Comer de cine: El roscón de reyes de “El día de la bestia”

Comer de cine: El roscón de reyes de “El día de la bestia”

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Querido primo Teo:

¡Nada del fin del mundo, primo! O al menos eso es lo que vaticinadores, agoreros y chalados en general han llevado repitiendo sin descanso desde hace dos años. Que al parecer los mayas predijeron que el mundo se acabaría en Diciembre de este año y que no había nada que pudiéramos hacer al respecto. Aunque cuando investigas bien, en realidad, te das cuenta de que el calendario maya no pronostica nada malo, simplemente se acaba (que también pudo ser que el pobre hombre se quedara sin piedra y no pudiera ir a por más). Y que, aun asumiendo que sea verdad que eso signifique el fin de los días, teniendo en cuenta la cantidad de errores e inexactitudes que tiene nuestro calendario actual, me parece complicado que alguien pueda determinar tan alegremente las coincidencias entre ambos. Conozco gente que odia la Navidad, pero esto ya es pasarse de Grinch…

No es ni mucho menos la primera vez que se plantea la posibilidad de que la fatalidad nos llegue en un momento de (supuesta) felicidad en el que estamos confiados. Sin salir del suelo patrio nos encontramos con “El día de la bestia”, film que sirvió de consagración de algunas de las figuras más importantes del panorama cinematográfico actual, como el insigne (y valiente) ex presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia y el actor y director Santiago Segura (qué sería de la financiación de nuestro cine sin su Torrente). En ella se cuenta cómo un estudioso sacerdote (Álex Angulo) cree haber descifrado la fecha del nacimiento del anticristo, el 25 de Diciembre de 1995, y también que se producirá en Madrid. Pero para encontrar el lugar exacto se alía con un heavy satánico (y de Carabanchel) con el que recorrerá las calles de la ciudad para impedir el fatal acontecimiento. Pese a su turbio argumento, la película es en realidad una comedia negra disparatada e hilarante y representó un soplo de aire fresco por su estilo novedoso para la época.

Una vez más, la Navidad estaba en peligro, pero esta vez era una navidad típicamente española, con todas las tradiciones que la convierten en algo distinto a como es la Navidad en otras partes del mundo. Los nacimientos, los pajes de SSMM los Reyes Magos recogiendo las cartas de los niños, los mercados abarrotados de gente para comprar los mejores alimentos para preparar la cena… Eso sí que nos distingue de los demás países, la gastronomía típica de estas fechas. ¿Dónde más le gente se pone de turrones y de polvorones hasta las trancas?. Y no nos olvidemos del cava para remojar. Esta época es sin duda una gran ocasión para que los cocinillas como yo nos luzcamos. Y para que tú también te puedas lucir, te traigo una receta muy rica y que es muy fácil de hacer en casa, el roscón de reyes. ¿Qué hay más rico que abrir los regalos desayunando un trozo de esta delicia?. Y no hablemos de la bonita tradición que lo acompaña (cuántos atragantamientos y roturas de dientes habrá provocado).

“He aquí el roscón de Reyes
tradición de un gran banquete
en el cual hay dos sorpresas
para los que tengan suerte.

En él hay muy bien ocultas
un haba y una figura:
el que lo vaya a cortar
hágalo sin travesura.

Quien en la boca se encuentre
una cosa un tanto dura
a lo peor es un haba
o a lo mejor es la figura.

Si es el haba lo encontrado
este postre pagarás
mas si ello es la figura
coronado y Rey serás”

Ingredientes:

* 330 g de harina de fuerza y un poco más para espolvorear.

* 20 g de levadura de panadero fresca o 5 g de levadura de panadero seca.

* ½ cucharadita de sal.

* 70 g de mantequilla en punto pomada.

* 100 g de azúcar.

* 1 huevo.

* 100 ml de agua templada.

* 30 ml de leche.

* Ralladura de medio limón y de media naranja.

* Aromatizantes. Tradicionalmente se usa agua de azahar y ron blanco, pero siéntete libre de usar los aromas que más te gusten.

* Fruta escarchada para adornar, aunque también pueden ser frutos secos, o simplemente no poner nada.

Elaboración:

– En un bol amplio ponemos la harina y el azúcar y formamos un volcán. En ese volcán añadimos las ralladuras, la mantequilla, el huevo, la leche y el agua, en la que habremos disuelto la levadura.

