Cine en serie: "La vida en la sombra", salir de una cárcel que también puede estar fuera

Cine en serie: "La vida en la sombra", salir de una cárcel que también puede estar fuera

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Querido Teo:

Hay coincidencias que parecen escritas por un guionista demasiado seguro de sí mismo. Esta, sin embargo, ocurrió de verdad. Durante el rodaje del tercer episodio de "La vida en la sombra", el equipo reconstruyó el momento en que Andy West, siendo todavía un niño, descubrió que aquel lugar donde supuestamente trabajaba su hermano era en realidad una prisión. La escena se filmó en la antigua cárcel de Gloucester y West comprobó que los actores estaban a apenas seis metros de la mesa verdadera ante la que él había conocido el engaño familiar.

Un niño entra, contempla las puertas cerradas y comprende que los adultos le han ocultado algo enorme. En esa imagen cabe buena parte de "La vida en la sombra", miniserie británica de seis episodios que entra en la cárcel para hablarnos de otras prisiones menos visibles: las que heredamos, las que construye una familia alrededor de sus secretos y las que seguimos llevando dentro mucho después de que alguien abra la puerta.

Su título original, "Waiting for the out", algo así como "Esperando la salida", expresa mejor que el español el corazón de la historia. Porque aquí casi todos esperan. Esperan una excarcelación, una visita, una explicación, una segunda oportunidad o simplemente que termine el día.

Dan Stewer enseña filosofía y ha conseguido mantenerse lejos de la trayectoria familiar: su padre, su hermano y su tío han pasado por prisión. Sin embargo, acepta impartir clases a un grupo de reclusos y se aproxima de nuevo al mundo del que llevaba años intentando escapar. Cada sesión gira alrededor de una palabra (libertad, dominio, suerte, responsabilidad) que en una facultad podría quedarse flotando entre citas de autores muertos, pero que allí adquiere antecedentes penales, años de condena y una fecha posible de excarcelación.

Dennis Kelly, creador de la inquietante "Utopia" (2013-2014) y autor de "Matilda, el musical" (2010), comprendió durante sus visitas a varias cárceles que "gran parte de la prisión consiste en esperar". Esa espera explica el título original y también el ritmo de una serie que prefiere observar antes de dictar sentencia.

Nosotros entramos en la prisión acompañando a Dan y compartimos desde el primer momento su incomodidad. Antes de comenzar las clases compra unas botas con puntera reforzada, como quien se prepara para una violencia inevitable. Pronto descubre que el peligro puede encontrarse en otro lugar: en escuchar de verdad a unos hombres a los que la sociedad ha reducido a la descripción de su delito.

Varias sillas forman un círculo. En el centro hay un profesor demasiado delgado y alrededor unos alumnos que prueban cada argumento como si comprobaran la resistencia de una herramienta. Pensar se convierte en acción dramática, porque una idea puede alterar una jerarquía, descubrir una herida o desarmar durante unos minutos la personalidad que cada preso necesita para sobrevivir.

Josh Finan construye a Dan desde una fragilidad que nunca se confunde con inocencia. Lo vimos como Marco en "The responder" (2022), apareció en "Mi reno de peluche" (2024) y encarnó al joven Gerry Adams en "No digas nada" (2024). Aquí sostiene el relato mediante gestos pequeños, respiraciones contenidas y una vigilancia permanente sobre sí mismo. El actor reconoció que asumir un personaje de esta dimensión despertó algunas de sus propias inseguridades, y esa sensación de estar siempre a punto de ser descubierto permanece adherida a Dan.

A su alrededor encontramos un reparto especialmente sólido. Stephen Wight, conocido por "Podría destruirte" (2020), interpreta al hermano que intenta reconstruir su vida después de la cárcel. Gerard Kearns, el Ian Gallagher de la versión británica de "Shameless" (2004-2010), presta al padre una presencia que continúa pesando incluso cuando está ausente.

Samantha Spiro, a quien muchos recordarán por "Sex education" (2019-2023), contiene años de secretos familiares, mientras Phil Daniels, rostro inseparable de "Quadrophenia" (1979), convierte al tío Frank en algo bastante más incómodo que el habitual pariente pintoresco.

