In Memoriam: Rosa María Sardá, la artista total

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Querido Teo:

A los 78 años nos ha dejado Rosa María Sardá tras muchos años de pelea frente al cáncer. Actriz, presentadora y todo un sinónimo de espectáculo ya que cuando estaba en pantalla o sobre el escenario todos los ojos se volvían hacía ella como un ciclón magnético. Lo pudieron comprobar legiones de espectadores en varios espacios televisivos en la década de los 70 y 80 y, sobre todo, convirtiéndose en la anfitriona perfecta en varias ediciones de los Goya en 1994, 1999 y 2002 en ceremonias memorables, redondas y en las que nadie era capaz de poner en cuestión su labor siempre bañada de brillantez y energía contagiosa. Mujer autodidacta, activista, genuina, perfeccionista, auténtica y de fina ironía, brío desparpajo e inteligente réplica, su hábitat natural fue el teatro pero en cine pudo ganar 2 premios Goya a la mejor actriz de reparto por “¿Por qué lo llaman amor cuando quiere decir sexo?” en 1994 y “Sin vergüenza” en 2002. Recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine en 2010, los premios Feroz le dieron el honorífico en 2016 y los Fotogramas de Plata el premio a su trayectoria en 2020.

Rosa María Sardá presentó las tres ediciones de los Goya en las que fue candidata (1994, 1999 y 2002). La Academia nunca quiso dejar pasar la oportunidad de disfrutar de ese gran "timing" cómico en el que la Sardá se crecía festejando la victoria o luciendo el velo y mantilla de la derrota siendo uno de los momentos que más se recuerdan de la Historia de los galardones. Tal ha sido su calado en esta faceta que la actriz reapareció como presentadora para entregar los últimos premios en las ediciones de 2010 y 2011. Fue un soplo de aire fresco para unas galas siempre tendentes al aburrimiento y que ya en ese momento intentaban seguir el espejo de los Oscar y conseguir una buena audiencia en televisión.

Debutó en el teatro en 1962 con “Cena de matrimonios” de Alfonso Paso y en televisión se le pudo ver en los programas “Festa amb Rosa María Sardá”, “Olé tus vídeos” y “Ahí te quiero ver” en los años 70 y 80. Su primer papel destacado en cine fue en “El vicario de Olot” (1981) de Ventura Pons, director fetiche con el que repetiría en “Actrices” (1996), “Caricias” (1998), “Amic/amat” (1999), “Anita no pierde el tren” (2001), “Barcelona (un mapa)” (2007) y “Año de gracia” (2011).

Rosa María Sardá era todo un símbolo y, a pesar de que su carrera en el cine empezó tarde, y tuvo que compaginarla con televisión y teatro, tuvo tiempo para trabajar con los grandes ya que estuvo con Luis García Berlanga en “Moros y cristianos” (1987), Fernando Colomo en “El efecto mariposa” (1995), Fernando Trueba en “La niña de tus ojos” (1998) y Pedro Almodóvar en “Todo sobre mi madre” (1999). Además formó parte de algunos de los mayores éxitos de la comedia de nuestro cine como "Airbag" (1995), “Torrente 2: Misión en Marbella” (2001) de Santiago Segura y “Ocho apellidos catalanes” (2015) de Emilio Martínez-Lázaro.

En los últimos años también hay que destacar sus trabajos en “A mi madre le gustan las mujeres” (2002), “El viaje de Carol” (2002), El embrujo de Shanghai" (2002), “Te doy mis ojos” (2003), “Vete de mí” (2006) y “Maktub” (2011). En televisión, además de varios "Estudio 1" de TVE como "Las amargas lágrimas de Petra Von Kant", volvió a triunfar con la serie “Abuela de verano” (2005), adaptación del éxito literario autobiográfico de Rosa Regás siendo el faro familiar que la Sardá fue en su juventud fue para sus hermanos como si fuera una "segunda madre". En teatro, del que la actriz siempre dijo que estaba casada con él siendo el cine su amante, deslumbró en papeles dramáticos de enjundia y madurez, demostrando que era mucho más que revulsivo cómico, como “Wit” de Margaret Edson en 2004, donde daba vida a una enferma de cáncer, y “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca en 2009 junto a Nuria Espert. En 2015 recibió el premio Max honorífico.

En 2017 renunció a la Cruz de Sant Jordi que le había concedido la Generalitat de Cataluña en 1994 ante sus divergencias ante la deriva de la política catalana en lo referente al llamado "procés" y el simbolismo de la manchada figura de Jordi Pujol, ex presidente de la institución. A finales de 2019 publicó el libro "Un incidente sin importancia", un conjunto de relatos lleno de recuerdos sobre sus seres queridos, y deja sin estrenar la comedia "Salir del ropero" en la que volvía a coincidir con Verónica Forqué.

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Nacho Gonzalo

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Comentarios

Thor - 13.06.2020 a las 17:58

Sin ninguna duda una de las más grandes. Y el gesto de devolver un premio totalmente manchado por el partidismo de un auténtico régimen mafioso la dignifica enormemente. Es de los pocos que supo estar en su sitio cuando la oleada llevó a muchos a pillar cacho a costa de dañar gravemente la región. ¡Ole tus ovarios Rosa, tú sí eras una catalana de siempre, de las de verdad!

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