Sherlock Holmes en el cine

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Querido Teo:

Te confesaré que de niño disfrutaba como tal con las novelas de Sherlock Holmes. Quizás una lectura que se suele descubrir más de mayor pero recuerdo con mucho agrado esa obra completa de Sherlock Holmes que me llegó unas Navidades. Tanto las novelas como los relatos cortos me provocaban un interés porque la atmósfera que dibujaba Arthur Conan Doyle. La pena es que a pesar de tantos intentos, Sherlock es una de las figuras literarias más adaptadas al cine, no podamos hablar de una gran película sobre el personaje. Como en todo, hay mejores y peores, más serias y más paródicas, pero el detective todavía anda en búsqueda de su gran película. Reinvenciones como la que presenta Guy Ritchie esta semana acercan al personaje a nuevas generaciones pero, no nos engañemos, el Holmes de Downey Jr. no tiene nada que ver con el que todos tenemos en la mente. El gamberro y pendenciero que vemos en la nueva película, sin tener porque desmerecerle frente a los otros, es una aproximación totalmente libre de los actores que hemos visto encarnarlo en el cine.

SherlockHolmesenelcineJohnBarrymoreNos tenemos que ir casi a los comienzos de este medio de comunicación mastodóntico para encontrarnos la primera película sobre el personaje. No estamos ni ante un corto sino ante un gag de minuto y medio en el que unos cacos entran en el ático de Holmes. La criatura literaria ya estaba de moda gracias a los relatos. Conan Doyle, que reflejaría su vida y profesión de médico en el personaje de Watson, había logrado en 1892 un gran éxito con los relatos que compusieron “Las aventuras de Sherlock Holmes”. El personaje ya había tenido dos novelas como “Estudio en Escarlata” o “El signo de los cuatro”, pero éstas sólo cobraron auténtico interés cuando el personaje caló en la gente a través del relato corto. En 1900 llegó ese “Sherlock Holmes baffled” en la que se aprovechaba de la imagen gráfica que nos metió en el tuétano el ilustrador Sydney Paget para las publicaciones en The Strand Magazine: porte elegante, nariz aguileña, entradas para dar paso a una frente algo despejada, sombrero de cazador de ciervos y capa de viaje Inverness. Todas las películas siguieron esa imagen icónica buscando a actores delgados y con porte elegante. Mientras llegaban los primeros cortos de Holmes, el personaje literario había sido asesinado por el propio autor para lograr quitarse de encima el eclipse que Holmes le provocaba como autor. Ante sus primeras obras cinematográficas y el incesante clamor popular Conan Doyle aceptó, casi a regañadientes, resucitarlo en 1905 con la novela “El regreso de Sherlock Holmes”, en la que se utilizaba el típico recurso que se ha utilizado en series y películas de que un personaje siempre puede volver a la trama incluso después de haber caído despeñado por un afilado barranco.

SherlockHolmesenelcineStrandMagazineEn la época del cine mudo Holmes es carne de producción en multitud de cinematográficas: la británica, la alemana, la danesa y la italiana. Curiosamente, y a pesar de tener como base sus novelas y relatos, siempre se ha tratado al personaje con cierta liberalidad no llevando a cabo adaptaciones al usa y llevando al personaje por derroteros que en papel impreso no se habían tocado. Entre 1908 y 1911, la productora danesa Nordisk lanzó una serie de trece cintas con distintos actores en el rol del detective. Viggo Larsen fue quien en mayor número de ocasiones lo interpretó, además de asumir tareas de dirección y guión y con ella llegó la primera franquicia del personaje. Nordisk ya no pudo utilizar el nombre de Holmes cuando en 1912, Conan Doyle vendió los derechos cinematográficos a la compañía francesa Éclair. Las bases eran las mismas pero los daneses utilizan al profesor Locksley como primo lejano del detective de Baker Street. En esa década los alemanes también sacaron mucho partido a Sherlock con una serie de producciones que le enfrentaban a Arséne Lupin y al sempiterno Moriarty, mucho más presente en el cine que en los propios originales de Doyle. Entre 1914 y 1920 se llevaron a cabo en Alemania un serial de películas sobre “El sabueso de los Baskerville”. La Primera Guerra Mundial no paralizó la producción y pronto se llevaron a cabo proyectos más ambiciosos como las dos adaptaciones que hubo de “Estudio en Escarlata”, la primera aparición literaria de Holmes, que gozó de dos versiones perdidas (una británica y otra americana) destacando sobre todo la segunda por haber estado dirigida por Francis Ford, el hermano de John Ford.

