Cine en serie: "Charité", la serie europea de médicos

Cine en serie: "Charité", la serie europea de médicos

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Querido Teo:

Steven Soderbergh nos impresionó con "The Knick", la historia de uno de los primeros hospitales modernos de Nueva York; la respuesta europea no ha sido menos consistente y sí más constante puesto que acaba de estrenarse la tercera temporada (en España a través de Filmin) de una historia hospitalaria que comenzó antes que en Nueva York (cuya primera temporada no ha llegado a ser doblada), y alcanza ahora al momento en que en Berlín se levanta el Muro que simbolizará la Guerra Fría durante casi cuatro décadas.

Junto al Muro quedó el hospital más famoso de Alemania, llamado "El Caridad" desde que fue fundado en 1710 como un hogar para las personas que sufrían los embates de la peste. Cuando la Universidad de Berlín abrió sus puertas en 1810, los estudios de Medicina se realizaron en el Charité y, desde entonces, la investigación, el funcionamiento del hospital y la enseñanza han ido de la mano.

Al igual que ocurrió en la segunda temporada, situada en el último año y medio de la II Guerra Mundial y la caída de Berlín en manos rusas, la acción que comienza a pocos días de la construcción del Muro, se centra en el equipo de médicos y enfermeras que ven la vida desde el Charité y, igual que nosotros los espectadores, que sabemos de lo que ocurre fuera a través de la radio y la televisión, o por las personas, ya sean enfermos o soldados o políticos, que atraviesan las puertas de sus pabellones. A lo sumo llegaremos a subir a un tejado en compañía de dos de los protagonistas, el día de agosto en que comenzaron a tenderse los kilómetros de alambradas y a tirarse y tapiarse las casas más cercanas al Muro.

La serie mezcla personajes de ficción con otros reales, y no les falta material puesto que más de la mitad de los premios Nobel alemanes de Medicina o Fisiología trabajaron en ese hospital, que hoy en día cuenta con más de 3.000 camas, 290 profesores y más de 8.000 estudiantes.

Aunque no falte la enfermera nazi o el médico tentado por el poder y la ambición que tiñe la política de cada momento, los guionistas valoran a los hombres y mujeres que separan la ciencia de la opinión y las creencias, que anteponen el juramento hipocrático a cualquier otro, lo que dota a los protagonistas de valores superiores como la entrega y la solidaridad. En esta tercera temporada nos apuntan también el valor de la ciencia forense en la investigación sobre un asesino en serie que deja la marca de su extraña dentadura en sus víctimas.

Seis capítulos de cincuenta minutos para contarnos el dilema al que se enfrentaron quienes tuvieron la ocasión de escapar o de quedarse; también de los que no creyeron en que la situación marcaría a toda una generación y de los que ni se plantearon romper el compromiso con los enfermos que los necesitaban. La historia avanza apoyándose en una joven investigadora que lucha por prevenir el cáncer a través de la sangre, un patólogo dispuesto siempre a responder a quienes le piden ayuda, una doctora pediatra que se enfrenta al machismo de la profesión o una enfermera llegada de Cuba para colaborar y aprender de un mundo nuevo que considera más solidario que el anterior. A su lado está una enfermera madura que es capaz de conseguir que las cosas funcionen por encima de horarios y protocolos.

En estos momentos en que un virus ha extendido una pandemia por todo el planeta, en que según algunas fuentes las solicitudes para estudiar Medicina y Enfermería han aumentado más de un 40%, es un placer ver una serie elegante en muchos aspectos, inspirada por una profesión puesta al servicio de los que sufren dolencias, más que al de los que practican el partidismo del poder y sus privilegios, que también asoman en el mundo de los hospitales pero que aquí los guionistas han decidido derrotar.

En la actualidad, el Charité tiene 13.000 empleados que se ocupan de casi 800.000 pacientes ambulatorios o internados cada año. Médicos mundialmente famosos como Robert Koch, Rudolf Virchow o Ferdinand Sauerbruch trabajaron en el Charité, donde se vieron los restos del Muro de Berlín desde sus ventanas hasta los años 90.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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