El Batman de Christopher Nolan: Antecedentes (I)

El Batman de Christopher Nolan: Antecedentes (I)

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Querido primo Teo:

El próximo 20 de Julio se estrenará al fin la tercera y última parte del Batman noliano, y para amenizaros la espera en las próximas semanas dedicaremos unos artículos relacionados a la película y al personaje del hombre murciélago creado por Bob Kane y junto a Superman el mayor exponente de la factoría DC.

Los inicios: Distintas adaptaciones y el colorido Batman de Adam West

En 1939, la revista Detective Cómics publicaba la primera aparición de Batman, el superhéroe sin superpoderes, cuyo álter ego es Bruce Wayne, multimillonario que siendo niño presenció el asesinato de sus padres y que marcado por ese recuerdo se dedica a patrullar la ciudad de Gotham a la caza de delincuentes. Tras esa primera aparición llegaron otras y, ya en 1940, el personaje tuvo su propia revista, su popularidad fue aumentando y tuvo dos adaptaciones para televisión (1943 y 1949) antes de que en 1966 la serie protagonizada por Adam West lo convirtiera en un icono.

Desde aquellas dos temporadas de la serie de West, a la actualidad el personaje ha conocido otras adaptaciones televisivas (a destacar la serie animada de 1992 creada por Bruce W. Timm), se expandió a otros campos como los videojuegos (desde el primero en 1986 llegando a los excelentes “Arkham Asylum” y “Arkham city” actuales), y por supuesto se adaptó al cine.

La primera aparición en la gran pantalla del personaje llegó en 1966 con “Batman: La película”, que fue una adaptación de la serie de West que se rodó entre las dos temporadas de la serie. El argumento de la película era el siguiente. Batman y Robin (Burt Ward) deben de hacer frente al plan de un grupo de criminales que pretenden acabar con los miembros del Consejo de seguridad de la ONU con un aparato que deshidrata la carne humana, y los villanos principales de la función eran el Joker (César Romero), Catwoman (Lee Meriwether), el Pingüino (Burgess Meredith) y Enigma (Frank Gorshin).

La película sigue la tónica de la serie, como si fuera un capítulo alargado, por lo que tenemos el Batman colorido (que acaba con los rastros de oscuridad del cómic), amanerado, hortera, cómico, con esas coreografías de lucha en que cada golpe es amenizado con un URKK, POW, PLOP, OUCH o KAPOW, y esa música tan característica.

No tiene una gran calidad fílmica, pero se disfruta como un ejercicio nostálgico que casi inevitablemente te hace sonreír con la cutrez de sus escenas, y al que se le perdonan muchos defectos por las limitaciones (técnicas, artísticas y argumentales) que tenían en la época que se rodó.

El Batman gótico de Tim Burton

Tuvieron que pasar 23 años hasta que volviéramos a ver al personaje en la pantalla grande. En 1989 se estrenaba “Batman”, y aunque se tantearon para la dirección nombres como los de Steven Spielberg, Ivan Reitman o Joe Dante, finalmente acabo siendo dirigida por un joven director que hasta ese momento había dirigido únicamente unos pocos cortos, y dos películas, aunque con su segundo proyecto “Bitelchús” tuvo un gran éxito, su nombre era Tim Burton.

El joven director quiso romper con la luminosa imagen del Batman de los 60, e inspirándose en la etapa de Alan Moore al cargo del personaje, nos presentó una Gotham oscura y gótica. Y nos mostró las primeras apariciones del superhéroe en la ciudad, y el origen de su principal villano, el Joker, quién con su locura pone en peligro a la ciudad y a al objetivo amoroso del protagonista, la periodista Vicky Vale.

Para el papel de Batman se barajaron nombres como los de Tom Selleck, Mel Gibson, Kevin Costner, Charlie Sheen o Pierce Brosnan, pero al final Burton optó por el que fuera el protagonista de su anterior película, Michael Keaton, una decisión que espantó por igual a los fans del personaje como a algunos de los productores, y que decepcionó profundamente a Adam West quién se consideraba la mejor opción para el papel y que rechazó el realizar un cameo interpretando a Thomas Wayne, el padre de Bruce Wayne. Y al final, Keaton demostró que no se equivocaron al elegirle, sabiendo mostrarnos a un Bruce Wayne maduro y atormentado, siendo todavía para algunos el mejor Batman hasta la fecha.

Mientras que con la elección de Batman hubieron muchas quejas, con la elección del gran Jack Nicholson como Joker parecieron estar todos de acuerdo. El actor tenía en aquel momento dos de sus tres oscars, y su experiencia en papeles histriónicos como “El resplandor” o “Alguien voló sobre el nido del cuco” lo confirmaban como una decisión de lo más acertada para interpretar a un demente como el Joker. Y así Nicholson, en una actuación sublime, nos mostró a un personaje cómicamente terrorífico, que bien se comportaba como un bufón gamberro, como en aquella escena en que se dedica a pintar los cuadros del museo mientras bailaba a ritmo de Prince (de quién es la canción del filme, Batdance), o bien como un sádico y temible asesino.

