrena “Zodiac”, habían pasado cinco años desde su última película, “La habitación del pánico”. El director vuelve a la palestra con, quizá, su película más personal. El guión de James Vanderbilt, de casi doscientas páginas, basado en los libros escritos por el dibujante Robert Graysmith (“Zodiac” y “Zodiac unmasked: The identity of America´s most exclusive serial killer”) llega a sus manos en 2003, a través del productor Brad Fischer. Fincher, al que la historia del asesino del zodiaco le era muy cercana, decidió sumergirse en un proyecto que marca un punto de inflexión en su carrera y una vuelta de tuerca con respecto a sus obras cumbre anteriores. Si Fincher era el mesías de la estética postmoderna y el renovador del thriller contemporáneo, en “Zodiac” irrumpe con una estética clasicista con la que sorprendió a propios y extraños.

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“Zodiac” aborda la historia de un asesino en serie que bajo ese falso nombre, con el que firmaba los criptogramas que enviaba a los periódicos, donde reivindicaba y daba detalles de sus asesinatos, aterrorizó la costa Oeste de los Estados Unidos durante finales de los años 60 y comienzos de los 70, aunque la sombra de su acción se alargó hasta bien entrados los 80. Su centro de operaciones fundamental fue la ciudad de San Francisco que es el escenario principal donde discurre la película que nos ocupa. El film sigue la historia del asesino del zodiaco a través de las vidas de varios personajes: el dibujante del San Francisco Chronicle, Robert Graysmith (al que da vida Jake Gyllenhaal), en cuyo libro sobre el asesino se basa la película, el periodista Paul Avery (encarnado por Robert Downey Jr.), encargado de seguir el caso en dicho periódico; y los detectives del departamento de policía de San Francisco David Toschi (Mark Ruffalo) y William Armstrong (Anthony Edwards) que se encargaron de la investigación oficial del caso, conjuntamente con los departamentos de policía de las otras tres jurisdicciones afectadas por las acciones de este criminal. Una película muy coral que toma desde la mitad de la película al personaje de Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal) como hilo conductor principal.

La película arranca con una potente escena inicial donde se reconstruye el segundo crimen atribuido a Zodiac, que tuvo lugar el 4 de Julio de 1969. Una primera escena en la que se deja ver la crudeza y realismo con la que Fincher va a retratar no sólo los tres asesinatos que aparecen en la película sino toda la historia del asesino del zodíaco. Huyendo de cualquier atisbo de estética morbosa y efectista y buscando la mayor cercanía a los hechos reales, en una labor más periodística o documental que cinematográfica al uso.

El magnífico guión de Vanderbilt dibuja toda una pléyade de personajes secundarios, engarzados con maestría, con diálogos brillantes cargados de ironía, humor y constantes guiños a las distintas épocas en las que discurre la película. “Zodiac” nos sumerge en un viaje incómodo a lo largo de tres décadas en el que a cada paso que da la película, en vez de avanzar hacia un final resolutorio del caso Zodiac, avanzamos hacia un callejón sin salida. Como lo fue en la realidad en la que se inspira. No hay concesiones ni giros ni trucos. Una historia que no comienza por el principio y que tampoco tiene final. Algo que el propio Fincher justificaba: “Ésta es una historia sobre personas frustradas y yo he querido que el espectador les acompañe en esa frustración, que el espectador se agote, que sienta ese cansancio con ellos. No ofrezco un viaje fácil. Quiero provocar en el espectador una catarsis emocional, ése es el tipo de cine que me interesa, el que deja cicatrices. Quizá es una película excesiva, pero como mucho me disculpo por ello”.

David Fincher ha llegado a definir “Zodiac” como su “Amacord” particular, la película de su niñez. Él vivió buena parte de su infancia en San Anselmo, ciudad cercana a San Francisco, en esa época en la que el terror por los crímenes y amenazas de este asesino, autodenominado Zodiac, convulsionaban la ciudad y ponían fin a los felices sesenta y su mensaje hippie de paz y amor. Así lo recordaba él mismo: “Vigilantes privados nos escoltaban hasta la escuela. Fue algo muy serio. San Francisco se veía así misma como una especie de joya resplandeciente, una pequeña ciudad cosmopolita. Y entonces, dos años después del verano del amor, un tipo con aspecto de empleado de correos insatisfecho, con el pelo al uno, gafas de pasta, cazadora y vestido con botas militares, escribe una serie de cartas desagradables, se mete en la cabeza de todo el mundo y le da completamente la vuelta a la tortilla”.

El proceso de documentación de la película duró tres años en los que se buscó reproducir y conocer al mínimo detalle la historia, los personajes y la época. En una labor minuciosa muy acorde con la fama de detallista casi obsesivo que tiene el director. Fincher convenció al guionista para rescribir el guión y que así reflejara las investigaciones llevadas acabo. Se entrevistaron a testigos, familiares de los sospechosos, a los detectives que participaron en el caso y se hizo una importante labor de rastreo en los archivos de las distintas jurisdicciones. Incluso, se llegaron a encontrar nuevas pruebas sobre el caso que la policía había pasado por alto. La labor de documentación tenía como objetivo una de las obsesiones del director en esta película: lograr el mayor realismo posible. Captar la atmósfera y el espíritu de los 70 de la manera más fiel posible. En ese sentido, la película, tiene como fuente de inspiración reconocida por su director, una de las películas favoritas del mismo: “Todos los hombres del presidente” de Alan J. Pakula. “Era una película en la que los personajes hablaban sin parar, eso me gusta mucho”. Y de ella toma esa vertiente de película de investigación con un tono casi documental.

