Conexión Oscar: Los 30 mejores actores protagonistas ganadores del Oscar (Del 1 al 10)

Conexión Oscar: Los 30 mejores actores protagonistas ganadores del Oscar (Del 1 al 10)

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Querido Teo:

Aquí concluimos este ambicioso repaso por los mejores ganadores de las cuatro categorías interpretativas de los Oscar. Mary Carmen Rodríguez se cogió a las chicas y colocó en el primer puesto de actriz protagonista a Meryl Streep por el que fue su segundo Oscar, el más incontestable, el de “La decisión de Sophie”, mientras que en la categoría de actriz de reparto se decantó por el histórico trabajo de Hattie McDaniel en “Lo que el viento se llevó”. En mi repaso a actor de reparto, con una gran competencia, me decanté por el Karl Malden de “Un tranvía llamado deseo”. Y ahora, tras del 11 al 20 y del 21 al 30, es el momento de ofrecer el top 10 definitivo en el apartado de actor protagonista…

10º Rex Harrison por “My fair lady” (1965)

Rex Harrison se cuela en el top 10 siendo uno de esos actores que ganaron el Tony y el Oscar por el mismo personaje. En este caso el flemático, intransigente y alma errante en defensa del lenguaje británico profesor Higgins que lleva a cabo una apuesta (mucho menos kilométrica que la de Phileas Fogg pero no menos ambiciosa) de hacer pasar a una florista indigente, arrabalera y sin ninguna clase de preparación, en una señora de clase alta sólo con pasar por sus manos con un duro entrenamiento que incluye dicción, modales y estilo. La película de George Cukor se convirtió en todo un fenómeno y en una modélica adaptación de la obra (en la edición más musical de los Oscar compitiendo con “Mary Poppins”) ganando 8 estatuillas.

Rex Harrison había sido nominado al Oscar el año anterior por “Cleopatra” y hasta ese momento “El fantasma y la Sra. Muir” seguía siendo su papel más recordado. Harrison explotó un personaje tan férreo como tierno al que en el fondo invade una profunda soledad como se demuestra en su número final parodiando incluso el carácter británico que, en ocasiones, no es más que pura fachada para no mostrar los sentimientos e incluso el incipiente romance que siente por su pupila. A destacar también su discurso de recepción del Oscar dedicado a sus dos “fair lady”; la teatral (Julie Andrews) y la cinematográfica (Audrey Hepburn), ganando la primera precisamente el Oscar por “Mary Poppins” habiendo sido descartada por su escasa fama para interpretar a Eliza en el cine. Justicia poética. Rex Harrison ganó el Oscar a los dos actores de “Becket” (Richard Burton y Peter O´Toole), eternos nominados históricos sin premio, a Anthony Quinn por “Zorba el griego” y a Peter Sellers por “¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú”.

9º Eddie Redmayne por “La teoría del todo” (2015)

OscarActorEddieRedmayne

Algunos sorprenderá que no tengamos perspectiva histórica con este reciente Oscar pero, a pesar de que todavía muchos defienden de que ese premio tendría que haber sido para Michael Keaton, la interpretación de Redmayne (tanto física como psicológicamente) del personaje de Stephen Hawking merece ocupar este puesto. Matizada y mimética pasando de la jovialidad inocente a la superación orgánica fruto de la voluntad, el talento y el sacrificio. Estupendo y ofreciendo un trabajo lleno de matices, gracias por otro lado a un gran acierto de casting, que va más allá de la prótesis que se le implanta para acercarse más al rostro de Hawking en sus años más degenerativos sin perder dentro de la rigidez facial y de movimientos toda la emoción que es capaz de generar un actor con un personaje que va entre la genialidad, la vulnerabilidad y la pillería juguetona. Y es que el actor se transforma de una manera que encoge el alma a la hora de interpretar a uno de los nombres claves del mundo de la ciencia en este siglo XX. Tanto él como Felicity Jones lograban elevar una cinta que cae irremediablemente en una vertiente obvia, telefilmera y torpe. Aunque sea un trabajo académico y paradigmático de los Oscar más noventeros (en pleno siglo XXI), Redmayne hizo la campaña perfecta, y abordó con sencillez y humildad un camino al Oscar (que recibió de manera espontánea y emocionada a pesar de que cada vez iba convirtiéndose en más y más favorito), rindiendo homenaje a un símbolo, también, de la superación personal y profesional de las últimas décadas.

