Conexión Oscar 2026: Los Bafta marcan un necesario punto de inflexión para recobrar la pasión por esta carrera
Querido Teo:
Los Bafta bien podrían haber dejado la carrera vista para sentencia pero no ha sido así, al menos en las categorías interpretativas que recobran una necesaria e ilusionante emoción. "Una batalla tras otra" no ha hecho más que demostrar toda su fuerza con 6 premios que conforman un botín más que sólido que no solo muestra el rodillo que está ejerciendo en esta carrera la película de Paul Thomas Anderson sino que la misma todavía podría sacar un resultado mejor del esperado en los Oscar habiendo sumado apartados como los de actor de reparto, fotografía y montaje además de los ya esperados de película, dirección y guión adaptado. Eso sí, si por algo vale la pena seguir pendientes las próximas tres semanas es para saber por dónde se inclina la balanza en los apartados interpretativos.
Los seguidores de Jessie Buckley pueden respirar tranquilos por el hecho de que la actriz de "Hamnet" no ha hecho más que asentar su condición de favorita y es que, como afirmó Paul Mescal en los Globos de Oro, su interpretación será de esas que termina siendo referencia y se estudian en las clases de interpretación. Tras llevarse el Globo de Oro, el Critics’Choice y el Bafta ya solo le queda el Gremio de Actores (The Actor Awards) para sumar una "carrera perfecta" que no se veía en ese apartado desde Renée Zellweger (“Judy”) en 2020.
Ese arrase no ha podido llegar para un Timothée Chalamet al que ahora se le presentan todos los fantasmas. Más allá de las recientes polémicas que han salpicado a los hermanos Safdie sobre una escena subida de tono rodada con una menor en el rodaje de “Good time” (2017), lo cierto es que "Marty Supreme" evidencia un desinfle que no beneficia a las opciones de un Chalamet que, a pesar de estar excelso en la película y sobreexpuesto en la promoción, no cumple el perfil habitual de ganador en este apartado.
Bien es verdad que Chalamet puede pensar que ya ha hecho mucho para lograrla pero no hay más que ver cuánto tuvieron que esperar para conseguir la estatuilla nombres como Marlon Brando (tras cuatro nominaciones consecutivas), Al Pacino (tras siete nominaciones previas) o Leonardo DiCaprio (en su quinta nominación). “Marty Supreme” es la tercera nominación para un Timothée Chalamet que, a sus 30 años, todavía puede sufrir que muchos piensen que tiene tiempo para seguir ganándoselo.
La cuestión es que los Bafta han frenado en seco su camino y le obligan a ganar el Gremio de Actores (The Actor Awards), de manera consecutiva, para que no se abran nuevos escenarios. La única buena noticia para él es que el ganador fue Robert Aramayo ("I swear") en lugar de alguno de sus rivales para el Oscar. Y es que si bien no se puede cuestionar el trabajo del actor británico no es menos cierto que esto no hace más que evidenciar que el posible Oscar de Chalamet, si llega, no está tan cerrado todavía como el de Buckley y eso sigue dando vida a la carrera.
Eso sí, el juego está en las categorías de reparto donde no se veía tanta igualdad y caos desde la edición de 2005 en la que los Globos de Oro fueron para los actores de “Closer” (Clive Owen y Natalie Portman), los Critics’Choice para los de “Entre copas” (Thomas Haden Church y Virginia Madsen) y el Gremio de Actores (SAG) para los que terminarían alzándose con la estatuilla que fueron Morgan Freeman (“Million dollar baby”) y Cate Blanchett (“El aviador”). Los Bafta fueron los últimos en entregarse respaldando en ese momento a Clive Owen y Cate Blanchett.
Stellan Skarsgård ("Valor sentimental") no ha salvado un “match ball” que se antojaba clave ante su ausencia en el Gremio de Actores. Sean Penn ("Una batalla tras otra") estaría más cerca que nunca de su tercer Oscar por interpretar a uno de esos villanos que encajan tan bien en la categoría estando, además, en la película del año. El actor (que estuvo ausente en la ceremonia) nunca había ganado este premio pero, en su contra, no puede obviarse que su imagen ante la industria no sea tan prestigiosa como en la década de los noventa y primeros dos mil; más cuando los Oscar no disimulan que también son un concurso de simpatías.
Una victoria de Sean Penn en el Gremio de Actores avalaría más esta inercia definitiva cerrando la categoría a su favor pero todo parece indicar que Jacob Elordi (“Frankenstein”) o Benicio del Toro (“Una batalla tras otra”) podrían tener más posibilidades ante sus compañeros Eso abriría la vía de un Delroy Lindo que, a pesar de no haber estado en premios previos, podría marcarse un Marcia Gay Harden (“Pollock”) ganando el Oscar sin estar nominado a ningún precursor previo pero ahora sí contando con la fuerza de las 16 nominaciones de “Los pecadores”. Un apartado que nos retrotrae también a la edición de 2013 en la que Christoph Waltz ("Django desencadenado") ganó su segundo Oscar con el Globo de Oro y el Bafta como aval y sin estar nominado al Gremio de Actores (SAG).
Una fuerza que puede evidenciarse también en el premio de actriz de reparto con Wunmi Mosaku ("Los pecadores") que, tras ganar el Bafta, gana enteros en dos escenarios. El primero, evidentemente, si repite en el Gremio de Actores y en el segundo si no lo hace una Teyana Taylor que, hasta ahora, ostenta únicamente el Globo de Oro. Una victoria de Amy Madigan en el Gremio de Actores daría alas a una categoría incierta que se decidiría a los puntos con Taylor y Mosaku a lomos de las dos películas favoritas de la noche.
Habrá que ver como prosigue una carrera en la que, si bien Mosaku sacó partido a jugar en casa en los Bafta, su victoria provoca que no esté todo dicho en la que hasta hace poco era la principal opción interpretativa de la película de Paul Thomas Anderson.
Ahora solo queda disfrutar lo que queda de carrera entre cábalas, estadísticas y predicciones pero con la vista puesta en el próximo fin de semana en el que el Gremio de Productores (PGA) y el Gremio de Actores (The Actor Awards) cumplirán su cometido antes de que los Oscar, por fin, dicten sentencia.
Nacho Gonzalo























