“The imitation game”

“The imitation game”

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La web oficial.

El argumento: Biopic sobre el matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952.

Conviene ver: “The imitation game” es un biopic centrado en la figura de Alan Turing en los años en los que pudo descifrar a través de la máquina Enigma los códigos de los nazis, una información que fue clave para cortar su expansión invasiva en la II Guerra Mundial. Una cinta modélica y con oficio, con un puntito a telefilm bien hecho, pero tremendamente efectiva. Más fría que emocional, y más analítica que intensa, la cinta peca de tratar algo superficialmente los traumas que padece el personaje, así como la sensación de culpa por una condición sexual que fue la que terminó con sus huesos en prisión donde fue sometido a la castración química falleciendo a los 41 años tras tomar una manzana con cianuro, símbolo de los tiempos y homenaje al personaje y su contribución técnica en los orígenes de la informática que sirvió para que Steve Jobs creara el logotipo de Apple. Se pretende pasar tan por encima de ello, para no molestar a algunos sectores conservadores, que queda algo ridículo y demasiado políticamente correcto que en la cinta se presente tan desdibujado y como con cierto temor a mostrar que el protagonista es gay primando el concepto de crowd pleaser universal para todo tipo de espectadores sugiriéndole torpemente a través de uno flashbacks poco explicados y con actores sin química, a pesar de que sí que maneja bien las líneas temporales. Y es que en la película el contexto histórico es importante pero no decisivo, como ocurría con “El discurso del rey” que pasa aquí por el tamiz algo menos accesible de “El topo”, ya que lo primordial es la pasión y obsesión de un hombre por la creación de su máquina, casi de una manera utópica acompañado de un grupo de fieles compañeros, carácter que entronca mucho con el matemático de “Una mente maravillosa”, otro biopic de tiralineas. La película no arriesga y prescinde de tramas secundarias innecesarias y de grandes escenarios, moviéndose siempre en espacios poco amplios que le dan un toque de atmósfera teatral alejado de la grandilocuencia de un conflicto bélico que suele ser reflejado en el cine de manera mucho más faraónica, tal como es consciente que lo relevante es la fuerza del protagonista y el talento de su actor al que sólo basta de rodear de un buen reparto y cuidados aspectos como la fotografía de Óscar Faura, el guión de Graham Moore, el diseño de producción de Maria Djurkovic o la fantástica música de Alexandre Desplat. Benedict Cumberbatch confirma que es de lo mejor que hay ahora en el mundo de la interpretación y está magnífico con cada gesto, mirada, movimiento o modulación de voz, captando esa combinación de fulgor visionario propio del apasionamiento por algo y el aspecto cariacontecido por ser alguien demasiado adelantado para una época que no fue tratado como el héroe que fue y al que se le condenó a base de incomprensión y rechazo siendo rehabilitada su figura por Isabel II en 2013, lo que dota al personaje de cierta aureola de héroe luchando contra los elementos que beneficia a la película. El mérito es suyo ya que la construcción del personaje podría ser más completa. Y es que logra ser muy sutil, la propia película tiene mucho subtexto y detalles en los que apenas incide, a pesar del riesgo de que en algunas escenas pudiera caer en la parodia más burda pero en un ambiente en el que todo parece tan controlado que no llega a conformar un trabajo memorable. Keira Knightley sorprende en un papel de soporte que defiende con notable dignidad, soportable para los detractores de sus muecas y mohínes, y Mark Strong, Charles Dance y Matthew Goode son la muestra de que los británicos juegan en otra liga a la hora de acometer con elegancia cualquier trabajo pero que aquí quedan bastante desaprovechados y ese paseo de rostros televisivos conocidos choca un poco. Morten Tyldum dirige con solvencia y humildad un trabajo en el que no es el protagonista pero en el que logra que todo encaje bien maximizando virtudes y reduciendo defectos, pero sin dejar huella como realizador moviéndose en el acomodamiento, tan excesivo que sólo se redime en algunos golpe de humor. Turing es una figura clave en el siglo XX que fue sepultada por una sociedad británica clasista y que condenaba lo diferente, no tan avanzada y libre como se creía tras la II Guerra Mundial. Una propuesta con empaque y que saca partido con honestidad fingida de sus medios siendo una de esas cintas que no cambiarán la Historia del cine pero que lo tienen todo para funcionar ante crítica, público y premios sin que la convencionalidad en la que se mueven en algunos momentos logre condenarlas ya que son entretenidas y agradables de ver. Una pena que no aproveche todo su potencial aunque si que hace más interesante la historia que trató de una manera fallida la película “Enigma” de 2001. Formulaica y correcta, y con una chispa inferior al carisma que transmitía “El discurso del rey”, pero tan Weinstein y apetecible de ver que asusta lo imbatible que puede llegar a ser en esta carrera de premios aunque sólo sea como homenaje póstumo a este visionario atormentado.