La carrera se puso a su favor desde el momento en que Globo de Oro, SAG y Bafta decidieron premiarle a pesar de que tuvo como mayor competencia el comeback de Michael Keaton en “Birdman” y el prestigio actoral más el fandom que despierta un Benedict Cumberbatch que conseguía su primera nominación al Oscar por “The imitation game”. El resto de nominados fueron Steve Carell (“Foxcatcher”) y Bradley Cooper (“El francotirador”).

8º Ray Milland por “Días sin huella” (1946)

OscarActorRayMilland

Hay papeles que pueden parecer tópicos pero que no es fácil llevar a la pantalla. Tal es el caso de reflejar el problema del alcoholismo, hecho en la que hay dos cintas puntales como son “Días sin huella” y “Días de vino y rosas”. Con la cinta de Billy Wilder era la primera vez que en el cine se reflejaba este problema como una adicción y una enfermedad, no como un alivio cómico para aligerar la carga dramática. La paranoia, el rechazo de la ayuda ajena, la inseguridad y la manía persecutoria se dan cita en una cinta que ofrece una interpretación descarnada de Ray Milland, tan inquietante como voluble ante su dependencia a la botella.

Fue la única nominación de Milland, un actor poco dado al radar de los premios, siendo también el único actor de Billy Wilder que ganó el Oscar en la categoría de protagonista. Era la primera noche de gloria de Wilder y del guionista Charles Brackett, que volverían a ganar un Oscar para ambos por “El crepúsculo de los dioses” en 1951. Milland ganó el Oscar a Bing Crosby (“Las campanas de Santa María”), Gene Kelly (“Levando anclas”), Gregory Peck (“Las llaves del reino”) y Cornel Wilde (“Canción inolvidable”). Estaba claro que la carga dramática que encerraba el personaje, y el golpetazo que supuso para una industria que no había tratado este tema de manera tan profunda, hacía el premio irresistible.

7º Sean Penn por “Mystic River” (2004)

OscarActorSeanPenn

Hasta ese momento era considerado el mejor actor sin Oscar. Heredero natural de los Robert De Niro y Al Pacino, este “enfant terrible” de los 90 venía de haberse labrado una carrera impecable rodando con los mejores, representado en tres nominaciones previas como las de “Pena de muerte” en 1996, “Acordes y desacuerdos” en 2000 y “Yo soy Sam” en 2002. Siempre había alguna mejor opción que premiar, y a Penn no le ayudaba precisamente su particular carácter de tío problemático prejuicioso con estas parafernalias hollywoodienses. Con “Mystic River” sabía que tenía su oportunidad y se afanó en ello, no siendo casualidad que luciera una sonrisa en el patio de butacas. Y es que “Mystic River” era la oportunidad de volver a premiar al último de los clásicos (aunque el arrase de “El señor de los anillos” retrasara el tributo a Clint Eastwood un año) en una cinta de traumas, venganzas y dobles morales a través de como un episodio de la infancia afecta a tres amigos.

Era una película de actores y uno de los pocos casos en los que dos actores masculinos de la misma película se fueron a casa con el galardón. Tim Robbins y Sean Penn que, justicia poética, venían de haber sido director y actor en esa “Pena de muerte” que sí que valió el Oscar a Susan Sarandon pero que para ambos fue una manera de revelarse demostrando todo lo que podían ofrecer en la industria. Es verdad que el personaje de Sean Penn sobre el papel encierra más de un debate moral, sobre todo por esa figura de criminal mafioso que es para los que le rodean en una comunidad residencial cualquiera pero que funciona como una escala de poder en la infunde respeto y temor a todos, pero lo que el espectador ve es a un padre roto de dolor cuando, en esa escena tan ejemplar y que hiela la sangre, descubre el cadáver de su hija desaparecida. Penn derrotó al otro favorito de la noche (Bill Murray por “Lost in translation”) en una carrera atípica ya que Johnny Depp venía de imponerse a ambos en el SAG como Jack Sparrow en “Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra” demostrando la iconografía del personaje y el boom a todos los niveles de un producto puramente evasivo y palomitero. Los otros dos nominados fueron Ben Kingsley por “Casa de arena y niebla” y Jude Law por “Cold Mountain”.