– Con una cuchara de madera, o con los dedos, iremos mezclando poco a poco los ingredientes secos y los húmedos. Antes de amalgamarlos del todo, añadimos la sal (es mejor no añadirla hasta ahora para que no interfiera con la levadura) y los aromatizantes que hayamos elegido. Mucho cuidado con que no se nos vaya la mano con estos últimos para no saturar el sabor del roscón.

– Cuando la mezcla se vuelva demasiado pesada para seguir trabajándola en el bol la pasaremos a una superficie plana enharinada y la amasaremos durante al menos 10 minutos, añadiendo más harina si vemos que la necesita. El objetivo es conseguir una masa que se despegue de las manos y de la mesa, pero que siga teniendo textura húmeda, así que hay que estar atentos de añadir harina en exceso.

– Una vez que tengamos una masa elástica y homogénea, la volvemos a poner en el bol, la tapamos con un trapo húmedo y la dejamos levar hasta que doble su volumen (ahora que hace frío eso puede llevar unas cuantas horas).

– Aplastamos la masa para sacarle todo el aire y le damos forma de bola. Ahora hay que formar el roscón, lo mejor es hacer un agujero en el centro, meter en él las manos y levantar la masa de la mesa para que su propio peso agrande el hueco central. No te asustes si te parece que el agujero ha quedado muy grande, ya que ahora depositaremos la masa en la bandeja de horno con papel encerado para dejar que leve por segunda vez y el agujero se cerrará bastante. No olvides tapar la masa con un trapo húmedo para que no se reseque.

– Una vez levada la pintaremos con huevo (con cuidado de no pincharla ya que se podría desinflar) y le pondremos los adornos que hayamos elegido. También podemos mojar ligeramente un poco de azúcar y dejarlo caer por encima. Lo metemos en el horno precalentado a 200º y lo horneamos unos 20 minutos. Si pasados 10 minutos vemos que se dora demasiado podemos bajar a 180º.

Y aquí lo tienes, esponjoso y muy tierno. Lo puedes tomar solo o rellenarlo, cortándolo por la mitad, como si fueras a hacer un bocadillo gigante. Pon el relleno en una manga pastelera y sé generoso. La nata montada y la crema pastelera son lo tradicional. ¿No sabes hacer crema pastelera?. No te apures, tu prima la cocinillas al rescate.

Ingredientes:

* 1 litro de leche.

* Un palo de canela.

* 250 g de azúcar.

* 4 yemas de huevo.

* 4 cucharadas de fécula de maíz.

Elaboración:

Ponemos a fuego lento tres cuartas partes de la leche con la canela hasta que rompa a hervir.

– Batimos las yemas con el azúcar hasta que quede una mezcla homogénea. Disolvemos la fécula en la leche que habíamos reservado.

– Sacamos los palos de canela de la leche. Añadimos aproximadamente la mitad de la leche caliente a las yemas poco a poco y sin dejar de remover para que no cuajen. Ponemos esta mezcla de yemas y leche con el resto de la leche caliente y le añadimos la fécula disuelta.

– Tendremos esta mezcla a fuego suave durante al menos cinco minutos, sin dejar de remover para que no se pegue en el fondo hasta que tenga una consistencia parecida a la de las natillas. Si a pesar de todo se te pega, no raspes el fondo para no esparcir el sabor a quemado, y recupera lo que puedas de la crema.

– Cuando esté lista la sacamos de la olla (si la dejamos seguiría cocinándose) y la tapamos con film transparente en contacto directo con la crema, para que no se forme costra en la superficie.

Ya tienes el roscón y el relleno, así que ya no tienes excusa para no ponerte manos a la obra. Si vas a ponerle el haba y la figura, recuerda que esta última ha de ser resistente al calor del horno. Mételos en la masa antes de dejar que leve por segunda vez, bien envueltos en aluminio, y sigue el resto de pasos como te he indicado antes. Por supuesto, si tienes intención de rellenar el roscón no hace falta que los pongas antes de hornear, puedes ponerlo al cortarlo y luego taparlos con el relleno.

Pocas tradiciones navideñas son tan deliciosas como esta, así que no te cortes. Con estas cantidades sale un roscón bastante hermoso, así que puedes hacer dos roscones pequeños y utilizar uno para regalar. Y no esperes al día de Reyes para hacerlo, no vaya a ser que los agoreros tengan razón y te quedes sin catarlo.

Tu prima.
Mohoja

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