Las dificultades de producción fueron físicas, pero también morales. Rodar en Gloucester, una cárcel cerrada en 2013, proporcionaba pasillos, galerías y celdas verdaderas, aunque también imponía una memoria difícil de neutralizar. Finan definió el lugar como "interesante y siniestro", si bien contó que la rutina del rodaje acababa produciendo situaciones tan extrañas como utilizar una celda a modo de camerino.

Para Andy West, autor de las memorias "The life inside", y productor ejecutivo de la adaptación, el desafío era mucho más íntimo. Tenía que contemplar cómo episodios de su infancia y la figura de su padre se transformaban en escenas interpretadas por otros. "Es psicológicamente intenso ver partes de tu infancia representadas", explicó. A ello se añadía el problema esencial de cualquier historia de estas características: adaptar una experiencia real sin convertir el dolor en espectáculo ni la prisión en un parque temático de la violencia.

Las localizaciones refuerzan esa doble vida de la serie. Los interiores penitenciarios se rodaron en Gloucester, mientras Liverpool y su área metropolitana proporcionaron las calles, viviendas y espacios cotidianos del mundo exterior. Sin embargo, Kelly evita el contraste fácil entre una cárcel oscura y una calle liberadora.

Dentro encontramos ladrillo húmedo, luz blanca de aula y puertas que se cierran fuera de campo. Fuera, una cocina familiar en la que todos continúan comportándose como si siguieran presos, aunque ya no lleven uniforme. Ambos territorios comparten estrechez, vigilancia y conversaciones en las que siempre queda algo sin decir.

Cuando contrastamos la realidad con la ficción aparece el trabajo más delicado de Kelly. West creció con un padre, un hermano y un tío encarcelados, visitó de niño a su hermano en prisión y terminó enseñando filosofía a reclusos. Esa estructura pertenece a su vida. Durante la escritura, sin embargo, el protagonista dejó de llamarse Andy y pasó a ser Dan, lo que permitió separar ambos recorridos.

El West verdadero nunca sintió especial interés por encontrar a su padre ausente, mientras que Dan convierte esa búsqueda en una obsesión. Ric Renton, guionista y actor que cumplió condena, aportó su experiencia directa; incluso uno de los discursos sobre la salida de prisión procede de su propia biografía. La fidelidad no consiste aquí en copiar cada acontecimiento, sino en conservar la verdad emocional mientras se reconoce con honestidad el lugar donde comienza la invención.

Hay además un pequeño detalle que resume el cuidado con el que se afrontó el material. Andy West aparece brevemente interpretando a uno de los funcionarios que acompaña a Dan por la cárcel. El hombre cuya infancia inspiró la historia abre ahora una puerta para que entre su personaje ficticio.

El gesto podría haberse reducido a uno de esos cameos destinados a divertir a los espectadores bien informados. Aquí posee otro significado. West se convierte en testigo de la transformación de sus recuerdos y ocupa durante unos segundos el lado de quienes llevan las llaves.

"La vida en la sombra" habla de masculinidad sin convertirse en una conferencia y de reinserción sin repartir certificados de redención. Los presos pueden ser lúcidos, crueles, divertidos, vulnerables o contradictorios. Dan puede enseñar filosofía y descubrir al mismo tiempo que necesita que lo enseñen.

West ha dicho que el aula penitenciaria es para él "uno de los lugares más apasionantes", porque allí una pregunta filosófica recupera toda su urgencia moral. Nosotros lo comprendemos muy pronto. Discutir sobre la libertad cuando la puerta tiene cerradura cambia el significado de cada palabra. Hablar de responsabilidad ante alguien cuya condena ya ha sido escrita obliga a distinguir entre pagar por un delito y quedar definido para siempre por él.

La productora responsable de "Chernobyl" (2019), "Esto te va a doler" (2022) y "Palomas negras" (2024) definió el proyecto como "una historia que plantea grandes preguntas y se resiste a respuestas fáciles". Es una descripción exacta. Al terminar quizá recordemos menos los barrotes que las sillas colocadas en círculo, menos los delitos enumerados que las pausas antes de responder.

La salida que todos esperan puede ser una puerta, una fecha, el final de una condena o la posibilidad de dejar de repetir la vida de nuestros padres. Y esta última, sospechamos mientras se apaga la pantalla, también puede ser una cárcel cuya cerradura se encuentra por dentro.

Vídeo

"La vida en la sombra" puede verse en España en Movistar+

Carlos López-Tapia

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