6º Anthony Hopkins por “El silencio de los corderos” (1992)

OscarActorAnthonyHopkins

¿Qué se puede decir a estas alturas del icónico Hannibal Lecter? Un personaje que marcó la década de los 90 y también la figura del psicótico elevado y refinado, tanto como Marlon Brando hizo con el capo mafioso tras “El padrino”. Hasta ese momento el personaje de Thomas Harris venía de haber sido encarnado por Brian Cox en una modesta producción pero para la cinta de Jonathan Demme (y siendo más un personaje secundario) lograba dominar toda la trama y atmósfera de la investigación de Clarice Starling. Una película que también suponía toda una ruptura respecto lo que la Academia solía premiar, más todavía cuando estamos ante un thriller psicológico que llega al gore y que recibió su espaldarazo en los Oscar a pesar de haberse estrenado un año antes en una época de temporada baja a la hora de presentar las películas contendientes en los Oscar.

Hay algunos a los que el Oscar sienta bien y Anthony Hopkins es uno de ellos, no sólo por alcanzar una gran popularidad que le llevó a Hollywood siendo hasta el momento sus trabajos más destacados “El león en invierno” (1968) o las versiones televisivas de “Guerra y paz” o “El búnker”, dando vida al mismísimo Adolf Hitler, ganando respectivamente el Bafta y el Emmy. El actor más solicitado de los 90 tras el Oscar y consiguiendo nuevamente nominaciones por “Lo que queda del día” en 1994, “Nixon” en 1996 y “Amistad” en 1998 en la categoría de actor de reparto. Que no haya vuelto a ser nominado no es casualidad, y no parece que vaya a romper la racha acomodado y amodorrado en producciones de medio pelo y alimenticias alejadas de los retos actorales que durante un tiempo pareció querer abordar. Nada pudieron hacer ante su personaje Warren Beatty por “Bugsy”, Robert De Niro por “El cabo del miedo”, Nick Nolte por “El príncipe de las mareas” y Robin Williams por “El rey pescador”.

5º Gregory Peck por “Matar a un ruiseñor” (1963)

OscarActorGregoryPeck

No logra ser para nosotros el mejor Oscar a mejor actor pero sí que merece un puesto destacado la interpretación de un actor que, con su honorable Atticus Finch, homenajea al padre de la escritora Nelle Harper cuya novela sirvió de base a la película y que se ha cansado de encabezar listados de todo tipo que van desde héroes americanos a padres ejemplares. Y es que Gregory Peck lograba culminar una interpretación de esas de gran altura moral, en las que sin aparente esfuerzo se aborda un personaje que es casi como una brújula de la conciencia en una sociedad marcada por el prejuicio y el rechazo y en el que el protagonista sabe que su única salvación es el cultivo de los buenos valores en las nuevas generaciones. Peck siempre se consideró afortunado de haber sido escogido para el papel y siempre consideró a “Matar a un ruiseñor” como la favorita de entre todas las películas en las que participó en su vasta carrera.

A la quinta fue la vencida para Gregory Peck, nominado previamente por “Las llaves del reino” en 1946, “El despertar” en 1947, “La barrera invisible” en 1948 y “Almas en la hoguera” en 1950. El joven y apuesto Peck daba paso a un actor maduro en el que ya empezaba a asomar el vestigio reverencial que aportan los actores de presencia y de trayectoria inmaculada y firme. El actor se impuso a Burt Lancaster (“El hombre de Alcatraz”), Jack Lemmon (“Días de vino y rosas”), Marcello Mastroianni (“Divorcio a la italiana”) y Peter O´Toole (“Lawrence de Arabia”).

