“Deuda de sangre”

“Deuda de sangre”

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El autor es un ex periodista de sucesos cuyas obras han sido alabadas por la crítica en muchas ocasiones. Aquí mismo ya he escrito sobre él por “El inocente”. En 2002 Clint Eastwood llevó esta historia al cine por recomendación del equipo de su productora. Realizó algunos cambios, particularmente el final, que desvirtuaron la coherencia del personaje creado por el autor de la novela. Han tenido que pasar 15 años para que la historia original llegue al castellano. Posee la habilidad habitual para los personajes de Connelly.

Título: “Deuda de sangre”

Autor: Michael Connelly

Editorial: RBA

Todo comienza en una pequeña tienda regentada por chinos, de esas que permanecen abiertas casi a cualquier hora y venden casi cualquier cosa. Una joven entra a comprar:

“Sus últimos pensamientos fueron para Raymond. Pronto lo vería de nuevo. Él, como siempre, se despertaría y le daría un abrazo de bienvenida cálido y reconfortante.

Ella sonrió y el señor Kang, detrás del mostrador, le devolvió la sonrisa creyendo que el brillo de sus ojos era para él, como cada noche, ajeno al hecho de que los pensamientos y las sonrisas de ella eran en realidad para Raymond, para el momento que aún tenía que llegar.

El sonido de la campanilla al abrirse la puerta se coló solo de un modo tangencial en sus pensamientos. Tenía los dos billetes de un dólar preparados y los extendió hacia el señor Kang por encima del mostrador. Éste, sin embargo, no los tomó. La mujer advirtió entonces que la mirada del tendero ya no estaba fija en ella, sino en la puerta, que su sonrisa había desaparecido y su boca se abría levemente para formar una palabra que no llegaría a pronunciar.

Ella sintió que una mano le agarraba el hombro derecho desde atrás; la frialdad del acero presionado contra su sien izquierda. Una cortina de luz se interpuso en su visión, luz parpadeante. En ese momento atisbó el dulce rostro de Raymond, luego todo se tornó oscuro”.

McCaleb tiene 46 años y un historial en el FBI que le ha conducido al retiro, tras un trasplante de corazón y varios expedientes de éxito en la búsqueda de asesinos en serie. Descansa en su barco, que prepara como un lugar donde relajarse y recuperarse del todo tras su reciente operación. Se presenta una joven que le enseña una foto de su hermana. El corazón que lleva en el pecho McCaleb es el de la joven de la foto, asesinada en un caso de robo que no parece despertar interés en los encargados de resolverlo. El policía se siente comprometido para, al menos, intentar estimular la búsqueda del asesino de la joven cuyo corazón le ha permitido sobrevivir. Todo parece indicar que se trata de un caso rutinario, un atraco con asesinato. Sin embargo, detrás hay un cerebro enfermo capaz de orquestar una carambola imposible de imaginar.

Literatura popular norteamericana de calidad a la que Eastwood no respondió en esta ocasión con la calidad cinematográfica que merecía.

Carlos López-Tapia

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