“Siempre tuvimos héroes”

“Siempre tuvimos héroes”

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (1 votos, media: 4,00 de 5)
Cargando…

Deja tu comentario >>

No hay más que ver cualquier superproducción de Hollywood para advertir, por ejemplo, cómo a los pies de la Sagrada Familia o en cualquier calle de Barcelona se oye el rasgueo de una guitarra flamenca. En la mítica “Los Simpson”, Homer va a Cataluña con un tal Eduardo Barcelona (sic), que, por supuesto, quiso ser torero. En una serie como “The unit” será en Valencia donde se oiga música flamenca. Más divertido es ver cómo se sueltan toros sin recorrido vallado alguno en unos San Fermines… ¡por las calles de Sevilla! Aunque la cota homérica la podemos encontrar cuando Anthony Hopkins le suelta a Tom Cruise en Sevilla, ¡dónde si no!: «Estas fiestas son un fastidio, honrar a los santos quemando cosas. Curiosa manera de venerarlos, ¿no cree?»; mientras unas falleras valencianas junto con pamplonicas de traje blanco y pañuelo rojo queman a saber qué, al tiempo que pasa una efigie de Semana Santa entre amenazadoras antorchas llevadas por danzantes al son de una música indescriptible. Impagable. Pero lo peor es cuando salen a colación referencias a aspectos de nuestra Historia. Una Historia que parece reducirse a la inquisición española y al presunto genocidio que perpetramos en América. No hay más. Estas son palabras del autor de esta recopilación de historias, muchas desconocidas, que valoran la Historia común de España.

Título: “Siempre tuvimos héroes”

Autor: Javier Santamarta del Pozo

Editorial: Edaf

Se ha reconfirmado en las reacciones frente al intento de Golpe de Estado, técnica y literalmente, impulsado por los nacionalistas de Cataluña, que tanto la bandera como los símbolos relacionados con España producen en muchos una incomodidad explicada de maneras diversas; internacionalismo, antinacionalismo, sospechas de patrioterismo agazapado, etc… Es una herida mal cicatrizada de la Dictadura. Una suerte de hispanofobia, una anomalía peculiar, provocada por la onda expansiva de la Guerra Civil, que se disuelve cuando el sentimiento se reduce a la región de cada cual. Es un pensamiento que difumina la fuerza de lo común, ¡con lo que costó que los “comunes” fueramos escuchados por los privilegiados! Las dictaduras alteran a la baja el sentimiento de orgullo nacional cuando cesan. Tiñen de manipulación y olvido la Historia compartida.

Las heridas producidas por la famosa Revolución Francesa, en realidad una guerra civil, necesitaron dos siglos para cicatrizar, así que nos queda todavía algún tiempo para el enfriamiento emocional. Muchos no pueden abandonar la cantinela de “fachas” y “rojos” que siguen entonando personas que alimentan más la ideología que la biblioteca. Son personas que sufren lo que los psicólogos modernos denominan “ilusión de confianza”. Es un estado en el cual las personas sobrestiman sus capacidades. Aunque en principio se aplica a las personas que carecen de una habilidad, pero no son conscientes de ello, en algún nivel puede afectar a cualquiera. Así se crea también en una sociedad la ilusión de que se pueden cambiar elementos esenciales, evitando explicar las consecuencias. Darwin, una de las mentes más perspicaces conocidas, ya observó que «la ignorancia engendra confianza y seguridad con más frecuencia que el conocimiento».

El libro se mueve en nuestro pasado con pocos prejuicios, valorando y descubriéndonos a compatriotas que se esforzaron por hacer mejor el lugar donde vivimos. El politólogo y especialista en cooperación internacional, Javier Santamarta del Pozo, combate el olvido y refresca la memoria bajo el epígrafe “La impagable aportación de España al humanitarismo”. He sabido gracias a este libro que la epidural la descubrió un médico militar español en una guerra; que otro español hizo el primer tratado de la Historia de Asuntos Sociales; qué un rey español estuvo cerca de un Nobel de la Paz merecido; de la duquesa que se entregó al primer cuerpo femenino de enfermeras; o que España organizó la primera misión internacional contra la viruela.

Javier Santamarta no es ningún novato en la escritura, así que garantiza la amenidad y rigor de cada una de las trece historias que ha seleccionado, y que abre citando una carta de Machado a Ramiro de Maeztu donde dice: “España ha sido siempre muy poca cosa para un español”. Que esto no os confunda, no estamos ante un libro españolista, sino hispanista, cosas muy distintas. Además, Machado expresaba una corriente de pensamiento que brotó cuando se terminó el imperio español en 1898 pero no la única corriente con razones para surcar el pensamiento hispano.

¿Que os hace pensar el siguiente párrafo extraído de este libro?: “El relato de un teniente médico estadounidense reveló en una entrevista cómo las carencias que sufrían los españoles eran salvadas con su capacidad de sacrificio: «Parece increíble, pero vi cómo el doctor español insertó un tubo de transfusión en su propia vena, mientras seguía operando a una mujer vietnamita que padecía un tumor. La mujer sigue viviendo hoy y se encuentra bien. Pero lo que más me impresionó fue la sencillez con que el español realizó su acto».

¿Que hacía un médico español operando a una vietnamita ante un médico militar norteamericano? Es parte de una de las historias menos conocidas de la Guerra de Vietnam, que está entre las seleccionadas con buen criterio por Santamarta. Pronto os hablaré de ella con más detalle, porque la preparo para llevarla a la radio.

Carlos López-Tapia

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario