“Resistencia”, un mimo heroico frente al avance de los nazis en Europa

“Resistencia”, un mimo heroico frente al avance de los nazis en Europa

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Querido Teo:

"Resistencia" ha llegado directamente a Movistar+ después de ser una de las cintas que tenía previsto su estreno en salas antes de que llegara todo lo relacionado con la pandemia. Un proyecto academicista y de memoria histórica muy efectivo que se adentra en el papel que tuvo el payaso Marcel Marceau dentro de la resistencia francesa frente al avance de los nazis en Europa durante la II Guerra Mundial. Jesse Eisenberg interpreta con suma solvencia este episodio poco conocido de la vida del popular mimo en una cinta dirigida y escrita por Jonathan Jakubowicz que cuenta también con Ed Harris (en una breve intervención como el general Patton), Clémence Poésy, Bella Ramsey, Félix Moati, Vica Kerekes, Matthias Schweighöfer, Géza Röhrig y Édgar Ramírez, éste último en poco más que un cameo.

“Resistencia” sigue la senda de películas como “La vida es bella” (1998) o “Jojo Rabbit” (2019) que, en cierta manera, reflejan el horror de la barbarie nazi desde una perspectiva fabulada que enarbola el poder de la imaginación como sustento para evadirse de la realidad e, incluso, utilizándolo como balón de oxígeno para la supervivencia. Marceau salvó de los nazis a varios centenares de niños judíos en un momento en el que Europa caía sin oposición frente a un ejército nazi dominador e imperialista.

La cinta nos presenta a un joven Marcel, apellidado originalmente Manguel, soñador despreocupado y demasiado fascinado por su propio arte que quiere ser actor trabajando en cabarets haciendo pantomimas e imitaciones de Chaplin, su gran inspiración y modelo a seguir. El joven comenzó su carrera como mimo en Alemania, actuando para las tropas francesas de ocupación, después de la Segunda Guerra Mundial. Tras esa incursión en el Arte Dramático decidió estudiar esta disciplina en el teatro Sarah Bernhardt de París impulsando allí su historia profesional.

Nacido en Estrasburgo en 1923, e hijo de un carnicero judío, está acostumbrado desde pequeño a ir de ciudad en ciudad con su familia como un eterno perseguido hasta que, ante la inestabilidad de un mundo cambiante y la necesidad de tomar partido a nivel de compromiso con la realidad que se está viviendo, junto a su hermano Alain, su primo Georges y otros compañeros y amigos, decide encontrar un sentido a su gran pasión, conmovido por la deriva de una situación que lleva a que muchos niños queden desamparados ante la desaparición y asesinato de sus padres.

Eso no será otra cosa que participar en la causa disidente y organizar una serie de expediciones hacia la frontera de los Alpes suizos para que estos críos puedan encontrar el derecho de tener una nueva vida escapando de los nazis. Ambos hermanos se alistaron en la Resistencia francesa en Limoges, donde salvaron a numerosos niños judíos de los campos de concentración (350 niños según ciertas versiones). Posteriormente, tanto Marcel como Alain se unieron a las fuerzas de la Francia Libre de Charles de Gaulle.

El llamado “poeta del silencio” cuidó, protegió y entrenó a cientos de niños, desde este grupo de resistencia clandestino, en el juego de la supervivencia que implicaba el valor del mutismo y la facilidad para poder camuflarse y pasar desapercibido frente a los controles y operaciones de los nazis. Con la referencia chapliniana, figura que le llevó a interesarse por este mundo, Marceau haría del minimalismo virtud así como explotar el concepto de “payaso triste” tan popular en el mundo del espectáculo reflejando con su mirada lacónica los horrores del mundo pero también la esperanza gracias a la flexibilidad de su cuerpo y a unas manos que cincelaban como un pintor frente al lienzo llegando a expresar más de 200 sentimientos diferentes.

La cara espolvoreada de blanco, la intensidad de los labios pintados de rojo, un suéter a rayas, el sombrero de copa desvencijado maltrecho y una flor marchita contribuyeron a la figura emblemática del cómico creando el personaje de Bip.

Por su heroísmo durante la Segunda Guerra Mundial le fue concedida la Legión de Honor demostrando en su vida que son los hechos los que superan el valor y la definición de cualquier palabra ya que en tiempos de ruido lo que queda es la pureza del sentimiento y la humanidad. Todo reflejado en una cinta de atractiva producción que funciona mucho mejor en la épica del contexto histórico que en las pinceladas románticas, con unos nazis encabezados por el sanguinario comandante de la SS Klaus Barbie, clásico personaje que refleja las contradicciones humanas ya que, a pesar de su sed de maldad, es un padre amantísimo que quiere cultivar musicalmente a su hija cuando sea más mayor sembrando mientras el horror con total impunidad en la Francia de Vichy.

El llamado “carnicero de Lyon” huyó en el fin de la Segunda Guerra Mundial a Bolivia donde vivió escondido hasta que los llamados “cazanazis” dieron con él y pudo ser extraditado a Francia donde fue condenado por crímenes contra la humanidad a cadena perpetua, muriendo en la cárcel en 1991 cuando contaba con 77 años.

Un proyecto clásico en forma, reparador a la hora de mostrar el aspecto desconocido de la proeza del mimo pero que no escatima en escenas realmente duras como la inicial en la que la felicidad de una niña queda truncada de repente cuando los nazis irrumpen en su casa para llevarse a sus madres, el sadismo psicológico a la hora de ejecutar e interrogar a judíos en una piscina, o cuando el padre de Marcel y Alain cae en una trampa en un lugar habilitado para que los judíos extranjeros puedan conseguir su visado para huir. Especialmente intensa, y cuando la película tiene su momento álgido, es la escena del tren en la que Marceau tendrá que ingeniárselas para que la comitiva de niños que comanda no sea descubierta por los nazis cuando viajan hacia Suiza para poder cruzar la frontera en el primer y arriesgado intento para ello.

Es verdad que “Resistencia” da la impresión de ser una película ya vista en anteriores ocasiones a la hora de mostrar la lucha del pueblo judío frente a la obsesión de los nazis con ellos queriendo su exterminio, pero la cinta se ve muy bien aprovechándose de esa energía nerviosa e introvertida de Jesse Eisenberg que encaja con la de un Marceau que todavía estaba definiéndose como persona y artista y que sabía que tenía que hacer valer su arte y su habilidad en pro de lo que necesitaban los suyos en aquel momento.

Aunque sea más convencional en su faceta de thriller bélico, y a veces bordee tanto lo familiar como lo simple reduciendo demasiado el contexto entre el mimo ocurrente y noble y el nazi bárbaro y sádico, es un buen tributo para aquellos héroes de verdad que no pretendía encontrar ni recompensa ni el aplauso fácil de hoy en día a la hora de encarar cualquier buena obra, sino la paz con su conciencia contribuyendo a que la sociedad no terminara pudriéndose moralmente en pleno auge de la barbarie.

Marceau pasó por el cine con un gag inolvidable en "La última locura" de Mel Brooks, una película muda de 1976 con varios actores invitados en la que el mismo es el único personaje que habla: dice "¡No!", y ni una palabra más. También se le pudo ver en “La bella mentirosa” (1959), “El fruto” (1966), “Barbarella” (1968) o “Paganini” (1989). El mimo que salvó a muchos gracias a su arte murió el 22 de Septiembre de 2007 en la localidad de Cahors a los 84 años de edad.

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Nacho Gonzalo

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