“El mayordomo”

“El mayordomo”

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La web oficial tiene trailer, argumento, vídeos e información del reparto.

El argumento: Una mirada a la vida de Cecil Gaines, mayordomo jefe de la Casa Blanca durante el mandato de ocho presidentes (1952-1986), lo que le permitió ser testigo directo de la historia política y racial de los Estados Unidos.

Conviene ver: “El mayordomo” es una historia muy USA sobre los avatares del país durante el siglo XX entre conflictos políticos y raciales a través de la figura de un mayordomo algo inocentón al que encarna Forest Whitaker. Ha sido comparada con “Forrest Gump” y es que presenta un aire indudablemente noventero con esas claves de emoción y superación personal que en el cine actual, más crítico y menos ingenuo, ha perdido vigencia. Una película que tiene de todo centrándose sobre todo en el drama, la emoción y la lucha de los efectos civiles. Precisamente uno de los aspectos más logrados es el enfrentamiento y el choque generacional del personaje de Whitaker y el de su hijo interpretado por David Oyelowo, la dualidad que presenta al criado por un lado y al activista convencido por otro, los dos peleando por sus derechos desde perspectivas diferentes. Potente la escena de la cena en la que saltan las chispas a partir de una conversación sobre Sidney Poitier, figura que es la proyección que tiene el usamericano medio de la época sobre un negro. Esa es la esencia de la película, un reflejo de la situación de la raza negra a lo largo de siglo y que va desde las plantaciones de algodón en las que trabaja la madre del protagonista, el conformismo y cobardía por el miedo de los 40 y 50, el sueño de Martin Luther King y la catalogación de estos criados como primer símbolo de la insurgencia a través de la dedicación y el esfuerzo, así como la irrupción de los movimientos sociales representados por Malcolm X no sin violencia y frustraciones que, paradójicamente, han concluido en la actualidad con un negro presidiendo la Casa Blanca. Valiosa y poderosa metáfora que pasea por el film durante todo su metraje, una denuncia a unos hechos demasiado recientes y que el cine cada vez revisita más con gente como Spike Lee, la popular “Criadas y señoras”, o películas como “Amistad” y “Lincoln” de Spielberg, y “Django desencadenado” de Tarantino. Lee Daniels, aunque sea de una manera deslavazada y mal contada, pretende retratar el particular holocausto de la raza negra. Multitud de rostros conocidos pueblan el reparto en breves intervenciones, algunas más logradas que otras intentando no quedarse en mero pegote, caricaturizándose a los presidentes y sufriendo especialmente los excesos del maquillaje en gente como Alan Rickman (el mejor de todos los presidentes dando vida a Reagan), John Cusack (error de casting como Nixon con una nariz imposible), James Marsden (correcto Kennedy) o Robin Williams (Eisenhower). A cual más estrambótico. La película se sostiene con interés porque avanza con ritmo a través de varias historias que van sucediéndose entre sí (aunque muchas de ellas o no se cierran o son de juzgado de guardia como la del amante de la mujer del mayordomo) y Lee Daniels da rienda suelta a todos los clichés de estas historias demostrando que no se caracteriza por la sutilidad con algunas escenas que caminan entre la línea de lo emotivo y lo empalagoso. Con sobriedad y adoptando el tono de melodrama, se nos presenta la historia de un hombre testigo de su tiempo que estuvo al lado del poder pero cuya voz no podía ni debía ser escuchada a pesar de asistir a hechos como la decisión de Nixon sobre los Panteras Negras. Forest Whitaker se pasa de sutil y simple, mientras que Oprah Winfrey es toda una robaescenas con un personaje agradecido y con mucha fuerza en el que la presentadora de televisión vuelve a hacer cine tras ser “Beloved” en 1998 su última aparición. Berrea, llora, sufre y se mueve entre la vulgaridad y la clase. La más destacada de un reparto con grandes rostros fracasados de Hollywood (exceptuando a Alan Rickman, Jane Fonda y Vanessa Redgrave, por supuesto). En definitiva, una propuesta que, con sus defectos, se ve bien recuperando ese estilo de hacer cine tan habitual hace 15-20 años y que ha quedado ahora algo caduco. Atesora un gran anclaje emocional para la sociedad USA que lo malo es que queda lastrado por el excesivo efectismo de Lee Daniels y por alguna sucesión de rostros más cercano a la parodia.

Conviene saber: La cinta se inspira en el artículo de Wil Haygood publicado en The Washington Post en 2008 sobre la figura del mayordomo Eugene Allen que sirvió a 8 presidentes en la Casa Blanca durante varias décadas del siglo XX.

La crítica le da un SEIS

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Comentarios

Lobaherida - 13.10.2013 a las 12:26

Comparar esta película con Forrest Gump me parece, sencillamente, una aberración. No le llega a la suela de los zapatos, es un telefilm con buenos actores y gente conocida. Por cierto, ¿no había actrices negras en EE.UU para tener que contratar a Mariah Carey en papel de negra?

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