Conexión Oscar 2015: “Boyhood”, madurez y experiencias vitales en forma de milagro cinematográfico

Conexión Oscar 2015: “Boyhood”, madurez y experiencias vitales en forma de milagro cinematográfico

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Querido Teo:

Richard Linklater es uno de esos directores genuinos y singulares que el cine siempre necesita para destacar un poco sobre la medianía imperante. Un realizador creativo e independiente fiel a su estilo y su manera de trabajar que lleva por bandera la máxima del empeño y el esfuerzo. Directores que ya son grandes sin necesidad de un Oscar (véase el caso de los clásicos Hitchcock o Chaplin o del más reciente Fincher) pero cuyos seguidores siempre aplaudirán que unos premios tan importantes como los Oscar se fijen en ellos. Ya sabemos que hasta “El curioso caso de Benjamin Button” David Fincher no existía para la Academia y ahora con “Boyhood” puede ser la oportunidad para que Linklater encuentre su pasaporte al reconocimiento y a las ligas grandes más allá de los circuitos de autor en los que siempre ha encontrado su público.

Linklater ya se había llevado el corazón de los cinéfilos y de los apasionados de las historias más humanas y auténticas con la trilogía de “Antes del amanecer”, pero por si fuera poco ahora presenta “Boyhood”, todo un reto nunca antes visto en el cine. Y es que si Linklater siguió en la citada tanda de películas los pasos de François Truffaut a la hora de seguir los pasos a lo largo de los años de sus protagonistas, ahora ha hecho algo más difícil todavía que no es otra cosa que llevar a cabo toda esa evolución en una misma película de más de dos horas y media de duración demostrando que no es necesario tirar de acción efectista para que no se mire el reloj durante la película. Para ello, Linklater rodó durante 12 años la historia de un crío, desde los 6 a los 18 años, así como el del entorno que le rodea (padres, familiares, amigos, amores, jefes, etc…) en un tiempo neto de rodaje de 39 días en los que Linklater puso la cámara para ver la vida pasar en una experiencia cinematográfica más o menos conmovedora pero, desde luego, única.

Es curioso como el director parece haber cerrado el círculo (a la espera de alguna película más con la pareja formada por Jesse y Celine) de “Antes del amanecer” (1995), la película que le puso en el mapa al tratar el chispazo del amor a través de un par de jóvenes que se encuentran en un tren. Y decimos lo de completar el círculo porque, tanto por alguna declaración velada como por alguna interpretación que se puede sacar de la misma, no nos cuesta imaginarnos al personaje interpretado por Ellar Coltrane haciendo un interrail y conociendo a la mujer de su vida en una inversión de futuro en la que el director ha hecho que la constancia primara sobre la impaciencia de tener vivo un proyecto durante tanto tiempo.

En la trilogía completada con “Antes del atardecer” y “Antes del anochecer”, Linklater fue dando un paso más cada vez (mientras ganaba peso como director y autor) aprovechándose de la complicidad e implicación de sus actores (desde la segunda película también coguionistas) y eso enriqueció y dio forma a un proyecto que nació como una película independiente pero que, finalmente, pasó a ser una de las mejores historias vistas en una pantalla. En aquellas, Linklater adoptaba un estilo natural y austero prescindiendo de la música (al no ser que fuera de manera diegética como en ese recordado final de la segunda) pero en “Boyhood” puede lucirse en este aspecto presentando una banda sonora perfecta que encaja como un guante a las imágenes, sensaciones y vivencias de la película.

Linklater tiene ya 54 años y no sabemos si ya ha marcado techo o seguirá sorprendiendo en el cine. Algo que ya lleva haciendo un par de décadas ya que la filmografía del director no sólo abarca las comentadas películas. Sin duda pasará por ellas a la Historia del cine pero no hay que olvidar que está detrás de “Movida del 76” (1993), “Suburbia” (1996), “Los Newton Boys” (1998), las psicotrópicas y new ages cintas de animación plasmadas en acuarela “Waking life” (2001) y “A scanner darkly” (2006), la popular “School of rock” (2003) y el proyecto denuncia sobre los hábitos de consumo alimenticio “Fast food nation” (2006). En España nunca se estrenaron las reivindicables “Me and Orson Welles” (2008) y la comedia negra “Bernie” (2011).