4º Tom Hanks por “Forrest Gump” (1995)

OscarActorTomHanks

Desde 2001 Tom Hanks no pisa como nominado la alfombra roja de los Oscar, aunque eso sea una injusticia teniendo en cuenta que ya ha superado ese bache que tuvo hace unos años y que ha vuelto con fuerza con películas como “Capitán Phillips” y “El puente de los espías”, aunque sobre todo fue por la película de Greengrass por la que se quedó a las puertas de la candidatura. Este próximo año vuelve a tener otra opción con “Sully” pero todo parece indicar que se quedará nuevamente fuera de las candidaturas. En todo caso, Hanks es uno de los actores sin los que se no entiende la Historia de los Oscar de los últimos 20 años teniendo en cuenta sus nominaciones por “Big” en 1989, “Salvar al soldado Ryan” en 1999 y “Naufrago” en 2001, ganando la estatuilla por “Philadelphia” en 1993 y “Forrest Gump” en 1994, siendo el único junto a Spencer Tracy que ha conseguido la proeza de ganar el Oscar de manera consecutiva en esta categoría.

Podríamos elegir cualquiera de sus dos interpretaciones pero, si bien en “Philadelphia” es el vehículo emocional de la cinta compartiendo protagonismo con Denzel Washington, es en “Forrest Gump” donde crea un personaje tan icónico que provocó que no le pudiera ser negado ese segundo Oscar siendo el alma de toda una década de cine. Inocencia, ternura y épica en una cinta que llegó en el momento en el que este tipo de historias funcionaban de manera efectiva ante un público menos caustico que el de la actualidad. Una cinta que funcionaba como un reloj y que servía no sólo para ver el devenir de este hombre protagonista de su tiempo y de una memorable historia de amor, sino para repasar buena parte de la Historia de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX con escenas y diálogos para la posteridad así como algún avance técnico que en ese momento se antojaba como revolucionario como el caso de que el propio Forrest pudiera interactuar con el presidente Kennedy. Hanks llenaba de humanidad el personaje que se imponía a sus taras físicas y psicológicas convirtiéndose en dueño de su destino. Nada tuvieron que hacer Morgan Freeman (“Cadena perpetua”), Nigel Hawthorne (“La locura del rey Jorge”), Paul Newman (“Ni un pelo de tonto”) y John Travolta (“Pulp fiction”).

3º Marlon Brando por “La ley del silencio” (1955)

OscarActorMarlonBrando

Otro histórico de los Oscar ganador de 2 estatuillas, tan incontestables como representativas de la filmografía de un actor que ganó este Oscar en su cuarta nominación consecutiva tras las de “Un tranvía llamado deseo” en 1952, “¡Viva Zapata!” en 1953 y “Julio César” en 1954. La Academia ya no pudo negarle la estatuilla por su Terry Malloy en “La ley del silencio”, cinta en la que Elia Kazan pretendía expiar en parte (y también justificarse) por su delación en la Caza de Brujas. Brando podría estar aquí perfectamente por su encarnación icónica de Vito Corleone, asentando la imagen del patriarca mafioso italiano, ganando el Oscar en 1973, pero creo que este papel que nos ocupa resume de una manera más amplia sus posibilidades como actor encarnando la rebeldía tan propia de esos años (con otros nombres como James Dean, Paul Newman y Montgomery Clift como representantes) y demostrando que el actor podía desde declamar Shakespeare o interpretar a una bestia parda sudorosa en la adaptación al cine de la obra teatral de Tennessee Williams. Brando volvería a ser candidato por “Sayonara” en 1958, “El último tango en París” en 1974 y “Una árida estación blanca” en 1990, última nominación y única en la categoría de actor de reparto.

Brando aborda esta transformación moral que le hace de ser un mero peón en el engranaje mafioso portuario a plantearse realmente a quién está sirviendo y analizar que fuerza ética tienen sus actos, así como el descubrimiento de su poder como ciudadano a la hora de plantearse su propio código más allá de lo que venga establecido por el que le paga aunque eso le pueda suponer no sólo el rechazo de sus compañeros sino también incluso poner en peligro su integridad física. Brando da vida a ese boxeador fracasado noqueado por la vida y que siempre ha estado a rebufo de los demás, algunos de ellos malas influencias que le han convertido en un burro de carga sin voz ni conciencia. Su despertar está marcado por la rotundidad física del actor y la vulnerabilidad de un personaje que no es más que un chico miedoso en un cuerpo de hombre e inseguro y dudoso cuando le toca la llama del amor. Brando se impuso a Humphrey Bogart (“El motín del Caine), Bing Crosby (“La angustia de vivir”), James Mason (“Ha nacido una estrella”) y Dan O´Herlihy (“Robinson Crusoe”).

