Las cinco secuencias de… Clint Eastwood

Las cinco secuencias de… Clint Eastwood

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Querido primo Teo:

A sus 82 años, Clint Eastwood sigue en plena forma. Acaba de estrenar una nueva película como actor y nadie discute su gran talento en la dirección. Completa su labor cinematográfica con tareas de producción e incluso compone la banda sonora de algunas de sus películas. Pocos merecen tanto como el que repasemos su carrera a través de sus cinco secuencias más destacadas.

Clinton Eastwood Junior nació el 31 de Mayo de 1930 en San Francisco. Creció en el seno de una familia protestante de clase media junto a su hermana Jean. Por culpa de la crisis económica, la familia se mudaba a menudo, a lo largo de la costa Oeste, a los lugares donde Eastwood Sr. iba encontrando trabajo. El joven Clint no era muy bueno en los estudios, aunque destacaba en deportes y música. Con 20 años lo llamaron a filas y, gracias a su habilidad con la natación, pudo librarse de ir al frente donde se disputaba la guerra de Corea y en su lugar trabajar como salvavidas e instructor de nado. Terminado el servicio militar, se mudó a Los Ángeles y empezó una relación con la modelo Maggie Johnson, con la que se casaría en 1953. Antes de encontrar trabajo en el cine, trabajó de monitor de natación y también limpiando piscinas. Al ir a cobrar por uno de estos trabajos, lo vio el director Arthur Lubin y, pensando que era un actor, lo contrató como extra para alguna de sus películas. Y poco a poco fue apareciendo en pequeños papeles, pero nada importante hasta que en 1959 comenzó a participar en la serie de televisión de la CBS “Látigo”. Un western que narraba la conducción de ganado de Texas a Kansas de los dos protagonistas, superando múltiples dificultades. La serie tuvo bastante éxito y duró 217 episodios hasta 1966. Eastwood logró la fama con esta serie. Un año antes de terminar la serie, un director italiano poco conocido le ofreció al compañero de reparto de Clint participar en una película del oeste que iba a rodar en Almería. Éste la rechazó, pero llamó la atención de Eastwood que al leer el guion reconoció la “influencia” de Kurosawa y terminó quedándose con el papel, aunque su agente intentó disuadirlo pues sería un mal paso para su carrera.

El bueno, el feo y el malo (1966)

Cuando llegó a Almería, Eastwood no sabía quien era Sergio Leone, y éste solo vio a Clint en unos pocos capítulos de su serie pero pensaba que dándole un aspecto desaliñado quedaría muy bien en el personaje. Además estaban las barreras idiomáticas. Se trataba de una coproducción entre Italia, España y Alemania, pero Eastwood no conocía ningún idioma que no fuera el inglés y tampoco tenía demasiadas expectativas en la película, veía el trabajo como unas vacaciones pagadas. Una de sus aportaciones fue el vestuario del protagonista, espuelas, cartucheras, botas y pistola, pues fue el mismo quien se hizo con la indumentaria que lleva en la película al llegar a España (lo del poncho es una leyenda urbana cosa de Leone). “Por un puñado de dólares” fue el primer western italiano que tuvo distribución internacional y su inesperado éxito propició la creación del subgénero del spaghetti western. El estilo visual de Leone, la magnífica música de Ennio Morricone, y la genial interpretación del protagonista del artículo, ayudaron mucho al éxito pero, probablemente, la clave estuvo en la renovación del género con un protagonista que se escapaba del rol del típico héroe de entonces y una violencia mucho más explícita. Clint volvió a USA sin esperar mucho de la película, por lo que el rotundo éxito que tuvo esta en Europa lo cogió desprevenido. La película parecía condenada al fracaso, y ninguna productora importante quería hacerse cargo de ella. Además, los primeros críticos italianos la dejaron bastante mal. Pero nada de esto importó a los espectadores, que acudieron en masa a verla. El retraso en Usamérica se retrasó por una demanda de Kurosawa, y es que el guión es un claro plagio del de “Yojimbo”. El japonés ganó el juicio y tuvieron que pagarle el 15% de las ganancias. Curiosamente, terminó ganando más dinero por la película italiana que por la suya original. Con el éxito logrado, Leone tenía un mayor presupuesto y volvió a llamar a Clint para su siguiente película, “La muerte tenía un precio”. Una película que mejoraba a su predecesora con una historia más elaborada y con más personajes. Y el papel de Eastwood volvía a ser un misterioso hombre sin nombre (en esta segunda película le llamaban “El manco”) con esa mirada y esa forma de llevar el cigarro tan inolvidables. Esta segunda película con Leone volvió a ser un gran éxito en Europa por lo que el actor pasó poco tiempo en América antes de volver para rodar una tercera película. Eso si, terminó los episodios que faltaban de la serie que le lanzara a la fama que dejó de emitirse por aquel entonces. En la nueva película, “El bueno, el feo y el malo”, Clint interpretaba de nuevo un hombre sin nombre, esta vez apodado “Rubio”, un cazarrecompensas que se lanza en busca de un tesoro que también pretenden el ladrón Tuco (el feo interpretado por Eli Wallach) y el asesino Sentencia (el malo interpretado por Lee Van Cleef), durante la guerra de Secesión norteamericana. De nuevo recargada de violencia y con un protagonista que no es el típico héroe. El día en que grababan el derribo del puente, Eastwood recomendó a Wallach que se quedara tan lejos como pudiera de los explosivos. Pocos minutos después, un error de los técnicos hizo que el puente estallara antes de tiempo sin que lo rodaran las cámaras y hubo que reconstruirlo. En esta película, el mítico poncho sólo aparece en la última parte permitiendo dibujar mejor al antihéroe que primero se apiada de un soldado moribundo pero luego le roba el poncho, lo que nos permite conocer el origen en la ficción de la prenda. Y es que si la película se hubiese estrenado hoy en día se habría vendido como una precuela de las otras dos. La película termina con la secuencia del tiroteo a tres en el empedrado central del cementerio. Un duelo nunca visto hasta la fecha y que es una de las secuencias favoritas de siempre de Tarantino que ha declarado que esta es “la película mejor dirigida de todos los tiempos”.

