Wong Kar Wai, el hipnótico maestro del melodrama actual

Wong Kar Wai, el hipnótico maestro del melodrama actual

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Querido primo Teo:

“En el Hong Kong de los 60, ir al cine era algo grande. Teníamos cines para películas de Hollywood, producciones nacionales, films europeos, pero no había uno específico para cine de arte y ensayo en aquel momento. Incluso el cine de Fellini fue tratado como si fuese comercial. De niño, pasaba la mayoría del tiempo acudiendo al cine con mi madre. No sabíamos distinguir el cine de autor del comercial, simplememente nos gustaba ver cine […]. No fui a una escuela de cine, aprendí cine viendo películas, siempre he tenido esa curiosidad. Me decía, bueno… ¿y si hago una película en ese género o en ese otro? La curiosidad me condujo a intentar dirigir por mi cuenta”. (Wong Kar Wai)

Nacido en Shanghai el 17 de Julio de 1958, Wong Kar Wai emigró a los cinco años a Hong Kong. Provenía de la China Occidental y hablaba solamente en mandarín y shanghainés, tuvo que aprender a expresarse en cantonés. Motivado por su afán de integrarse en Hong Kong, acudía al cine con su madre habitualmente a ver todo tipo de películas, de esa manera descubrió su gran pasión, el cine. Después de graduarse en la Universidad Politécnica de Hong Kong como diseñador gráfico en 1980, se apuntó al Curso de Capacitación en Producción organizado por la Television Broadcasts Limited y se convirtió en guionista de televisión a tiempo completo. Nunca asistió a una escuela de cine. A mediados de los 80, trabajó como guionista y director para The Wing Scope Co. e In-gear Film Production, las compañías productoras de Alan Tang, convirtiéndose este último en productor posteriormente de su debut en el largometraje con ”As tears go by” (1988). La carrera de Kar Wai despegó a raíz de su segunda película ”Días salvajes” (1990), a pesar de ser un fracaso comercial en Asia que le hizo perder a Tang gran cantidad del dinero invertido.

Poco a poco ha ido ganando en prestigio, volviéndose uno de los nombres más admirados y mimados del circuito de festivales y critico, al ser su cine deudor de la mítica Nouvelle Vague (Cahiers du Cinéma lo adora). Y sobre todo, gracias a ”Deseando amar” (en mi opinión, su obra cumbre, la más hermosa, hechizante y sólida de su filmografía), ha logrado ser reconocido por el público cinéfilo. Estamos ante uno de esos autores que enamoran mediante sus hipnóticas historias (con un aura onírica) de amor desesperado, descarnado y pasional. Relatos poderosamente terrenales, alejados de excesivo almibaramiento e idealización innecesaria, facilitando la conexión y comprensión del espectador medianamente receptivo ante esas impagables imágenes que evocan multitud de sentimientos. Es asombrosa la capacidad que posee Kar Wai y sus maravillosos actores para traspasar la pantalla y decirte tanto a través de miradas y silencios, su cine está construído de pequeñas y cotidianas cosas, que cobran gran importancia vital con la sencillez por encima de la grandilocuencia. Es más, en ocasiones el simple recurso de la utilización de una determinada canción de fondo acompañada de la imagen en movimiento, te transmite infinidad de sensaciones, un ejemplo perfecto sería esa mítica escena de Tony Leung con la versión de Quizás, quizás, quizás interpretada por Nat King Cole para ”Deseando amar”, deliciosa y estremecedora. En definitiva, un maestro del melodrama destinado a perdurar en el tiempo.

Su cine podría ser definido como una especie de modernización o actualización de lo visto y planteado dentro de esa corriente de renovación cinematográfica denominada Nouvelle Vague (que en los 60 supuso un antes y un después, tanto en el cine galo como en el mundial), aunque siempre bajo la personal mirada de Kar Wai y adaptado al mundo oriental, aparentemente, más conservador y menos demostrativo en el terreno afectivo que el europeo.

Wong Kar Wai hipnotiza con su cine a través de las bellas imágenes indelebles de sus películas, posee la poca frecuente capacidad de entrar de lleno en el corazón y la retina del cinéfilo dejando su huella. Sus cintas no son únicamente una colección de bonitas estampas, si no que van mucho más allá. Es un narrador muy dotado que, a través de un apabullante y hábil uso del aspecto visual y musical, alcanza altas cotas de brillantez y lirismo con sus películas, convirtiéndose, en la mayoría de los casos, en auténticos y fascinantes viajes sensoriales. Sus films se ven y se sienten, rebosan sutilidad, elegancia, poesía y sentimientos a flor de piel.

Kar Wai está claramente influenciado por grandes como Douglas Sirk, Jean-Luc Godard y Rainer Werner Fassbinder, no solamente en el ámbito visual, si no también en el osado planteamiento formal, aunque (a pesar de su modernista envoltorio) muestra un evidente y embriagador clasicismo. Sus obras (todas ellas muy estilizadas) se caracterizan por un estilo visual único y subyugante y un romanticismo cautivador, propio de un romántico empedernido.

Perfeccionista por naturaleza, domina y controla todos los campos de la creación de una película. Rueda sin guión, lo cual exige un mayor rendimiento de sus actores para estar a la altura de sus personajes (sus musos desde sus comienzos son los espléndidos actores Tony Leung y Maggie Cheung), todo ello ayuda a extraer unas interpretaciones más genuinas y contenidas de su reparto. Filma sobre la marcha, cada película suya sufre en su rodaje de constantes cambios de argumento lo cual alarga el tiempo de filmación todavía más y es que ha llegado a afirmar que le gustaría estar rodando eternamente.

Desde sus inicios con ”El fluir de las lágrimas” (”As tears go by”, 1988) se ha mantenido fiel a su estilo extremadamente romántico y poético visualmente, con alguna incursión en el género de acción (como “Ashes of time” o “The grandmaster”) o en el cine anglosajón (““My blueberry nights”), pero con el paso de los años, lógicamente, ha ido madurando su universo fílmico. En 1997 con ”Happy together” (su particular inconfesa versión de ”La ley del deseo”) se convirtió en el primer chino en conseguir el premio de mejor director en el Festival de Cannes.


Es director y guionista de la mayoría de sus películas y ha dirigido infinidad de spots publicitarios y vídeoclips. Fan confeso de Ingmar Bergman, asegura también que el director actual que más le gusta es Danny Boyle. Su generación ha sido definida como la Nouvelle Vague de Hong Kong, él mismo reconoce como referentes cinematográficos a grandes cineastas como Robert Bresson, Alain Resnais, Michelangelo Antonioni o directores más contemporáneos como Martin Scorsese (su ópera prima ”As tears go by” recuerda a ”Malas calles”, por ejemplo). Es más, la utilización en sus obras, de lentos travellings con vocación mostrativa, remite a un uso muy similar en los primeros trabajos de Alain Resnais como ”Hiroshima, mon amour” o ”El año pasado en Marienbad”, la primera de ellas, se asemeja especialmente a ”Deseando amar” y “2046”.

Durante la promoción americana de su última película ”The Grandmaster” (estrenada en Enero en España), Martin Scorsese presentó un pase especial en Nueva York de esta creación….

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