In Memoriam: William Goldman, el mejor analista de Hollywood

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Querido primo Teo:

A la edad de 87 años nos ha dejado el guionista William Goldman, víctima de una neumonía que agravó el cáncer de colon que padecía. En la figura de Goldman no sólo encontramos a un doble ganador del Oscar por “Todos los hombres del presidente” y “Dos hombres y un destino”, y al autor de libretos como los de “Misery”, “Marathon man”, responsable de la venerada “La princesa prometida”, probablemente te habrás hartado de leer en las redes sociales “Me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir”, doctor de guiones, escritor en la sombra (la leyenda le atribuye “El indomable Will Hunting”), sino al mejor analista que tenía la meca del cine; venerados son por ejemplo sus libros “Aventuras de un guionista en Hollywood” y “Nuevas aventuras de un guionista en Hollywood” y sus ensayos sobre la industria.

Nacido en Chicago en 1931 desarrolló una breve carrera como escritor antes de ser guionista, y algunos de sus textos se llevaron al cine como “Compañeros de armas y puñetazos” y “Así no se trata a una dama”. Cliff Robertson le dio su primera oportunidad en el cine contratándole para escribir “Agentes dobles”.

Alcanzaría la gloria gracias al guión de “Dos hombres y un destino” que le proporcionó su primer Oscar en 1970, un trabajo que se convirtió prácticamente en una obsesión ya que estuvo implicado en él durante ocho años en donde se dedicó a investigar minuciosamente sobre Butch Cassidy y Sundance Kid. El resultado le valió la pena, no sólo porque fue uno de los más cotizados de la industria de finales de los sesenta (le pagaron 400.000 dólares, 2,7 millones de dólares actuales ajustándose a la inflación) y los reconocimientos posteriores sino porque el de “Dos hombres y un destino” es un material obligatorio para cualquier aspirante a guionista y cineasta por ser un ejemplo de precisión y una obra de orfebrería que no deja ni un solo cabo suelto.

Otro reto fue “Todos los hombres del presidente”, que le encargó precisamente Robert Redford, en donde tenía que reescribir el proceso de investigación del escándalo Watergate y tenía a todos los involucrados encima, demasiada presión que le hizo renegar de esta obra con el paso de los años; le presionaron para que introdujera un cariz romántico y perdió la cuenta de las versiones que tuvo que escribir del guión. Aunque en el futuro dijera que el proyecto de “Todos los hombres del presidente” no lo tocaría ni con un palo, y fuera reacio a hablar de la película en más de una entrevista, lo cierto fue que no sólo sería compensado con un nuevo premio de la Academia en 1977 sino que le convirtió en una leyenda con piernas.

A pesar de su estatus William Goldman vivió un período de vacas flacas con muchos guiones que no llegaron a ninguna parte y con la renuncia a implicarse en otros, como “Elegidos para la gloria”. “La princesa prometida”, un relato que escribió para sus hijas, se convirtió en su tabla de salvación. Rob Reiner lo llevó al cine en 1987 y fue un rotundo fracaso, aunque no tardó mucho tiempo en convertirse en un clásico cuando salió en vídeo y comenzó a ser programada en televisión y eso hizo que las ventas de la obra original se multiplicaran.

Posteriormente firmó los guiones de “Chaplin” (1992), “Memorias de un hombre invisible” (1992), “Maverick” (1994), “Poder absoluto” (1997), “Los demonios de la noche” (1996), o “La hija del general” (1999). Goldman deja un legado tanto cinematográfico como bibliográfico que es indispensable para cualquier amante del séptimo arte.

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Mary Carmen Rodríguez

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