“El artesano del miedo. Narciso Ibáñez Menta”

“El artesano del miedo. Narciso Ibáñez Menta”

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Título: “El artesano del miedo. Narciso Ibáñez Menta”

Autor: Gillespi, Leandro D´Ambrosio

Editorial: Corregidor

Nota de la Redacción: Dos admiradores del rey del terror de la televisión argentina y española, han reunido durante un lustro testimonios y experiencias del hombre que aterrorizó a miles de espectadores durante una veintena de años. Sus autores, un periodista y un músico, recuperan a una figura un poco olvidada, que transmitió a su hijo, Narciso Ibáñez Serrador, la afición por el terror, hasta el punto de convertirse en el director de “¿Quién puede matar a un niño?” o “La residencia”, las dos obras claves del género en el cine español de la segunda mitad del siglo XX.

Argentino de nacimiento y nacionalizado español, Menta se fabricó a si mismo como especialista del terror. En los cincuenta y sesenta tuvo que recurrir a los efectos artesanales más curiosos, desde el dulce de leche para simular un rostro abrasado, hasta lentillas de contacto blancas para simular ojos vacíos. Según el libro, su disfrute por aterrar llevó a situaciones delicadas a muchos de sus colaboradores y a él mismo. “Al tipo le gustaba asustar – cuenta uno de los autores-, para la primera entrevista laboral a una futura colaboradora, Narciso la citó en su casa. Al llegar allí la recibió la esposa y le indicó que pasara a un cuarto que estaba totalmente a oscuras. Desde las sombras la voz tenebrosa de Narciso le indicó que prendiera la luz, y ahí ella se pegó un susto bárbaro cuando lo vio caracterizado de monstruo. “Veo que la máscara funciona”, dijo Narciso”.

En épocas de un solo canal de televisión, “El fantasma de la ópera” o “El hombre que volvió de la muerte” en Argentina e “Historias para no dormir” o “¿Es usted el asesino”? en España, detenían la actividad en sus horas de emisión.   “Yo quedé marcado por El hombre que volvió de la muerte”, confiesa Gillespi, que fue reuniendo de adolescente todo tipo de recuerdos y material sobre el actor, desde cintas de audio grabadas del altavoz del televisor hasta copias de programas o fotografías inéditas. Tras poner un anuncio para entrar en contacto con otros aficionados como él, apareció D’Ambrosio. En 2003 comenzaron a ordenar todo lo conseguido durante varios años de afición y a hacer entrevistas con la gente que estuvo cerca de Narciso Ibáñez Menta. Fue un trabajo minucioso y artesanal, porque casi no hay nada de archivo de su obra. Tanto la televisión argentina como la española, despreciaban el trabajo de archivo y destruían o reutilizaban el material grabado. El trabajo biográfico es interesante y según los autores, complejo de conseguir porque Menta era un hombre peculiar, que se levantaba a las cinco de la tarde, trabajaba durante la noche y sometía a todo su equipo a las mismas condiciones, lo que no le facilitaba la relación con los demás. Tampoco era un trabajo deseado para los técnicos, algunos de los cuales, según se relata en la obra, llegaron a desmayarse en ocasiones en que Menta utilizó cadáveres reales y vísceras verdaderas, conseguidos de la morgue. En ocasiones grababa 48 horas seguidas, los actores tenían que dormir tirados en los decorados y usaba extras a los que después no pagaba. Diana Álvarez, su principal colaboradora durante años en Argentina, cuenta que una vez se orinó encima porque no le permitió ir al baño. Se ganó algunas pequeñas venganzas por su actitud despótica como pasar dos horas crucificado porque los técnicos y actores se fueron a comer sin que nadie lo bajara a pesar de sus gritos. El libro ha sido publicado en Corregidor, editorial argentina.

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Comentarios

Graciela - 30.04.2010 a las 05:48

Como amiga personal de don Narciso, dudo mucho del comentario sobre el no pago a los extras. ¡Justamente él, que se fue de la Argentina en 1963 en bancarrota, habiendo pagado religiosamente a todos los que con él trabajaron, ¡aunque le habían cortado el presupuesto en el San Martín! Ojo con los comentarios infundados!

Graciela - 30.04.2010 a las 05:53

Hola! Agrego algo: parando en su casa de Madrid, tuve oportunidad de ver una medalla de oro, con la máscara de “El hombre que volvió de la muerte” que le regaló todo el equipo que trabajó con él. Así que decir que era dificultosa la relación con los otros, es algo también infundado. El libro tiene muy buena intención y cosas muy loables, así que no sé por qué se destacan pasajes con sensacionalismo.

Aldo - 17.09.2014 a las 16:05

Solo queria aclarar que Don Narciso nació en Asturias y no en Argentina.

veronica - 03.05.2015 a las 20:20

quiero ver el hombre que volvio de la muerte , alguien sabe adonde lo puedo encontrar?

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