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Rodada en formato digital, algo novedoso en su momento, la película planteó enormes dificultades para el director con los estudios. Fue rechazada por Sony por su excesivo metraje (de más de dos horas y media). La película tampoco fue un éxito en su día. Dividió a la crítica desde su estreno en Cannes 2007 y la taquilla no la respaldó como se esperaba. No era el thriller habitual con el sello Fincher. El propio director reconocía que en “Zodiac” no ofrece el thriller que muchos esperaban de él. “Hubo un pase en la Warner donde la gente comentó: esto no es “Seven”. Y no, no lo es. Es una película de asesinos en serie, pero muy distinta. Al final, el film trata sobre la fe y no sobre el conocimiento. Es un drama sobre gente que no se quiere dar por vencida”. Una realidad que el propio Fincher conoce en sus propias carnes. “Puedo ver el modo en el que funcionan los Graysmiths de este mundo. (…) Mi padre era periodista y sé, desde niño, lo que es una personalidad obsesiva compulsiva. Uno de esos tipos que necesitan llegar al final de las cosas, ya sea una botella o una buena historia. Mi padre tiene mucho que ver con el personaje de Jake Gyllenhaal, no hay que buscar razones detrás de su obsesión por el asesino, no hay nada detrás: la realidad es la obsesión y como esa obsesión cambia la vida los personajes. La mente humana necesita crear un orden alrededor de la tragedia y esa es una idea que me interesa mucho. Esa necesidad de controlar lo incontrolable nos puede llevar a la peor de las frustraciones. Pero todos los humanos necesitamos saber, por eso nos atrae la violencia, sólo buscamos un consuelo sobre nuestra propia naturaleza”.

El tiempo ha terminado sentando bien al reconocimiento cinematográfico de la película. A pesar de no recibir ninguna nominación a los Oscars ni a los grandes premios de su temporada, la encontramos con frecuencia en las listas de lo mejor de la pasada década y muy presente en la memoria de los cinéfilos. Con “Zodiac”, David Fincher, se situó, definitivamente, en el olimpo de los directores modernos. El propio autor reflexionaba sobre lo que significó “Zodiac” en su carrera: “Creo que en términos estilísticos es mi película más clásica y rigurosa. Quizá eso es lo que llaman madurez”.

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El comentario

“Zodiac” no es una película de visionado amable. Dura más de dos horas y media y exige del espectador atención, algo que en nuestros días, a veces, parece que es pedir demasiado. Habla de una época convulsa y de un caso que también lo fue. Para lograr sumergir al espectador en ese ambiente, en el que viven los personajes, nos avasalla con datos: pistas, nombres, sospechosos en un asfixiante viaje a lo largo de tres décadas. El efecto es que sentimos el mismo desconcierto e impotencia que los personajes, pero también comprendemos la fascinación obsesiva en la que el interés por el caso derivó en ellos. Personalmente, considero que es una película que recompensa al espectador ese esfuerzo y, al menos, no le dejará indiferente. (Ananula)

“Zodiac” significa la madurez de David Fincher como director. Obra redonda que no recurre a efectos ni a trucos. Es el perfeccionamiento de todo lo que nos ha ofrecido anteriormente, mejorado y conducido como una clásica “película de director”. Tiene el magnífico tratamiento de los personajes y de la oscuridad que tenía “Seven”; la acuciante sensación de tensión de “The game”; el gran planteamiento visual, aunque más clásico, de “El club de la lucha”, y el manejo de la cámara de “La habitación del pánico”. Pero aún con todo ello, el resultado es algo que no hemos visto antes en la filmografía de Fincher. Más comedido, más clásico si se quiere, en “Zodiac” todo parece estar al servicio de lo que se nos quiere contar. Sin embargo, es muy posible que el mayor acierto de la película sea el equilibrio que logra Fincher entre la forma y el fondo: entre la obsesión que muestran los personajes, cada uno bajo un prisma diferente, y como nos adentramos en ella. En su estreno, como siempre, hubo disparidad de opiniones, aunque hubo quien la calificó de obra maestra, y estoy de acuerdo. (Rodasons)

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Tus primas Ananula y Rodasons

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Comentarios

Yuna - 24.08.2011 a las 16:52

Para mí, la película más madura e imperecedera de Fincher, me parece la obra maestra de su filmografía, la más sólida que ha rodado hasta la fecha. Con un metraje bastante extenso, pero a mí me atrapó como pocas han conseguido hacerlo. Totalmente recomendable.

Rodasons - 24.08.2011 a las 19:20

Totalmente de acuerdo. Yo la comparo con El Padrino II… no son fáciles de ver, exigen atención constante, pero son fantásticas. Gracias por comentar!

Rodasons - 24.08.2011 a las 19:21

¡Qué narices! Obra maestra, tal y como tú dices.

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