“Boyhood” es la culminación de un reto y de todo un proyecto vital para el director que culminó con buenas críticas y la sensación de estar ante una de esas cintas “bigger than life” que bien podrían estar en un museo que mostrara en forma de monumentos fílmicos los grandes hitos del cine. El Festival de Berlín no le dio el Oso de Oro en la pasada edición (a pesar de ser la cinta que marcó el certamen) pero sí que reconoció el talento y el empeño del proyecto con el premio al mejor director. La taquilla también ha respondido y, teniendo en cuenta que este tipo de películas siempre tienen una exhibición minoritaria eclipsadas por las grandes apuestas, la cinta ya supera los 20 millones de dólares recaudados siendo la tercera película del cineasta que más ha obtenido en taquilla sólo por detrás de “School of rock” (81) y “Una pandilla de pelotas” (32).

Las apuestas de la película para los Oscar siempre han residido en cuatro apartados como son los de película, dirección, guión original y actriz de reparto. Patricia Arquette es uno de los grandes alicientes de la cinta como madre protectora y sufridora, con mala suerte en el amor, que está tan ocupada intentando capear los golpetazos que le depara la vida, que no llega a reparar que su ciclo existencial se le escapa de las manos y que esos niños por los que ha merecido la pena pasar por el mundo sacrificándose y velando por ellos están a punto de volar solos definitivamente privándoles de la mayor misión que puede tener una madre. El que veamos su evolución física y psicológica en la película justifica y da sentido a la empresa que ha llevado a cabo Linklater siendo el personaje más cuidado y también más favorecido a la hora de contar que es la película y que se ha pretendido contar en ella. Eso sin menospreciar a un siempre convincente Ethan Hawke y al descubrimiento que es Ellar Coltrane que pasa, de la inocencia de la juventud y las diatribas de la adolescencia, a transformarse en un joven dispuesto a vivir tras cumplir su ciclo vital primigenio en el seno de su familia y amigos.

IFC Films es una distribuidora pequeña de corte independiente con nula experiencia en la carrera por el Oscar ya que se ha especializado en películas de corte independiente o en llevar a USA películas extranjeras. Es una incógnita saber si IFC jugará a la ruleta de los Oscar o esperará a que la cinta hable por sí misma. Para estar presente en la carrera siempre es necesario un apoyo tanto de tu productora (tanto en visibilidad como en dinero) como de los críticos que son los que a través de sus asociaciones empiezan a generar inercia, tendencia y runrún para la carrera. “Boyhood” es la película mejor valorada del año en los portales de la crítica especializada, pero también lo fue “Antes del anochecer” y la cinta fue ninguneada a la hora de repartir los premios de la crítica y sólo pudo revalidar la candidatura en guión adaptado para Linklater, Hawke y Delpy.

Veremos si hay medios y se atreven para aprovecharse la corriente del fenómeno que es la película. Quizás se antoje muy ilusorio pensar que “Boyhood” es una apuesta real para ganar el Oscar, pero el fervor desatado a importantes niveles del sector sí que tendría que permitir que también se trasladara a nivel de premios. Desde luego, “Boyhood” (como tantas buenas películas) está por encima de cualquier premio pero muchos aplaudirían que la Academia virara por un estilo de cine no tan obvio de reconocer (como cuando sorprendió con “Crash”, “No es país para viejos” o “En tierra hostil”) y, por supuesto, que Linklater encuentre su hueco con visos a poder ser reconocido en algún apartado premiando a ese tipo de director que parece que sólo pueden aspirar con garantías a un Independent Spirit.

¿Se desinflará el fenómeno “Boyhood” o será uno de los títulos del año a nivel de premios de principio a fin? Sólo queda esperar, pero la confirmación de Richard Linklater en forma de milagro vital y cinematográfico ya se ha producido. Ahora sólo queda aprovechar a las experiencias, enseñanzas y personas que la vida nos pone en el camino para construirnos como personas. “Boyhood” en ello ya tiene la vitola de ganador confirmando que el cine es el arte que mejor ha sabido, en ocasiones y traspasando la pantalla, retratar la propia vida.

Nacho Gonzalo

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