SherlockHolmesenelcineBasilRathboneEn esa época es Eille Norwood el que inmortaliza al personaje con 47 trabajos entre 1921 y 1923, un sesentón que pudo dar el pego como un enérgico detective de treinta y pico años. En 1922 llegaba una de las primeras versiones conocidas, la protagonizada por John Barrymore en la que se daba un cariz juvenil al personaje ambientándolo en plena época universitaria. Incluso hay más rarezas como que se llevara al cine en 1933 una película protagonizada por Holmes llamada “Estudio en rojo” que, a pesar del título, partía de una historia original con un argumento muy parecido a “Los diez negritos” que publicaría Ágatha Christie seis años después.

Ya en los 40 la 20th Century Fox encontró a una pareja ideal, la formada por Basil Rathbone como Holmes y Nigel Bruce como Watson. Son los que más similitudes físicas tenían con las ilustraciones literarias rodando catorce películas. Primero dos películas sobre “El sabueso de los Baskerville”, después adaptaciones libres de relatos cortos en los que indirectamente se situaba al III Reich como el enemigo, así lo mandaban los cánones ante los años que se veían, y después algunas versiones cercanas a la parodia con Holmes teniendo que enfrentarse a miembros de la mejor factoría terrorífica: “Sherlock Holmes y la mujer araña” (1944) o “Sherlock Holmes y la casa del terror” son sólo algunos ejemplos. Rathbone, habiendo explotado al personaje tanto en radio como en cine, dejó al personaje ya cansado. Era la mejor época para que el frenesí adaptador se tomara un descanso.

SherlockHolmesenelcineChristopherLee

No sería hasta 1958 cuando Peter Cushing, uno de los estandartes de la Hammer, acaba metiéndose en la piel de Holmes en una nueva adaptación de “El sabueso de los Baskerville”, que ya puedes ver que es la obra de Conan Doyle más veces llevada al cine. La cinta no funcionó bien y Christopher Lee, que había interpretado a Henry Baskerville en esa película, asumía el rol protagonista en una cinta de 1962 llamada “El collar de la muerte”. En 1971 sería el turno de Billy Wilder que sorprendía con su proyecto de llevar al cine “La vida privada de Sherlock Holmes”, una cinta que ayudaba a adentrarse en aspectos siempre cuestionados y tratados sucintamente en las novelas como la misoginia del personaje o la posibilidad de una relación homosexual entre Holmes y Watson. La cinta no funcionó, a pesar de contar con un buen guión de I.A.L Diamond, y también algunas tramas interesantes como la aparición en escena del monstruo del lago Ness.

SherlockHolmesenelcineChristopherPlummerPero no todo partió de Conan Doyle y el éxito de un libro de Nicholas Meyer en el que enfrentaba a Holmes con el padre del psicoanálisis propició rápidamente una adaptación cinematográfica. En “Elemental, Dr. Freud” veíamos a gente del nivel de Laurence Olivier, Vanessa Redgrave, Alan Arkin o Robert Duvall como Watson creando una macedonia entre referencias históricas de la obra original así como ciertos elementos sacados totalmente con el fin de convencer al público que deseaba más aventuras de Holmes. A partir de aquí, y como sigue la película de Ritchie, la fidelidad histórica con la obra original ha saltado por los aires, tal vez por la imposibilidad de llegar a ese nivel. Durante este tiempo nos han llegado “Asesinato por decreto” (1978) con Christopher Plummer y James Mason, “El secreto de la pirámide” (1986) en la que Barry Levinson convierte a Holmes en una especie de Indiana Jones juvenil, o incluso la aportación Disney con la simpática y meritoria “Basil, el ratón superdetective”. El cine animado, como siempre viviendo de referencias, no dudó en bautizar a su personaje (un roedor) con el nombre del actor que popularizó a Holmes en el cine. De roedores pasamos a versión perruna en la deliciosa serie animada que Miyazaki popularizó a finales de los 80. Y es que Sherlock Holmes da para mucho. Ahora en pleno siglo XXI, y siempre con proyectos variopintos en cualquier cinematográfia mundial, la Warner parece decidida a convertirlo en héroe de acción. Poco queda ya (sólo en los libros) de ese detective de Conan Doyle pero el icono ha pasado a ser tan global que sólo le queda una cosa, modernizarse con los nuevos tiempos. Y si es así, no hay duda que hay Sherlock Holmes para rato.

SherlockHolmesenelcineBasilelratonsuperdetective

Por cierto, la gran frase de “Elemental, Dr. Watson” (nunca acuñada como tal en ninguna obra de Conan Doyle) sonaría por primera vez en el cine en 1929 en “The return of Sherlock Holmes”. A partir de ahí, todo lo demás ya es historia…

Nacho Gonzalo (Coronado)

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