“The disaster artist”

“The disaster artist”

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La web oficial.

El argumento: Adaptación del libro de Greg Sestero, que habla sobre la producción de una de las consideradas peores películas de la historia, “The Room”, dirigida en el 2003 por Tommy Wiseau.

Conviene ver: “The disaster artist” es la 14ª película de James Franco como director, un renacentista de nuestro tiempo en modo hipster y porrero. Y es que, tras cargarse con su presentación una ceremonia de los Oscar, no se puede negar el carácter inquieto de una figura inclasificable en el Hollywood actual y ajena a las etiquetas. Esta cinta es toda una declaración de intenciones tanto de Franco como de culto a un cine grunge y vejado que determinado público ha logrado que su llama siguiera avivándose tras el paso de los años. Franco se adentra en el rodaje de la película de Tommy Wiseau “The Room”, que fue estrenada en 2003 con nefastas críticas y de tapadillo a pesar de los esfuerzos y la ambición de Wiseau que pretendía tener con esta película su gran obra además de ser una carta de amistad a su colega Greg Sestero, con el que se trasladó de San Francisco a Los Angeles teniendo ambos el deseo de triunfar como actores. Influenciados por Marlon Brando y James Dean, en el sentido más sobreactuado del término, decidieron escribir el guión que dio lugar a una película demencial, caótica y forzada (llena de tomas repetidas y con muchos desertores dentro del equipo técnico) que se convirtió desde el primer momento en comedia involuntaria y en marco para sesiones de cine social con reuniones de amigos y alcohol fruto del desconocimiento por parte de Wiseau del lenguaje cinematográfico. Y es que ver lo grotesco de los diálogos, su nada oculta misoginía, o una escena de sexo en el que está más preocupado por enseñar el culo que por hacerla creíble, son algunas de las cartas de presentación de ese “The Room” que avecinan el desastre. Y es que la cinta recaudó 12.450 dólares su primer fin de semana y el propio Wiseau puso dinero de su bolsillo para mantenerla en cines durante dos semanas para que pudiera cualificar para los Oscar, todo antes de que se convirtiera en un clásico moderno de la cultura underground. Si “La la land” era todo un canto a los soñadores también hay algo de eso en “The disaster artist” aunque sea a través de un personaje inconsciente y excéntrico que encaró el rodaje de su película entre su visión ególatra, sus delirios de grandeza y un continuo sentimiento de manía persecutoria al tener que dirigir a un equipo que no sabía cuál era su función en ese circo y asistía atónito al desastre para el que consiguió sin saberlo muy bien 6 millones de dólares de presupuesto logrando su idea de rodar la película tanto en 35mm y video HD utilizando también unos cromas imposibles. La cinta empieza por la amistad que surge entre Tommy y Greg, desde los tiempos en el que la inseguridad del segundo es apoyada en la desbordante personalidad del primero, el cómo surge el proyecto derivando en los intríngulis de un rodaje digno de “¡Qué ruina de función!” y alargado durante seis meses, y finalmente en la noche de la premiere en que se proyectó la cinta para asombro, estupor y risas de los asistentes que, no obstante, supieron ver la empresa cumplida por parte de un soñador petulante e inconsciente siendo ovacionado como tal. Franco se aprovecha del potencial del personaje y de la historia, los títulos de crédito finales no hacen más que encumbrar su trabajo como actor clavando en cada gesto, frase o carcajada la visión de una figura en el fondo tan desconocida y rodeada de leyenda como la del músico de “Searching for sugar man”. La película acierta en el tono, no cayendo en la parodia, sino en retratar con cierto halo de tristeza y compasión la clásica figura de juguete roto que lo es antes de comenzar la partida en el juego de Hollywood y lo duro y sacrificado que es hacerse un hueco en él así como los sinsabores de la profesión de actor. James Franco cuenta con su hermano Dave para el otro papel protagonista así como un buen número de cameos como los de Seth Rogen, Jacki Weaver, Alison Brie, Josh Hutcherson, Melanie Griffith, Judd Apatow, Adam Scott, Bryan Cranston o Zac Efron. Imprescindible quedarse a los títulos de crédito del final en una cinta en la que también sobrevuela en todo momento el espíritu del “Ed Wood” de Tim Burton. “You’re tearing me apart, Lisa!”

Conviene saber: Concha de Oro a la mejor película en el Festival de San Sebastián 2017.

La crítica le da un OCHO

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