“Yo, Tonya”

“Yo, Tonya”

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La web oficial.

El argumento: Tonya Harding fue la primera patinadora estadounidense en completar, en 1991, un triple salto axel en competición. Pero el éxito sobre el hielo no siempre estuvo acompañado de felicidad en su vida personal.

Conviene ver: “Yo, Tonya” se presenta como un vibrante falso documental con estética choni y de VHS en el que los personajes hablan a cámara para comentar todo lo relacionado con Tonya Harding, sus primeros pasos en el mundo del patinaje, su ambición y carácter, la relación con su marido, su madre y su entrenadora, o el incidente que terminó acelerando su rápido ocaso. Eso permite que la cinta gane en viveza y que incluso desde la pantalla se juegue con el espectador al escuchar opiniones tan contradictatorias de personajes a cada cual más detestable. La cinta recuerda mucho a “Foxcatcher”, tanto por su puesta en escena como por añadir esperpento y miseria a la motivación de unos personajes en su desesperado intento por cumplir su sueño americano, y al cine de David O. Russell por la excentricidad y caracterización de sus personajes, pero también es un “Corazones solitarios”, por la relación entre ambos protagonistas marcada tanto por el deseo como por el alto voltaje de una relación volcánica y condenada a la destrucción, así como “Cisne negro” por reflejar el lado oscuro de la miseria moral en un mundo que busca la continua aprobación, o “Bonnie & Clyde” por el viaje sin regreso de dos inadaptados en la sociedad que les ha tocado vivir y que les ha convertido en víctimas sin ninguna esperanza. La cinta se ve elevada por ese tono underground, una playlist perfecta a la hora de reflejar la época, y el desarrollo psicológico de sus personajes, y una violencia tan explícita y grotesca pero debidamente justificada teniendo en cuenta la relación que cuenta pero que, no obstante, levantará ampolla para los guardianes de la moral más escrupulosa ya que no es nada habitual dentro de las concesiones del cine USA verlo reflejado de manera tan descarnada en pantalla. Una cinta con el nervio de un Martin Scorsese y la amoralidad enfermiza de un Paul Schrader con Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney y el descubrimiento de Paul Walter Huaser llenando de verdad a unos personajes desquiciadamente al límite pero que serían merecedores de todos los premios, especialmente una Janney que (tras reinar en el medio televisivo) encuentra por primera vez un papel que le hace verdadera justicia en cine y en el que puede lucirse como actriz como LaVona Harding, una madre posesiva, áspera y adicta al alcohol y tabaco, que golpea a la cámara en cada réplica y gesto de desaprobación como ella misma lo hace minando el ánimo de su hija. Una castradora que tiene en su hija primero un filón y después un sustento para, no obstante, inundar en todo momento su relación de frustración y desprecio y que representa la bajeza de una sociedad que auna en una misma persona el hecho de encontrar a alguien a quien amar y a quien odiar. Una película no apta para todos los estómagos pero que destaca por su aura genuina que la hace diferente al cine más convencional residiendo en ella un gran valor hipnótico que remueve todos los cánones cinematográficos posibles, jugando con el espectador en una historia que te atrapa tanto por su crueldad y rebeldía, la planificación de su puesta en escena con ese aire choni y suburbano, el estado de gracia de un reparto que se ha volcado en este reto que supone la autoreivindicación de Margot Robbie y que, además, de dar un vuelco a la imagen que se tiene de ella como actriz ha ayudado a levantar una de las películas de culto más definitorias y vibrantes de los últimos años, así como más fangosas y rabiosas que hace de su espíritu de resentimiento y  fealdad definitoria su mayor virtud. Una gran cinta que aprovecha los altibajos de una figura del deporte para dar un puñetazo a la imagen de la América del tío Sam y al espectador más conformista, siendo hija de una época en la que estamos más que nunca necesitados de ejercicios como estos, tan impertinentes como llenos de coraje y moviéndose en la fina línea que puede llevar a cualquiera del éxito más popular al fracaso más estrepitoso y a lo que cada uno está dispuesto a llegar para alcanzar su estatus de gloria.

Conviene saber: La historia de auge y caída de Tonya Harding ha supuesto el salto en la producción de Margot Robbie en un proyecto personal que ha logrado 3 nominaciones al Oscar 2018 (actriz, actriz de reparto y montaje) y que quedó finalista en el Premio del Público del Festival de Toronto.

La crítica le da un OCHO

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