2º F. Murray Abraham por “Amadeus” (1985)

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Sólo una nominación valió a F. Murray Abraham para convertirse en uno de los mejores Oscar dados nunca. Una pena que su irregular carrera en cine le haya impedido alcanzar el nivel de algunos de los grandes actores de su generación tanto en notoriedad como prestigio. Aun así, directores como Wes Anderson o series como “The good wife” o “Homeland” no han dudado en tenerlo recientemente en sus filas tras unos años centrado más en el teatro y en algunas producciones que no le hacían justicia. “Amadeus” fue uno de esos grandes éxitos de los 80 en los Oscar, época en la que se llevaba que una película arrasara sin piedad. Eso ocurrió en esta adaptación de la obra teatral de Peter Shaffer dirigida por Milos Forman que se alzó con 8 Oscar, uno de ellos para F. Murray Abraham en esa rivalidad Salieri y Mozart que también llegó a los premios compartiendo candidatura con su compañero Tom Hulce, siendo hasta el momento (y parece que va para largo tal como son de estrategas las distribuidoras) la última vez que dos actores de la misma película han compartido nominación en este apartado.

Murray Abraham crea un personaje que fascina desde el primer momento en el que oímos sus gritos ahogados tras un intento de suicidio y la música de Mozart suena en una Viena nevada en la que es transportado hacia el hospital psiquiátrico en el que es atendido y donde ahí revela su mayor secreto entre la realidad y la leyenda urbana; que él fue el verdadero causante de la muerte de Mozart. Una relación marcada por la envidia, la inseguridad y también una profunda admiración ante la genialidad ajena. Un personaje que logra aunar esos sentimientos tan humanos pero difíciles de reconocer como es el miedo a que otro ocupe nuestro puesto y que nos borre del mapa por su talento y carisma (aquí acentuada por un personaje infantilizado y hedonista con una risa entre contagiosa y enfermiza). Toda una clase actoral que llega a nivel “cum laude” cuando la mujer de Mozart le enseña unas partituras y él queda fascinado y absorto por el prodigio que destilan esos pentagramas. Murray Abraham se impuso a su compañero de reparto, Tom Hulce, que tampoco volvería a ser nominado, y la división de votos no favoreció en este caso a que se impusieran Jeff Bridges (“Starman”), Albert Finney (“Bajo el volcán”) o Sam Waterston (“Los gritos del silencio”).

1º Robert De Niro por “Toro salvaje” (1981)

OscarActorRobertDeNiro

Aunque ya quedan lejanos los grandes años de Robert De Niro no se puede negar que estamos ante uno de los mejores Oscar dados nunca así como uno de los mejores intérpretes que ha dado nunca el mundo del cine. Lo encierra todo. Una historia de auge y caída apasionante de un boxeador real, el nervio y oficio de la cámara de Scorsese, un actor en el mejor momento de su carrera y la irrupción de un nuevo cine lleno de fuerza que abría la que prometía ser una de las mejores décadas de la Historia del cine, cosa que al final no fue tanto. “Toro salvaje” muestra el devenir psicológico de Jake LaMotta, boxeador que quiere triunfar en este mundo al que al final acabará pasando factura su violencia enfermiza e incontrolable, sus excesos y sus relaciones con la mafia. De Niro llevó a cabo una de esas interpretaciones marca Actor´s Studio sólo destinadas a los grandes, un exceso controlado y descarnado con una gran complejidad psicológica y física a la hora de encarar un personaje y una interpretación que siempre será recordada y que sólo hace que demostrar lo bien que queda el mundo del boxeo cuando se adapta en la pantalla.

