“El hijo de Saúl”

“El hijo de Saúl”

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La web oficial.

El argumento: En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios a un niño que toma como su hijo.

Conviene ver: “El hijo de Saúl” es una cinta más sobre el genocidio de Auschwitz pero innova en su presentación formal. Eliminando los amplios espacios y dejando las escenas más cruentas fuera de campo, la cámara se sitúa en el cogote del protagonista para seguir desde ahí su deambular con el fin de honrar como se merece al cadáver gaseado del que toma como su hijo. Cine con mayúsculas que apuesta por el intimismo para retratar el horror, con austeridad pero de manera muy natural y auténtica sin ningún grado de impostura o épica. Es el discurrir elegiaco de un hombre en su última misión en esa especie de pasillo hacia el ajusticiamiento y la purga. László Nemes ha logrado con su imponente ópera prima plantear una temática de la que ya parece que se ha contado todo pero a la que da una dimensión cercana al documental que desgarra, conmueve y golpea. La cámara con afán analítico y voyeurista, pero también como el compañero fiel que no abandona en el momento de peor ánimo, el hecho de que cada sonido alertado, grito angustioso o disparo ajusticiador cuente, y una querencia por el primer plano, pone el foco del horror más genérico fusionándolo con el dolor y el empeño quijotesco de un hombre que sabe que lo tiene todo perdido y al que ya sólo le queda la honrosa dignidad de buscar a un rabino para cumplir su código moral y llenar su alma de satisfacción ante la crueldad deshumanizada más absoluta. La película tampoco pierde el tiempo en justificaciones o en estereotipar buenos y malos, se remite a los hechos, difuminando a los que al Saúl del título alejan de cumplir su misión. Siendo más Béla Tarr, Claude Lanzmann o Jean-Luc Godard que Spielberg o Benigni, no necesita aferrarse a una historia real para con la triste mirada de un gran Géza Röhrig (poeta y actor no profesional) asistir al mayor episodio de horror vivido por la humanidad en todo el siglo XX con suma sobriedad, solidez y precisión.

Conviene saber: Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2015 y nominada al Oscar 2016 a la mejor película de habla no inglesa.

La crítica le da un OCHO

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