El resto de papeles fueron a caer para Kim Basinger como Vicky Vale, Pat Hingle como el comisario Gordon, Michael Gough como el fiel mayordomo Alfred, Billy Dee Williams como el incorruptible fiscal Harvey Dent, Robert Wuhl como el reportero Alexander Knox y Jack Palance como el mafioso Carl Grissom. Además, la película supondría la segunda colaboración de Burton y el que se convertirá en el compositor de casi todas sus películas Danny Elfman, que compuso una excelente BSO, y cuyo tema principal permanecería en las siguientes películas sobre el personaje hasta la llegada de Nolan.

“Batman” tuvo un presupuesto aproximado de 35 millones de dólares y acabó recaudando más de 411 millones en los EEUU, un gran éxito de taquilla para la época, y además fue bastante bien tratada por la crítica y por el público, aunque eso no la libró de las críticas de algunos de los más acérrimos seguidores del personaje que se quejaron mucho de los cambios en la identidad y orígenes del Joker, y del cambio de algunas actitudes de Batman como el utilizar armas de fuego, o el que llegara a matar, algo que va en contra de los principios del personaje. Más allá de todas estas discusiones sobre la fidelidad o no con el cómic, es innegable que estamos ante una gran película, emocionante y muy entretenida, para mí la segunda mejor película sobre Batman tras “El caballero oscuro”.

Tras el éxito de la primera parte, la Warner quería estrenar cuanto antes una secuela, pero Burton no estaba por la labor, sólo la haría si la secuela le ofrecía algo distinto y el primer guión de Sam Hamm (guionista de la anterior) no le convencía, así que acometió un proyecto más personal, la historia de un chico raro que tenía cuchillas en vez de dedos en las manos, llamado “Eduardo Manostijeras”, mientras que le encargaba a Daniel Waters (guionista de “Escuela de jóvenes asesinos”) una rescritura del guión de Hamm, cuyo resultado le entusiasmó.

“Batman vuelve” es aún más oscura y gótica que la anterior, y ahora la historia tenía dos villanos (que ya estaban en el guión de Hamm) a los que Batman tenía que hacer frente: Catwoman y el Pingüino. La película comenzaba con el nacimiento de Oswald Cobblepot, un niño de familia adinerada, cuya familia abandona en una barca debido a su horrible deformidad. 33 años después ese niño vuelve convertido en el Pingüino quién planea su venganza e intentará hacerse con el poder de Gotham presentándose a las elecciones a la alcaldía de la ciudad. Mientras que por otra parte presenta a Selena Kyle, una joven amante de los gatos, que es secretaria de Max Shreck, un empresario corrupto, que la intenta matar después de que esta descubriera uno de sus trapos sucios, milagrosamente sobrevive gracias a unos gatos, y enloquecida genera su nueva identidad Catwoman.

Michael Keaton continuó como Batman y en cuanto al resto Waters escribió el personaje del pingüino con un actor en mente, Danny DeVito (“Buscábamos a un tipo bajito y desagradable, la lista tampoco era demasiado grande”, afirmaba), y este leído el guión quedó totalmente prendado del personaje, y no dudó en aceptarlo. Sin embargo para el papel de Catwoman la cosa no estaba tan clara, en un primer momento la actriz elegida para interpretar el personaje fue Sean Young pero la acabaron desechando por su famosa mala conducta, luego se contrató a Annette Bening, pero esta tuvo que abandonar el proyecto a causa de su embarazo. Luego varias actrices como Jennifer Jason Leigh, Lena Olin, Susan Sarandon, Ellen Barkin o Cher compitieron por el papel, pero tras la primera reunión de Burton con Michelle Pfeiffer, este tuvo claro que el papel debía ser para ella, y ahora es difícil imaginarse una Catwoman que no sea ella.

El resto del reparto estaba formado por Christopher Walken como Max Shreck, mientras que Michael Gough y Pat Hingle repetían sus papeles de la anterior película. Además, en un primer momento, se consideró incorporar a Robin a la historia, pero finalmente se desechó la idea al haber demasiados personajes principales, Marlon Wayans hizo las audiciones para el personaje, y fue contratado para las próximas películas de la saga.

Burton nos entregó con “Batman vuelve” una continuación más oscura, pero notablemente inferior a la anterior, una película demasiado excesiva, y aunque los personajes estaban bien interpretados la historia y sus extravagancias no llegaban a enganchar al espectador. La recepción de la crítica a la película no fue tan positiva como la anterior película, teniendo muchos detractores y defensores, y la acogida en taquilla también fue menor, con un presupuesto aproximado de 80 millones de dólares, la película recaudó en los EEUU casi 267 millones, bastante menos que la primera, esto y el que la oscuridad del film pudiera provocar la pérdida del mercado infantil llevó a la Warner a contratar a un director que le diera algo más de luz a la saga, el elegido para ello fue Joel Schumacher.

Tu primo.
Petro

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