“HHhH. El asesinato del líder nazi Reinhard Heydrich”

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El personaje de Heydrich fue llevado a la pantalla por primera vez menos de un año después del atentado que reconstruye esta historia, que es y no es novela; y que algunos autores ponen como ejemplo perfecto de novelización histórica. Su lectura es tan apasionante como la de la mejor trama de ficción. Lástima que no lo sea.

Título: “HHhH. El asesinato del líder nazi Reinhard Heydrich”

Autor: Laurent Binet

Editorial: Seix Barral. Biblioteca Formentor

El título se refiere a las siglas que corresponden a “Himmlers Hirn heisst Heydrich”, que se traduce como “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”; y su autor recibió el premio Goncourt a una primera novela. Si eres lector y aficionado a la II Guerra Mundial ya lo conoces, seguro, pero acaba de editarse la edición de bolsillo y el trabajo de Binet es un ejemplo sorprendente y muy atractivo, para cualquier tipo de lector, sobre
como combinar la realidad histórica y la literatura.

Heinrich Himmler no ocupa el podio criminal nazi a la altura de otros jerarcas fascistas y criminales de guerra, salvo que se sea checoslovaco, ya que allí el recuerdo del “verdugo de Praga” o “el carnicero” pervive en la memoria y los cementerios. El cine le ha dedicado también menos atención, pero en 2001 se estrenó “La solución final (Conspiracy)” de Frank Pierson, donde Kenneth Branagh hace el papel de Heydrich. Es una recreación de la conferencia de Wannsee en Enero de 1942, donde Heydrich, asistido por Eichmann, fijó en unas pocas horas el modo de aplicación de “la solución final”, el genocidio racista. En aquella fecha ya habían comenzado las ejecuciones masivas en Polonia y en la URSS, pero habían sido confiadas a los comandos de exterminio, que tardaban demasiado en cumplir con los asesinatos y, en algunos casos, provocaba dudas y depresiones en soldados y oficiales. Se necesitaba un sistema “industrial” del crimen que permitiera la desaparición “limpia” por miles y con eficiencia germana.

En 1943, Fritz Lang rodó una película de propaganda titulada “Los verdugos también mueren”, con guion de Bertolt Brecht, pero con una reconstrucción de los hechos totalmente imaginaria. Director y guionista ignoraban cómo habían ocurrido las cosas y de haberlo sabido no habrían querido divulgarlo, porque hubiera significado poner en peligro muchas vidas. Lang decidió representar a Heydrich como un afeminado perverso, un completo degenerado que maneja una fusta para subrayar su ferocidad y sus costumbres depravadas. Es cierto que el verdadero Heydrich pasaba por ser un desequilibrado sexual y que era dado a poner una voz de falsete que contrastaba con el resto del personaje, pero su altivez, su perfil de ario absoluto, su rigidez envarada, no tenían nada que ver con la criatura que se contonea en la película de Lang.

Es curioso que no se haya traducido a ningún idioma el libro escrito por la esposa de Heydrich, “Leben mit einem kriegsverbrecher (Vivir con un criminal de guerra)”, donde, a las alturas de 1976, defiende a su esposo y sus ideales nacionalsocialistas. Laurent Binet intentó hacerse con un ejemplar y comprobó que no era fácil.

“Parece ser que es una obra extremadamente rara cuyo precio, en internet, por lo general oscila entre 350 y 700 euros. Supongo que los neonazis alemanes, fascinados por
Heydrich, el nazi que nunca se habrían atrevido a soñar ser, son los responsables de ese
coste tan exorbitante. Una vez lo encontré por 250 euros y quise cometer la locura de
encargarlo. Por fortuna para mi presupuesto, la librería alemana que lo había puesto a la venta no aceptaba pagos con tarjeta de crédito. Si quería recibir el preciado volumen, tenía que ordenarle a mi banco una transferencia a una cuenta en Alemania. Consistía en una interminable serie de números y de letras, y la operación además no podía hacerse directamente por internet, tenía yo que desplazarme hasta mi sucursal bancaria. Ante esta perspectiva, con todo lo que implica de deprimente para cualquier individuo medio, me disuadí de proseguir con la operación”.

Celebramos el 70º aniversario del final de la guerra más mortífera de la historia; Alemania terminó de pagar sus deudas de guerra en 2010; y tanto la literatura como el cine mantienen muy vivo este recuerdo. Esta novela/ensayo tampoco la olvidarás.

Carlos López-Tapia

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