In Memoriam: Alan Rickman, el villano más entrañable

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Querido Teo:

En la misma semana, con la misma edad y a causa de la misma enfermedad que David Bowie (icono musical y cultural) fallecía otra gloria británica; en este caso de la actuación. Sin esperar para nada la noticia, conocíamos que a los 69 años nos dejaba debido a un cáncer el gran Alan Rickman. Paradigma del buen hacer y del talento y presencia de toda una estirpe de actores ingleses que provocan que la mirada se fije en ellos ante tanto torrente de magnetismo, declamación y expresión. Y es que actores como Rickman logran que cada palabra o cada arqueo de ceja cobre sentido, redondeado por una figura y una voz imponente que le convirtió en un malvado en Hollywood pero con el marchamo de ser uno de los más grandes y respetados en el Reino Unido primero y después a nivel mundial.

El teatro fue una constante para un actor forjado en la Royal Academy of Dramatic Arts y después desarrollado en la Royal Shakespeare Company. Tras triunfar en las tablas con “Las amistades peligrosas” en 1986 junto a Lindsay Duncan (repitiendo con ella en 2002 con “Private lives” y consiguiendo por ambas 2 nominaciones al Tony), debutó en Hollywood ya cuarentón como Hans Grube, la némesis de Bruce Willis en “Jungla de cristal” (1988), y completó la terna de villanos que le dieron fama con el del sheriff de Nottingham en “Robin Hood, príncipe de los ladrones” (1991) y como Severus Snape en las ocho películas de Harry Potter, lo que le otorgó popularidad para toda una generación.

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InMemoriamAlanRickman01Alejado de estos trabajos más comerciales se siguió curtiendo en el cine en “Truly madly deeply” (1990), “Un vaquero sin rumbo” (1990) o “Ciudadano Bob Roberts” (1992). Llegaría a continuación la etapa más dulce de su carrera siendo el coronel Brandon en “Sentido y sensibilidad” (1995) donde entabló una gran amistad con Emma Thompson, a la que dirigirá junto a su madre en “El invitado de invierno” (1997), y de la que sería marido infiel en la coral “Love actually” (2003), en uno de los trazos más sensibles, duros y auténticos del éxito de Richard Curtis. También trabajaron en “El beso de Judas” (1998) y a destacar otros títulos de su filmografía como “Una insólita aventura” (1995), “Michael Collins” (1996), “La isla de la niebla” (1998) o las marcianadas “Dogma” (1999) o “Héroes fuera de órbita” (1999).

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Las ocupaciones con la saga de Harry Potter le llevaron casi una década pero también apareció en cintas como “El perfume, historia de un asesino” (2006) o “Sweeney Todd” (2007), donde era el juez Turpin, el villano del musical de Sondheim y que, quizás, fue la ocasión en la que más cerca estuvo de una nominación al Oscar que nunca consiguió. A pesar de ello sí que ganó tanto el Globo de Oro, el SAG y el Emmy como actor de miniserie o telefilm por “Rasputín” (1996). Al Bafta fue candidato en 4 ocasiones ganando por “Robin Hood, príncipe de los ladrones” en 1992 y siendo candidato por “Truly madly deeply” en 1992, “Sentido y sensibilidad” en 1996 y “Michael Collins” en 1997.

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InMemoriamAlanRickmanEmmyEntre sus últimos trabajos destacan la guiñolesca “Un plan perfecto” (2012), formando triángulo con Colin Firth y Cameron Díaz, “El mayordomo” (2013), tocándole ser el presidente Reagan, dueño del club musical de “CBGB” (2013), “La promesa” (2013), como marido acaudalado que no puede evitar que surge entre su ayudante y su mujer, y “A little chaos” (2014), su segundo trabajo como director que suponía su reencuentro con Kate Winslet después de “Sentido y sensibilidad” y donde daba vida al rey Luis XIV, recibiendo críticas bastante frías cuando se proyectó en el Festival de Toronto, dejando póstumas “Eye in the sky” protagonizada por Helen Mirren y su nueva incursión poniendo voz al universo de la Alicia de Lewis Carroll.

En el aspecto personal destaca que siempre fue hombre de una mujer, la política laborista Rima Horton con la que salió desde 1965 (cuando él tenía 19 años) y con la que no se casaría hasta en 2012 en Nueva York.

En todo caso, aunque su carrera en cine fue irregular (más en presencia que en calidad) siempre era un disfrute encontrarse con este actor de gran talento de mirada estoica y enigmática y voz profunda y declamada. Un grande de hueco difícil de cubrir que construyó grandes villanos desde una profunda humanidad y nada arquetípicos.

Vídeo

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Nacho Gonzalo

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Comentarios

Omar - 15.01.2016 a las 14:26

Buena semblanza pero también David Bowie merecía una. Pocos papeles pero sí podemos decir que fue un actor.

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