Ridley Scott entre aliens, replicantes y otros mitos: “Blade Runner”, replicantes en busca de la inmortalidad

Ridley Scott entre aliens, replicantes y otros mitos: “Blade Runner”, replicantes en busca de la inmortalidad

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Querido primo Teo:

“Un galápago yace boca arriba en el desierto, y usted no le ayuda, así que agoniza y muere abrasado. ¿Qué siente usted?”. Los Ángeles, año 2019, los hombres conviven con unos robots llamados Nexus, productos de la ingeniería genética, utilizados como esclavos, y virtualmente idénticos a los humanos, excepto por su aparente incapacidad de sentir reacciones emocionales son conocidos como los replicantes. Los Nexus 6 son un modelo superior en inteligencia, fuerza, agilidad, y han sido dotados por razones de seguridad con un sistema de autodestrucción que limita su vida a cuatro años. Después de una rebelión, cuatro han conseguido escapar de su colonia y llegar a la Tierra, son Roy Batty, su líder (Rutger Hauer); Pris, el modelo de placer (Daryl Hannah); León, un militar (Brion James); Zhora, especialista en detención de criminales; su intención reclamar más tiempo a su creador: “Quiero más vida padre”. El agente especial Rick Deckard (Harrison Ford) es reclutado para darlos caza y eliminarlos.

Basada en novela de Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, Brian Kelly, consiguió los derechos para su adaptación por 2.000 dólares. Robert Mulligan fue, en un principio, el elegido para llevar a cabo “Dangerous days”, titulo provisional del proyecto, que previamente se llego a atribuir a Martín Scorsese y a Bruce Beresford. La entrada de Scott y su visión estética del guión supuso el incremento del presupuesto en más de 11 millones de dólares. CBS Films se retiro, el proyecto estaba en otra liga, pero el nombre de Ridley, que tenía en su haber la reciente y exitosa “Alien”, propició la apuesta de Filmways Pictures por el proyecto, retirándose repentinamente iniciada la producción; se sumarían Tandem Productions y The Ladd Company Sir Run-Run Shaw, acordando previamente el reparto de los derechos de distribución dentro y fuera de los Estados Unidos. La búsqueda de Rick Deckard tampoco fue sencilla. Robert Mitchum, Tommy Lee Jones, Chistopher Walken, o Dustin Hoffman fueron los candidatos a hacerse con el papel principal, que finalmente recaería en un joven Harrison Ford que triunfaba como capitán del Halcón Milenario.

El accidentado y tenso rodaje se prolongaría durante cuatro meses. Es vox populi la mala relación que el director inglés y Ford tuvieron durante el rodaje, junto con enfrentamientos directos de Ridley con los productores por limitaciones presupuestarias, discusiones con el equipo técnico, peleas entre los actores, además de continuas variaciones en el guión. Scott había perdido la libertad creativa de la que disfruto en “Alien” al rodar en Londres, para pasar a estar sometido a la presión de la industria hollywodiense. Tenia una concepción muy clara de cómo sería la parte artística de la película, hasta el punto de que llegó a repetir varias tomas (lo que supuso varios días de rodaje) por que no le convencía su iluminación.

El 25 de Junio de 1982, con un presupuesto final de 28 millones de dólares, “Blade Runner” se estrena en 1.290 salas de los Estados Unidos, la critica no tuvo piedad y el público respondió con una acogida un tanto fría que fue descendiendo semana tras semana. No es una película fácil, vasta, de ritmo pausado, y cargada de simbolismo, gana en segundos visionados. Al igual que otras obras trascendentales, como “Vértigo”, “Memento” o “Brazil”, por citar algunas, no paladeó el éxito en el momento de su estreno, fue con el tiempo, las reposiciones en la pequeña pantalla, las ediciones en video y DVD, la red y nuevas criticas muy distintas a las de su estreno, las que la elevaron a los altares de las obra de culto.

Las primeras impresiones del público en los pases previos no fueron muy halagüeñas: demasiado oscura y ambigua. Como resultado, los productores impusieron la inclusión de una voz en off de un desencantado y cansado Ford explicando algunas escenas, y un “happy end” en el que Rachel y Ford huyen por un campo verde sin la amenaza de su separación inminente cerniéndose sobre sus cabezas. Esta escena incluida en el guión original se había desechado por falta de presupuesto y por criterio del propio Scott que se había decantado por el final en el ascensor mucho más redondo, enigmático y ambiguo. En 1992, Ridley Scott lanzó “Blade Runner: El montaje del director” que eliminaba la narración en off y el final feliz, y añadía la escena onírica del unicornio, cambiando para muchos, para siempre el sentido de la película. Y con motivo de la celebración de sus bodas de plata se editó una versión remasterizada.

Encontramos referencias en la película que nos ayudan a entender su trasfondo ético y filosófico. En el mito de Prometeo una de las habilidades/debilidades del hijo de Titán era crear vida sirviéndose de medios tecnológicos ocultándoselo a los dioses; y en el famoso monstruo dibujado por Mary Shelley, Frankenstein ansiaba una igual para dejar de estar tan sólo, al igual que J. F. Sebastián creador de los Nexus, ser solitario que vive sin más compañía que la de sus autómatas. Y sus influencias tanto en su dimensión formal como en su contenido narrativo resultan más que evidentes en cintas como “Matrix”, “Minority report”, “Yo, robot”, “Inteligencia artificial”, “Dark city”, “Desafio total”, “Gattaca” o la más reciente “Eva”. Todas deberían incluir una mención especial en sus títulos de crédito a “Blade Runner”.

En cuanto a la forma, precursora del movimiento cyberpunk, consigue con su fotografía oscura y sombría recrear una impecable atmósfera asfixiante y decadente de la ciudad de Los Ángeles, siempre de noche, bajo una cortina de lluvia permanente, rodeados de cárteles publicitarios, luces de neón, y humo. Muestra las evidentes desigualdades sociales entre la espectacular pirámide de la Tyrell Corporation frente al masificado barrio chino. Scott, al igual que en “Alien”, utiliza certeramente la mezcla de géneros, en este caso la ciencia ficción y el cine negro, aportando en su justa proporción acción, violencia y amor imposible con fecha de caducidad. Ford como Bogart, al que no le falta ni la gabardina, es el detective que se cuestiona sus deberes y sus principios morales, y Rachel arreglada al uso de los años 40, es la encarnación de la perfecta femme fatale.

Respecto a su fondo, a medida que nos acercamos al 2019, la cinta queda lejos de perder vigencia, su pesimismo y advertencias resultan más actuales que nunca. La decadencia de la sociedad, los problemas éticos derivados de la clonación, la necesidad de poner limites a la ciencia, el peligro de la deshumanización… Los replicantes conscientes de su destino y mortalidad se rebelan contra sus creadores. En la escena memorable sobre el tejado del edificio Bradbury, Roy tiene la posibilidad de acabar con su antagonista, pero demostrando que los replicantes han desarrollado sentimientos (más humano que los humanos), se convierte en el héroe tendiéndole la mano a un Deckard sorprendido, para asistir a continuación a la emocionante reflexión de una vida que se apaga.

Este puede ser tan buen momento como cualquier otro para acercarte, ya sea por primera vez o para disfrutar de la enésima revisión de una de las obras maestras del cine.

Tu prima.
Terry McKay

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