"La vida de Chuck"

"La vida de Chuck"

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La web oficial.

El argumento: Basado en un relato de Stephen King, cuenta tres historias relacionadas con el personaje Charles Krantz, en orden inverso: desde sus últimos dias, cuando el mundo comienza a desmoronarse, hasta su infancia en una casa supuestamente encantada.

Conviene ver: “La vida de Chuck” es lo nuevo del director Mike Flanagan en una adaptación del relato corto homónimo de Stephen King. Curioso el planteamiento, en orden inverso, desde la muerte de Charles Krantz, provocando una deriva apocalíptica en forma de alegoría produciéndose fenómenos extraños y fallos tecnológicos conforme el cerebro va fallando, hacia su juventud e infancia junto a la serie de personas que fundamentaron no solo su vida sino también todo su mundo. Una manera diferente de plantear una historia llena de melancolía, de dolor, quizá una transformación en imágenes del dicho “carpe diem” donde cada instante cuenta y eso lo demuestra sobre todo el Chuck joven, llevándolo luego con los años a la práctica. Un canto a la vida y a enarbolar nuestras pasiones ante la finitud de la misma, aceptando la muerte y que guarda sus mejores momentos en algo que normalmente cansa en otras películas; las escenas más largas son, sin duda aquí, lo mejor y más disfrutable. Es el caso del baile en el acto central que es capaz de hacer sintonizar a unos desconocidos con vidas diferentes en un momento concreto e inolvidable, conformando un chute que conecta con los recuerdos de uno en un momento de inflexión vital en el que el ritmo cultivado en "giros y piruetas" vuelve a emerger frente a la rutina de unas matemáticas a las que el protagonista ha sabido encontrar su arte dedicando a ello la vida como contable. Una belleza extraña y cósmica en una estructura en tres partes, que cambia de tono y espíritu, combinando ciencia ficción, musical, comedia romántica, drama familiar y “coming of age”. Pura luz para tiempos oscuros y descreídos en el que la positividad de las relaciones humanas es capaz de crear un mundo mejor en una sucesión de matemáticas, baile, arte, amor y secretos con el fin de entender algo más de nuestra propia existencia más allá de la vida y la muerte dando valor y dignidad a los sentimientos más puros y honestos así como al cúmulo de vivencias y personas que pasan por nuestra vida a lo largo de un viaje tan personal como necesariamente colectivo en una simbiosis en la que lo que nos influye a nosotros como persona también nos define para terminar influyendo a los demás y al mundo que conformamos en lo más profundo de nosotros.

Un Tom Hiddleston bailongo encabeza el reparto coral de toda una proeza llena de belleza e inspiración que explora la vida y los buenos sentimientos a través del arte llenando de fábula y poesía una historia tierna y reparadora que conecta esos tres actos sembrando un calado emocional que, pese al desconcierto inicial, termina arrebatando cuando casan personajes, detalles y momentos bien sea a través de un chasquido de dedos ante la percusión de una batería, la conversación con el encargado de una funeraria, la relación de una ex pareja que pasa junta sus últimos momentos mirando al cielo, la manera que tienen unos abuelos de transmitir sus respectivas pasiones a su nieto, o la cúpula de una casa llena de fantasmas pero que también es el reflejo de a lo que nos enfrentamos, residiendo en nosotros el decidir qué hacer con el tiempo que queda por delante. Una cinta que habla de la finitud de nuestra existencia partiendo de una estructura a lo "El curioso caso de Benjamin Button" para ir construyendo el volteo emocional llegando a un momento álgido cuando entra en juego el baile y la percusión en el segundo acto para después llevarnos a un tercer episodio en el que todo se entrelaza y vemos a ese niño enfrentarse a la pérdida pero también a la pasión y al amor siendo el inicio de un mundo rico por definir a partir de recuerdos y experiencias en el que confluyen versiones y facetas de uno mismo ("contengo multitudes" parafraseando el poema de Walt Whitman y que es el leitmotiv que une el primer y el tercer acto aunque se presenten en orden cronológico inverso). Templanza y aplomo frente a los desconciertos vitales en un trabajo extraño de por sí pero con altas dosis de emoción. El triunfo del hombre corriente abrazando la vida y aprovechándola al máximo formando parte de una apuesta decididamente sucesora de Frank Capra que, aunque puede empachar por su buenismo en tiempos cínicos, así como el hecho de contar con una estructura poco habitual, reconforta y cautiva conforme va avanzando. Es verdad que peca de ingenua y subrayada, partiendo de un texto algo naif y que, aunque también asoman algunas sombras, no deja de ser un canto inspirador a los buenos valores y al disfrute de la vida en plenitud sacando partido a aquellas pequeñas grandes cosas que nos hacen felices y al recuerdo de que aquellos que hacen nuestra vida mejor y que conectan al que fuimos con el que somos y el que seremos a través del rastro de las estrellas. Una película singular y genuina que, no quedando carente de ciertos baches, sorprende y convence reconfortando el alma.

Conviene saber: Premio del Público en el Festival de Toronto 2024 y vista en el Festival de Sitges 2025.

La crítica le da un SIETE

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