Cine en serie: "Blossoms Shanghai", o cómo hacer a China capitalista... pero menos

Cine en serie: "Blossoms Shanghai", o cómo hacer a China capitalista... pero menos

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (Sin votaciones)
Cargando...

Deja tu comentario >>

Querido Teo:

Shanghái, 1993. El dinero vuelve a circular, la Bolsa despierta, los restaurantes se llenan y una generación entera descubre que quizá sea posible inventarse una vida nueva. La ciudad avanza con una mezcla de vértigo, deseo y peligro, mientras sus calles se convierten en el escenario de una fiebre del oro moderna. Y allí hay un chico llamado Wong Kar-wai. Por fin podemos terminar la producción televisiva más atractiva surgida de China en los últimos años: "Blossoms Shanghai", una serie que no se limita a retratar una época, sino que parece decidida a resucitarla ante nuestros ojos.

Un breve monólogo inicial de su director, que aparece en cámara y habla en inglés, sitúa al espectador dentro de la historia. Wong Kar-wai menciona expresamente a España y Portugal, por lo que cabe suponer que ha tenido el detalle de grabar distintas introducciones para varios países. Desde ese primer momento deja clara su intención: Shanghái no será únicamente el telón de fondo, sino la auténtica protagonista.

Wong recuerda su infancia y habla de la ciudad en la que creció, una Shanghái que, durante los años 90, vivió entre la efervescencia, el ruido y el caos. Una ciudad cuya transformación dejó una huella imborrable en su memoria. Nos invita a acompañarlo en un viaje "por esa Shanghái que renace después de años de silencio, una ciudad que vuelve a hablar con colores, ruido y ambición".

Eso es precisamente lo que ofrece la serie: la elegancia salvaje de Shanghái al filo de los 90, atrapada entre la nostalgia y la fiebre del oro. Como si el relato te susurrara al oído: "Bienvenido al renacimiento de un imperio urbano".

La dirección artística es perfecta y la imagen posee el halo melancólico que define al director Wong Kar-wai, creador de "Deseando amar" (2000). Para reconstruir la atmósfera sensorial y emocional de aquellos años, Wong recurre al shanghainés vernáculo y a la música popular de los 90, especialmente a las baladas procedentes de Hong Kong y Taiwán. Su lenguaje visual habitual: planos secuencia, focos selectivos, reflejos, luces nocturnas y una ciudad convertida en laberinto. Pero esta vez no lo hace en una película, sino en televisión.

Lo que algunos podrían considerar una concesión al formato, Wong Kar-wai lo transforma en una oportunidad. "Blossoms Shanghai" tiene nada menos que 30 capítulos, una duración que le permite construir un drama de época con la pausa, la profundidad y la riqueza de matices que necesita.

La serie adapta la novela de Jin Yucheng galardonada con el premio Mao Dun, y supone la primera incursión del cineasta en la dirección televisiva. El resultado es un retrato minucioso de la Shanghái posterior a la Revolución Cultural: la apertura económica, la reaparición de la Bolsa, oficialmente en 1990, después de aproximadamente seis años sin operar, y una transformación cultural que alteró para siempre el rostro de la ciudad.

En el centro de la historia se encuentra Ah Bao, un joven con un pasado problemático que asciende hasta convertirse en magnate bursátil. Él encarna el impulso feroz de aquella época: la necesidad de promocionarse, reinventarse y prosperar. Aspira a convertirse en uno de aquellos nuevos ricos a los que comenzaría a definir una expresión muy sencilla: "bolsillos llenos". Pero su ascenso no se produce en solitario.

Ah Bao se alimenta de alianzas y debe enfrentarse a los desafíos que representan personajes como Li o el señor Qiang, figuras centrales del mundo bursátil. A su alrededor se mueve Ye Shu, dividido entre la lealtad íntima y la visión empresarial.

Ling aparece como una figura ambigua, capaz de alternar la ternura y el cálculo, mientras Miss Wang aporta sofisticación, conexiones sociales decisivas y una inteligencia profundamente pragmática. Li Li, por su parte, se convierte en una amenaza sutil, tanto emocional como profesional. El señor Qiang representa a la vieja guardia, a quienes han acumulado el poder y no están dispuestos a entregarlo fácilmente.

Todos ellos forman un entramado humano en el que el deseo, la traición y la supervivencia se confunden con la propia ciudad. En esta Shanghái, hacer negocios nunca consiste solamente en ganar dinero: también significa decidir en quién confiar, a quién amar y qué parte de uno mismo está dispuesto a sacrificar.