Robert De Niro ganaba el segundo Oscar, el primero como protagonista, tras ganar como actor de reparto en 1975 por “El padrino II”. Volvió a rozarlo con “Taxi driver” en 1977 y “El cazador” en 1979, siendo imposible que no lo ganara por “Toro salvaje” en 1981 a pesar de que la película tampoco pudo hacer triunfar a Scorsese en los Oscar. De Niro ostenta actualmente 7 nominaciones al ser candidato también por “Despertares” en 1991, “El cabo del miedo” en 1992 y “El lado bueno de las cosas” en 2013 en la categoría de actor de reparto. Los que cayeron frente a los golpes de De Niro en el ring en ese año 1981 fueron Robert Duvall (“El don del coraje”), John Hurt (“El hombre elefante”), Jack Lemmon (“Tributo”) y Peter O´Toole (“Profesión: El especialista”).

Nacho Gonzalo

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Comentarios

Nicolas07 - 31.07.2016 a las 00:15

Bueno primero en hora buena por este gran articulo.

Antes que nada Eddie Redmayne me encanta pero tengo que decir que yo los viese puesto entre los 20 y los 11.

segundo era claro que personajes iconicos como Forrest Gump, Hannibal Lecter son sin lugar a dudas personajes que marcaron la historia del cine y de los Oscar, pero para mi la mejor interpretación Philadelphia pero entiendo poder iconico de Forrest Gump marca mucho mas.

Sean Penn por “Mystic River es uno de seos personajes que me ha hecho erizar la piel, y llorar de mano de un personaje que tiene de bueno lo que tiene de malo.

Eduardo chavez - 31.07.2016 a las 01:16

¿Eddie Redmayne? O sea su interpretación sí es muy buena y todo, pero ponerlo antes que Adrien Brody (que está en la lista de 21 al 30), sólo por poner un ejemplo; creo que fue demasiado. Hasta pienso que Keaton hubiera merecido más un lugar #9… sin ser fanático.

Nicolas07 - 31.07.2016 a las 02:23

F. Murray Abraham por “Amadeus” es y sera de esos personajes inolvidables ya que comparte junto a De Niro dos de las mejores interpretaciones que no ha dado el cine y a las que no había rival ni por asomo para quitarle el premio en su año.

Aunque me falta, Dustin Hoffman por Rain Man, Tom Hanks Philadelphia y Daniel Day Lewis por pozo de ambición, entiendo que Nacho escoja la actuación mas relevante o iconica de actores Multi oscarizados como es el caso pero debo de mencionar que se debe hablar de ambos y posicionarlos por separados, aunque entiendo a nacho al poner uno con representación del actor y dar mas posibilidades a otros actores y papeles interpretativos de estar en el Ranking.

Creo que me quedaron fatelndo grandes merecedor de ese cupo entre los diez como Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco,Michael Douglas
en Wall Street, Denzel Washington Training Day, Roberto Benigni por La Vita è Bella y Colin Firth por el discurso del rey, aunque es normal que con tan grandes interpretaciones otras memorable y grandes interpretaciones queden afuera.

Nicolas07 - 31.07.2016 a las 02:31

Me muero por saber que ranking que viene, el de directores o de Película.

me gustaría mucho que hiciesen un ranking con los mejores Silver Academy Awards.

Tuckelberry - 31.07.2016 a las 19:05

Enhorabuena por todos estos artículos tan entretenidos que nos ayudan a pasar las tardes de verano. No estoy muy de acuerdo con este top-10 final, creo que hay interpretaciones que no deberían estar ni en el top 30 por efectistas, y por faltar me falta el que considero mejor actor de todos los tiempos, Spencer Tracy por “Capitanes Intrépidos”. Me falta también mi segundo actor favorito, Jack Lemmon, pero lo cierto es que su Oscar por “Salvad al tigre” no está ni de lejos entre los papeles destacados de su filmografía. Obviamente, todo esto on consideraciones personales. Ánimo y continuad con más rankings.

Jose - 01.08.2016 a las 13:52

No entraré en temas de orden y demás. Pero no poner a Jack Nicholson en esta lista …

donaldkaufman - 01.08.2016 a las 20:55

Enhorabuena por el trabajazo, a ver si caen listas en otras categorías. Me han sorprendido las ausencias de Kevin Spacey y sobre todo de Jack Nicholson (por cualquiera de sus dos victorias), pero bueno no están todos los que son pero son todos los que están.

Isra - 02.08.2016 a las 16:52

¿Jack Nicholson y Forest Whitaker?

🙁

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