Comer de cine: El pastel terciopelo rojo de “Magnolias de acero”

Comer de cine: El pastel terciopelo rojo de “Magnolias de acero”

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Querido primo Teo:

Oh, mon ami, c’est l’amour. ¿Hay acaso algún sentimiento mejor reflejado en el cine que este?. Películas de todo tipo y color caen rendidas ante la fuerza universal que mueve el mundo. Como historia principal, o como complemento a una trama más compleja, en forma de comedia o envuelta en un dramón digno del mismísimo Shakespeare, e incluso en historias corales sin unos protagonistas concretos, el amor está en el aire cada vez que nos ponemos delante de la pantalla. O incluso antes, ya que ir al cine es muchas veces una declaración de amor en sí mismo.

Justo enmedio de este mes tenemos San Valentín, la fiesta mas pastelosa y mercantilista del año, después de la Navidad, por supuesto. Y aún podemos estar tranquilos, puesto que nuestra tontuna con este día no llega ni a la suela de los zapatos de la enajenación que posee a los usamericanos. Tienen incluso un pastel típico de este día, el red velvet cake o pastel terciopelo rojo. Ese pastel siempre me recuerda a la primera película en la que lo vi, Magnolias de acero, basada en una obra de gran éxito en Broadway, y que cuenta la historia de un grupo de amigas que se reunen en la peluquería de una de ellas. La más joven (la siempre pastelosa Julia Roberts), una muchacha de salud frágil, acaba de quedarse enbarazada del hombre con el que está a punto de casarse. Sus amigas le ayudarán a disipar las típicas dudas que le surgen ante un cambio tan drástico en su vida. ¿Adivinas qué pastel nupcial le regala el novio?. Un enorme red velvet… en forma de armadillo (estos usamericanos…).

Este pastel llama la atención por su intenso color rojo. En sus inicios se conseguía por la oxidación producida por la interacción de sus ingredientes, pero durante la escasez de la II Guerra Mundial, los cocineros empezaron a añadirle colorantes. El hotel Waldorf Astoria de Nueva York la servía como una de sus exquisiteces. Cuenta la leyenda que una clienta quedó extasiada con el pastel y pidió la receta. Semanas después le llegó una carta con la receta acompañada de una factura de 300 dólares por revelar el secreto. Entonces la señora decidió amortizar la inversión revelando la receta a todas las personas que pudo, y que de ahí surgió su popularización. Quizás gracias a esa dama anónima ahora puedo revelarte el secreto de este delicioso pastel.

Ingredientes:

Para el bizcocho:

* 300 g. de azúcar.

* 2 huevos.

* 250 g. de harina.

* Dos cucharadas (15 g.) de cacao en polvo.

* 240 ml. de buttermilk.

* 115 g. mantequilla sin sal en punto pomada (dejada a temperatura ambiente durante al menos una hora).

* Una cucharadita de levadura química.

* Una cucharadita de esencia de vainilla.

* Una cucharadita de vinagre blanco.

* Una cucharadita de bicarbonato sódico.

* Media cucharadita de sal.

* Colorante alimentario rojo suficiente para tintar el bizcocho de un color rojo intenso.

Para el frosting:

* 250-300 g. de queso crema tipo philadephia.

* 250-300 g. de queso mascarpone (puedes sustituirlo por más queso philadelphia si lo deseas).

* 400 ml. de nata para montar.

* 125 g. de azúcar glass.

* Una cucharadita de esencia de vainilla.

Elaboración:

El buttermilk es un ingrediente de repostería muy típico en EEUU, pero por aquí es muy difícil de encontrar. Puedes fabricar una versión casera añadiendo a la cantidad de leche requerida una cucharada de vinagre o zumo de limón y dejándolo reposar 5 minutos. No te asustes si toma aspecto de leche cortada, es así. Si no quieres hacer este mejunje, usa yogur natural.

– Precalentamos el horno a 180 grados.

– En un tazón grande, batimos el azúcar y los huevos hasta que esponjen.

– Agregamos la mantequilla, la sal y la vainilla.

– Tamizamos la harina, la levadura y el cacao juntos y los vamos agregando a la mezcla alternando con el buttermilk, en el que habremos disuelto el colorante rojo. Si ves que es necesario, añade más colorante.

– Mezclamos el bicarbonato con el vinagre. Harán reacción enseguida. Antes de que la reacción cese se lo añadimos a la mezcla y removemos bien. Esto le dará una textura suave y ligera al pastel.

– Vertimos la mezcla en tantos moldes como capas queramos (la tradición manda que sean 4). También puedes hornear un solo bizcocho y cortarlo a mano, si te crees capaz. El tiempo de horneado dependerá de la opción que se elija, pero nunca será inferior a 30 minutos. A partir de ese momento hay que vigilarlo. Cuando al pincharlo con una aguja o un palillo, este salga limpio, sabremos que está hecho.

– Mientras el bizcocho se enfría prepararemos el frosting. Los quesos deben estar a temperatura ambiente para poder manejarlos mejor. Batimos el philadelphia con varillas para que este espumoso (no demasiado, para que no se corte). Hacemos lo mismo con el mascarpone. Los mezclamos y le agregamos el azúcar glass.

– Montamos la nata junto con la vainilla y la mezclamos con el queso esponjado, procurando que mantengan su textura. Utilizaremos esta mezcla tanto para rellenar el pastel como para cubrirlo por fuera. Hay que cubrirlo por completo, ya que así causa un impacto visual mayor al cortarlo, debido al contraste entre el blanco del frosting y el rojo del bizcocho.

Y ya está, una receta sencilla para un resultado espectacular. Si lo prefieres puedes hacerlo en versión magdalenas, que también son muy populares en Usamérica. En ese caso, pon el frosting en una manga pastelera con boquilla rizada y hazles una bonita cobertura. Te aseguro que ese alguien especial caerá rendida a tus pies con este delicioso pastel. Todavía hay gente que utiliza remolacha roja para tintar el pastel, lo que, además, hace que el bizcocho conserve su textura húmeda durante más tiempo. Yo se que tú tienes acceso a otras sustancias rojas, pero ni se te ocurra usarlas, no hagas guarradas.

Tu prima.
Mohoja

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Comentarios

maria elena - 18.04.2012 a las 08:53

gracias por tu receta me parece fabulosa y de la mas ricas que he visto hasta ahora la voy a preparar y te cuento bendiciones

claudia small - 12.03.2013 a las 04:19

Se ve delicioso, ya copie la receta y voy a practicarla para ver como me sale
Gracias

Red velvet cake (natural, sin colorantes) - 25.11.2013 a las 09:28

[…] cantidad colorante para estimular las ventas!). Ya solo quedaba que el Red Velvet Cake apareciese a finales de los 80 en la película de “Magnolias de Acero” para que esta tarta de terciopelo rojo se convirtiera en uno de los postres más copiados en todo […]

lucia - 09.09.2014 a las 02:54

Antes de nada, gracias por compartir la receta. Tan pronto pueda, pienso probarla. Para ello, podrías decirme, por favor, la cantidad de yogur
que necesito para sustituir la buttermilk? La misma, 240ml, o llega con menos? Gracias de nuevo.

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