Para devolver a la vida aquel mundo se reconstruyó Huanghe Road en un set de más de 30.000 metros cuadrados. Se trata de una calle situada en el centro de Shanghái, cerca de la Plaza del Pueblo. No es una avenida monumental, pero sí un lugar cargado de historia.

Durante los años 80 y 90, Huanghe Road era conocida por su concentración de restaurantes, casas de té y pequeñas tiendas. Muchos de sus establecimientos ofrecían especialidades locales como los famosos "shengjian bao", los populares bollos fritos de la ciudad. Aquel lugar representaba mejor que ningún otro el ambiente comercial y popular de una Shanghái que comenzaba a abrirse al mundo después de décadas de control estatal.

También se realizaron reproducciones fieles de la Bolsa, de edificios emblemáticos y de infinidad de objetos cotidianos, desde teléfonos hasta alimentos, con la ayuda de expertos y comercios locales. El resultado es mucho más que una reconstrucción histórica: es una máquina del tiempo capaz de despertar hasta la nostalgia más dormida.

Los actores transmiten, además, una fascinante dualidad entre fuerza y vulnerabilidad. Sus personajes quieren triunfar, pero también temen perderlo todo. Esa contradicción aparece en muchas historias ambientadas en la ciudad durante aquella época, como puede comprobarse siguiendo la serie de novelas negras de Qiu Xiaolong.

Lo que hace valiosa a "Blossoms Shanghai" no es únicamente su impresionante factura técnica ni la belleza de su nostalgia. Su mayor virtud es la capacidad de convertir la historia reciente en una ópera visual. El propio Wong Kar-Wai lo define así: "Esta serie es un espejo. Un espejo de cómo fuimos, cómo soñamos ser y cómo recordamos que alguna vez lo fuimos".

Una ciudad reconstruida, una historia de deseo y ambición y una estética que transforma la pantalla en memoria. Si esto es televisión, muy bien: que haga más. Mientras Shanghái despertaba y sus mercados comenzaban a agitarse, 1993 dejaba huella en otras partes del planeta. En España, el escándalo de los GAL marcaba el debate político mientras avanzaba la consolidación democrática. En México, la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá abría un nuevo ciclo económico. En Argentina, Carlos Menem impulsaba reformas neoliberales y privatizaciones que dividían a la sociedad.

Estados Unidos vivía el primer año de la presidencia de Bill Clinton, acompañado de promesas de renovación después del mandato de George H. W. Bush. En Italia estallaba el escándalo de corrupción conocido como "Mani Pulite", que acabaría con la Primera República y transformaría profundamente su sistema político.

Pese a las tensiones del momento, 1993 también estuvo marcado por acontecimientos esperanzadores. El desarrollo de tratamientos cada vez más eficaces contra el sida comenzó a cambiar la lucha contra una enfermedad que hasta entonces se percibía prácticamente como una sentencia de muerte.

Se avanzó en el estudio detallado del cromosoma X, un hito importante para la genética humana que permitiría progresos posteriores en la identificación de genes relacionados con enfermedades hereditarias, como la distrofia muscular de Duchenne y determinadas formas de hemofilia.

El telescopio espacial Hubble, ya en órbita, comenzó a enviar imágenes del universo con una nitidez extraordinaria, revolucionando nuestra forma de contemplar el espacio. El cine vivió un acontecimiento decisivo con el estreno de "La lista de Schindler", que recuperó la memoria del Holocausto desde una mirada íntima y poderosa. La Unión Europea también dio un paso fundamental con la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que sentó las bases de la moneda única y condujo hacia una mayor integración política.

Quizá por eso "Blossoms Shanghai" funciona tan bien. Porque mirar atrás a través de la lente de Wong Kar-wai consiste en recordar también que mientras en Shanghái se agitaban los mercados y los corazones, en otras partes del mundo se firmaban pactos, se realizaban descubrimientos, se alimentaban promesas de cambio y decenas de miles de personas se buscaban la vida en países que no eran el suyo.

Entre los casi 250.000 chinos que viven en España no hay muchos shanghaineses. Su presencia es más visible en Madrid y Cataluña, especialmente en ámbitos empresariales, profesionales o universitarios. Pero no hace falta haber nacido allí para que esta serie nos haga sentir que se conocen sus calles. Si alguna vez has sentido curiosidad por saber cómo era vivir en Shanghái en 1993, esta serie no se limita a contártelo. Hace que casi puedas respirarlo.

Vídeo

"Blossoms Shanghai" puede verse en España en Filmin

Carlos López-Tapia

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

Suscríbete
Notificar
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
1
0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x