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Impacto súbito (1983)

Las tres películas de Eastwood con Leone, que hoy se conocen como “la trilogía del dólar”, se estrenaron casi seguidas durante el mismo año 1967 en Estados Unidos y fueron un gran éxito que le reportó grandes beneficios a nuestro protagonista. Sin embargo, tuvo que pasarse casi todo 1966 y 1967 encargándose del doblaje de las películas al inglés y de la promoción de las mismas, incluyendo responder a multitud de entrevistas, lo que le produjo un gran enfado y frustración. Así que aprovechó sus ganancias para fundar su propia productora, la Malpaso Company (después renombrada Malpaso Productions) para así tener un mayor control de todo el proceso de creación de sus películas. El nombre proviene de una zona del Carmel, donde Clint ha vivido gran parte de su vida, pero también sirvió como recordatorio del “consejo” de su agente antes de emprender la aventura europea. La primera película de la productora fue “Cometieron dos errores”, un western donde Eastwood seguía siendo un tipo duro, pero esta vez con nombre, Joe Cooper (homenaje a Gary Cooper). Una interesante película que fue un gran éxito de taquilla para la recién estrenada Malpaso. Ese mismo año participaría en una película bélica, “El desafío de las águilas”, la última película que hizo sin contar con la participación de Malpaso, y se encontraría con el otro director que le influyó en toda su carrera, Don Siegel. Ya contamos como fue el encuentro entre ambos. Bajo su dirección, protagonizó un intenso thriller titulado “La jungla humana” que funcionó muy bien en taquilla y repitieron éxito con la divertida “Dos mulas y una mujer”, pero sería “Harry el sucio” la película más recordada de ambos. Estrenada en 1971, se trata de una de esas películas que tienes que ver antes de morir, y que dio inicio a una saga de películas basadas en el personaje de Harry Callahan. Un hombre solitario y malencarado, viudo y temerario, y que no duda en saltarse la ley para impartir justicia, pues sabe que el sistema está corrompido. El personaje encajó muy bien en la época, durante el gobierno de Nixon y con la guerra de Vietnam muy presente, pues el nivel de criminalidad era muy elevado y la población estaba más que harta. La siguiente película de la serie llegó en 1973, “Harry el fuerte”. En 1976 se estrenó “Harry el ejecutor” e “Impacto súbito” en 1983. Ya se notaba el desgaste del personaje, pero fue la más taquillera de la saga y nos dejó una frase para el recuerdo: “Vamos, alégrame el día”, perteneciente a la secuencia que puedes ver a continuación. También fue la única película de la saga que dirigió el propio Eastwood. Aún hubo otra secuela más en 1988, “La lista negra”.

