Conexión Oscar 2018: Un fenómeno llamado “The Room”

Conexión Oscar 2018: Un fenómeno llamado “The Room”

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Querido primo Teo:

Jamás pensé que en Conexión Oscar iba a escribir sobre “The Room” de Tommy Wiseau, pero no hay que negar que el homenaje que le ha hecho James Franco a través de “The disaster artist” se ha convertido en uno de los títulos de esta temporada aunque habrá que ver qué efecto va a tener realmente en la carrera, y conviene conocer un poquito más a la que es, sin duda alguna, la obra de culto bizarro por excelencia de lo que llevamos de siglo.

“The Room” ha sido definida como el “Ciudadano Kane” de las malas películas y, aunque en la actualidad Tommy Wiseau diga que la ideó como una comedia negra, lo cierto es que concibió su obra pensando en que era lo más próximo a Tennessee Williams que se había creado. Antes de eso la vida de Wiseau es un verdadero misterio incluso para sus más allegados ya que muy pocos le dan credibilidad a sus historias. Él dice que se buscó la vida haciendo prácticamente de todo por media Europa y los Estados Unidos pero que su existencia dio un vuelco tras sufrir un accidente de tráfico, ya que tomó la determinación de cumplir su misión vital que no era otra que dedicarse al mundo del espectáculo.

The Room cast

“The Room” iba a ser una novela de 540 páginas y acabó siendo una película de casi 100 minutos de duración. Wiseau no sabía absolutamente nada del negocio, tan solo había tomado clases de interpretación en la escuela “mamá quiero ser como James Dean” y tenía mucho morro para conseguir lo que quería. El rodaje fue un absoluto desastre que se prolongó durante seis meses (lo que puede durar el de una gran producción) y el presupuesto de la película se disparó hasta alcanzar los 6 millones de dólares. Nadie es capaz de asegurar de dónde sacó Wiseau ese dinero, él afirma que se lo ganó con sus negocios de importación e inversión inmobiliaria, otros apuntan a que en realidad se estaba lavando dinero procedente de actividades ilegales.

La película, que narraba el descenso a los infiernos de un pobre hombre que se entera de que su novia le está poniendo los cuernos con su mejor amigo, se estrenó el 27 de Junio de 2003. Wiseau se encargó de financiar su promoción, pagó una valla publicitaria en la que se podía ver su careto de circunstancias y en donde se comparaba con su adorado Tennessee Williams y también contrató anuncios en TV. Pero lo mejor estaba por llegar. Las críticas fueron espantosas (aunque la película estaba tan al margen de Hollywood que ningún miembro de los Razzie supo de sus existencia), y buena parte de los espectadores que acudieron durante su primera semana de exhibición exigieron la devolución de su dinero, pero el film se mantuvo durante cinco años en cartel en un cine de Los Ángeles porque Tommy Wiseau alquiló una sala y se gastó 5.000 dólares mensuales. Con esta maniobra Wiseau se convirtió en una leyenda en internet y “The Room” pasó a ser la obra de culto por excelencia de este siglo adelantando claramente al Santo Grial del cine español, “Kibris” de Germán Monzón, y digo esto porque su existencia es auténtico misterio. Mi teoría es que está sepultada en el desierto de Los Monegros.

Un fenómeno llamado The Room

Tommy Wiseau se ha pasado casi 15 años viviendo de los réditos de su obra maestra. Su película se ha proyectado por medio mundo. En España también se exhibió en la Artistic Metropol en un par de ocasiones. Aquí no ha salido a la venta y cuando quisieron programarla en “Cinebasura” de Canal + Extra Wiseau exigió un dineral que ni siquiera era asumible por una gran cadena de televisión. Este es un buen momento para que llegue en formato doméstico a nuestro mercado.

El prestigio que no ha tenido el film sí que lo consiguió el libro “The disaster artist” en donde el actor Greg Sestero relató sus experiencias rodando “The Room” y que para la crítica fue uno de los mejores textos de no ficción que se publicaron en el 2013 siendo el comentario más o menos generalizado que ahí había una gran película. Y esta ha llegado de la mano de James Franco que como director y actor busca su entrada en los Oscar, él ya fue nominado por su interpretación en “127 horas” de Danny Boyle en el año 2011. “The disaster artist” no sólo fue uno de los éxitos del Festival de Toronto sino que se llevó la Concha de Oro en la pasada edición del Festival de San Sebastián, que como buen certamen de clase A que se precie por lo general se frena a la hora de premiar a una producción estadounidense y que además ya tiene la distribución y promoción garantizada.

The Disaster Artist

“The disaster artist” no deja de tener puntos en común con “Ed Wood” de Tim Burton. El director de Burbank no sólo hizo su obra maestra definitiva sino que realizó una hermosísima declaración de amor al cine. A través de ese homenaje a Ed Wood (considerado el peor director de todos los tiempos), Burton reivindica a esos profesionales que jamás serán asociados a la excelencia, que nunca estarán en la consideración para ningún premio (ni siquiera para los Razzies) y que están completamente al margen de los medios de comunicación y de la mayoría de los espectadores, pero a los que les mueve la pasión por contar historias y jamás pierden la ilusión. Burton nunca es condescendiente porque se considera igual que Wood a pesar de que les diferencien la valía, el éxito y los medios.

Ed Wood de Tim Burton

Es por ese motivo que “Ed Wood” está entre las mejores películas que han abordado el mundo del cine. La Academia la reconoció con 2 Oscar, el de mejor maquillaje y el de mejor actor de reparto para un inconmensurable Martin Landau, que se metió en la piel de un acabado Bela Lugosi, y desde luego que se merecía las nominaciones de mejor película, dirección y actor principal para un Johnny Depp que jamás ha estado mejor.

Mary Carmen Rodríguez

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