Conviene saber: Premio del público en el Festival de Toronto, 6 nominaciones al Critics´Choice, 5 a los Globos de Oro y 3 al Gremio de Actores (SAG).

La crítica le da un SIETE

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Comentarios

Ruisu - 06.01.2015 a las 10:08

Sin leer las criticas y sin saber de que iba o sobre lo que queria contar, me parecio una pelicula preciosa. No entiendo a ese grupillo de reivindicadores pro gays que querian una historia mas densa, mas dramatica, mas reivindicativa, mas cruda, mas nazi, mas torturadora, que esperan que el personaje de la pelicula demuestre lo dificil que es ser un gay, que se sufre mucho, que la vida de los gays es muy traumatica… Señores, la historia no tiene que mmostrar todo eso, y puede referirse unicamente a una parte de su vida. Si ellos quieren ver mas, que hagan su propia vida en cine, sus penas, sus traumas, y que dejen al resto de directores contar una vida como quieran. Considerar esta pelicula como gay es limitar una obra. El hecho de que sea gay es secundario en esta historia, y eso no lo perdonan. Si el personaje no lo hubniera sido, no lo verian. Lo siento, esta leicula es un PELICULON, sentimental, emocionante, y que reivindica que se maltrato historicamente a alguien clave en la evolucion tecnilogica del siglo XX y XXI. Para mi un 9 y todos los actores lo hacen muy bien, y no recuerdo un silencio tan tenso y dramatico en un cine desde hace mucho.

David - 11.01.2015 a las 21:57

A mi tambien me ha encantado. Buen guión, buenas interpretaciones, buenísima banda sonora…

La historia ya era conocida. Desde hace mucho tiempo. Tanto que los textos al final de la peli resultan ridículos. ¿Que sólo hace 20 años que se sabe el papel de Turing en el descifrado de Enigma? Pues vaya, igual en una capital de provincia española nos enteramos más que en la metrópolis del Imperio.

Y siguiendo con el tema textos sobreimpresos al final, Ruisu, hay que reconocer que de los primeros, los de la cantidad de gays encausados en UK hasta el 68 (o así)

Pero coincido contigo en que el tema gay no es el central en esta película. El trabajo de Turing está sobre sus preferencias sexuales. Quien no lo ve así hoy en día es tan intransigente como quien en su época anteponía esas preferencias a sus méritos.

César - 19.01.2015 a las 23:09

Coincido con las dos críticas anteriores y mira que soy gay: el foco es lo que consiguió y no tanto sus traumas, es más: se me hace en algunos momentos excesivo la relación que parece querer atribuir el director su trauma a sus logros, dudo que tenga tanta relación. Lo mejor de la película es el montaje, cómo va hacia adelante y hacia atrás…Ahí lo borda. La clave son los 10 primeros minutos: consiguen engancharte de una manera que luego no hay forma de soltar el interés por la cinta, aunque luego decaiga un poco.

Benedict Cumberbatch está perfecto y Mark Strong es un auténtico robaescenas.

No podía dejar de comentar, como hago siempre, la banda sonora. Fundamental. Desplat lo borda. No iguala este año a la obra histórica de Zimmer con ‘Interstellar’ pero si se lleva el Oscar será igualmente merecido. Nunca entenderé cómo no se lo dieron por ‘La noche más oscura’.

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