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Sin perdón (1992)

Retrocedamos un momento en el tiempo hasta la anterior película a “Harry el sucio”. Nos encontramos con “Escalofrío en la noche”, una intrigante película donde Clint es acosado por una de las admiradoras de su programa de radio. Esta obra supuso su debut en la dirección. Ya había propuesto dirigir algún capítulo de la serie que le comenzó a lanzar a la fama, pero los productores no aceptaron la propuesta. Pero desde entonces habían pasado muchos años y Clint había aprendido de todos los que le dirigieron, especialmente Sergio Leone y Don Siegel. Este último fue uno de los que lo animó a dar el salto y, de hecho, tiene un pequeño papel en la película. Para convencer a la Universal, aceptó no cobrar más que por su tarea de actor. La película fue aclamada por la crítica, así que pudo seguir dirigiendo y su siguiente obra fue el western “Infierno de cobardes”, al que le siguió “Primavera en otoño”. Esta es un drama romántico que fue un gran fracaso y hoy es una de las películas más olvidadas del director que, por primera vez, no actuaba y se limitaba a dirigir. Tras una de acción, en su quinta película, “El fuera de la ley”, alcanza un nivel mucho más alto tanto en su actuación como en la dirección. Cuenta la historia de Josey Wales, un granjero que tras ver como los yanquis asesinan a su familia, se une a los confederados buscando venganza, incluso cuando termina la guerra. La película cuenta con varias secuencias geniales que resulta difícil no incluir, pero había que quedarse sólo con cinco. Dirigió otras películas interesantes como la road movie “El aventurero de medianoche” que protagonizaba junto a su hijo Kyle, antes de dirigir y protagonizar su tercer western, “El jinete pálido”, cuyo guion llevaba varios años en su poder. El resultado fue otra obra maestra que recuerda al clásico “Raíces profundas” y que se pudo ver en Cannes. El título de la película está inspirado en el libro del Apocalipsis “Contemplé un caballo blanco y el nombre del jinete era la muerte…”. Y tras la estimable “El sargento de hierro”, en la que sorprendió por su crítica al ejército en un republicano convencido que en aquel momento era además el alcalde de Carmel, llegó otra de sus obras más memorables, “Bird”. Una película sobre el músico de jazz Charlie Parker interpretado magistralmente por Forest Whitaker. Con esta película empezaba a tener el reconocimiento de la crítica, y tras haber recibido el año anterior el premio Cecil B. DeMille, esta vez los Globos de Oro lo consideraban el mejor director del año, mientras que Whitaker se llevaba el premio al mejor actor en Cannes. Su siguiente película como director fue “Cazador blanco, corazón negro”, que narraba lo acontecido durante el rodaje de “La reina de África” (con algunos sucesos inventados) y centrándose principalmente en la obsesión de John Huston (Eastwood lo interpreta maravillosamente) de cazar un elefante. El film también se vio en Cannes y fue apreciado por la crítica, pero supuso otro fracaso comercial. Esto no impidió sin embargo que volviese a dirigir otro proyecto personal, “Sin perdón”. Para encontrar el origen de esta película debemos retroceder hasta mediados de los 70, cuando David Webb Peoples (también coautor de “Blade Runner”) comenzó la escritura del guion, inspirándose en “El último pistolero” de Don Siegel. Francis Ford Coppola estuvo interesado en el proyecto, pero finalmente fue Eastwood el que compró la idea. Eso si, esperó bastante hasta llevarla a cabo, realizando antes “El jinete pálido”. Cuando por fin tuvo la edad adecuada para interpretar a William Munny pudo sorprender a los que todavía no lo consideraban uno de los grandes para crear una de esas 50 películas que hay que ver antes de morir. Y es que este western crepuscular supone la culminación perfecta de todas las ideas que había ido desarrollando en sus tres anteriores films del género. La interpretación de Clint es magnífica y muchos pensaron que sería su última película (por suerte se equivocaron por completo). El resto del reparto también está magnífico, con un Morgan Freeman que se asociaba por primera vez con Eastwood y un Gene Hackman que se llevó el Oscar y el Globo de Oro por su actuación. Y es que la película le dio a nuestro protagonista multitud de premios y todo el reconocimiento de la crítica que llevaba años mereciendo. Entre otros, ganó el Globo de Oro al mejor director y los Oscar de película y dirección. La Academia de Hollywood también nominó su actuación, pero ese año ganó Al Pacino por “Esencia de mujer”. Además, fue un gran éxito de taquilla con más de 100 millones de dólares recaudados. De todas las secuencias de la película, me quedo con el tiroteo en el bar hacia el final de la película. Eastwood dedicó la película a sus mentores Sergio Leone y Don Siegel.

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Million dollar baby (2004)

En contra de lo que pensaban algunos, Clint siguió dirigiendo y actuando. Así, en 1993 dirigía a Kevin Costner en “Un mundo perfecto”, juntando a los creadores de “Bailando con lobos” y “Sin perdón”, y su siguiente película sería el inolvidable melodrama romántico “Los puentes de Madison”, que sorprendió a muchos por el cambio de género (muy pocos recordaban “Primavera en otoño”) y tiene varias secuencias inolvidables, como la de las flores o la de Eastwood bajo la lluvia. El film fue coproducido por Amblin Entertainment, la productora de Spielberg. En su siguiente película volvió al thriller con “Poder absoluto” al que le siguió la muy personal “Medianoche en el jardín del bien y del mal”, en la que se limitó a dirigir sin aparecer como actor. Como fue un fracaso comercial, lo compensó con “Ejecución inminente”, un interesante thriller sobre un condenado a muerte, pero inferior a “La milla verde”, estrenada el mismo año. Con el cambio de siglo llegó “Space cowboys”, taquillera aventura espacial que dirigió y protagonizó junto a Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner. Y tras “Deuda de sangre” en 2002, en 2003 estrenaba la que probablemente sea su mejor película de entre las que dirigió sin protagonizar, “Mystic river”. En ella supo retratar con crudeza lo más horrible del alma humana con unos personajes marcados por la violencia y magníficamente interpretados, en especial los de Sean Penn y Tim Robbins, ambos ganadores del Oscar ese año. Y demostrando el gran momento de forma que tenía, al año siguiente filmó otra obra maestra, aún mejor que la anterior, “Million dollar baby”. Eastwood interpreta a Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que termina aceptando entrenar a Maggie Fitzgerald (encarnada por Hilary Swank) en la secuencia que puedes ver a continuación. La película fue un gran éxito de taquilla, superando los 200 millones de dólares, y la crítica mundial quedó entusiasmada con ella, recibiendo multitud de premios, como los Oscar a la mejor película, dirección, actriz (Hilary Swank) y actor de reparto (Morgan Freeman). Clint Eastwood también estuvo nominado como actor pero no pudo con el “Ray” de Jamie Foxx. La película también ganó dos Globos de Oro e incluso Eastwood estuvo nominado a los Grammy como compositor de la banda sonora.

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Gran Torino (2008)

Tras el éxito logrado, se lanzó a uno de sus proyectos más audaces. Y es que cuando estaba rodando su nueva película como director, Banderas de nuestros padres”, se le ocurrió que sería muy interesante el punto de vista de los japoneses, por lo que decidió hacer una segunda película, “Cartas desde Iwo Jima” que, además, quiso que se rodara en japonés. A pesar de esta decisión, y de tener un presupuesto muy inferior a la primera, logró una recaudación tan buena como la otra y además sus bellas imágenes, con una fotografía casi de blanco y negro, recibieron el reconocimiento en forma de premios, nominación al Oscar de mejor película y dirección y doble nominación al mejor director por las dos películas en los Globos de Oro (no pudo con el “Infiltrados” de Scorsese que se llevó los tres premios). Ambas películas bélicas fueron coproducidas por Spielberg a través de Amblin. El propio director de “E.T., el extraterrestre” fuera el que compró los derechos de la novela en la que se basa “Banderas de nuestros padres” y había pensado en dirigirla hasta que Clint Eastwood le mostró su interés en llevarla a cabo. Y en 2008 volvió a ponerse delante y detrás de las cámaras para dirigir y protagonizar “Gran Torino”. Gran parte de la crítica veía a la película como una obra menor de Eastwood y se fijaron más en la otra película que dirigió ese año, “El intercambio”, pero el público se rindió ante ese viejo cascarrabias que es Walt Kowalski, un jubilado tras 50 años de trabajo en la Ford y veterano de la guerra de Corea cuya única pasión es cuidar su coche Gran Torino del 72. Un personaje que recuerda a algunos de los que le hicieron famoso, tanto que algunos llegaron a pensar que sería una nueva aventura de Harry Callahan. Con secuencias tan magníficas como la del mechero, o la que podemos ver a continuación, a muchos les pareció un final magnífico a su carrera de actor, pero este se resiste a retirarse como acaba de demostrar en su nueva película.

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En estos últimos años, Eastwood ha dirigido “Invictus”, película protagonizada por su amigo Morgan Freeman que se convierte en Nelson Mandela; “Más allá de la vida”, protagonizada por Matt Damon y con un punto sobrenatural que no gustó demasiado; y el año pasado “J. Edgar” donde Leonardo DiCaprio interpreta al director general del FBI y que parecía que podría ganar por ello muchos premios pero terminó fuera de las nominaciones a los Oscar. El pasado viernes se estrenó en nuestro país “Golpe de efecto” donde, por primera vez en muchos años, actúa en una película que no dirige. Y Clint seguirá sorprendiéndonos con grandes películas en los próximos años. De momento, se habla de él para dirigir el remake del musical de 1937 “Ha nacido una estrella”.

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Comentarios

Juan - 30.11.2012 a las 13:57

Qué buenas escenas. Sobre todo las de “El bueno, el feo y el malo” y “Gran torino”. Inolvidables.

Julio - 27.12.2012 a las 15:45

En mi blog, “En desarrollo, El hombre sin nombre” http://julioc1984.tumblr.com/post/24966922043

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