In Memoriam: Béla Tarr, la libertad e inconformismo como definición del cine de autor
Querido Teo:
* A los 70 años ha muerto el director húngaro Béla Tarr, exponente del cine de autor más existencialista e introspectivo y que era uno de los símbolos de una manera de encarar el cine con elegancia, riesgo y profundidad. Sus largos planos secuencia, con un blanco y negro tan bello en lo pictórico como desolador en su manifestación, representan a un cine vivo, inconformista, poético, radical y con mucho que decir más allá de convencionalismos y complacencias. Un estatus conseguido con apenas una veintena de trabajos detrás de las cámaras y que le hacía ser para muchos el mejor cineasta contemporáneo a pesar de llevar ya bastantes años retirado.
Béla Tarr nació el 21 de julio de 1955 en la ciudad de Pécs y en 1977 empezó sus estudios de dirección en la Escuela Superior de Teatro y Cine pasando posteriormente a trabajar en la productora Mafilm durante la década de los ochenta. Aunque en sus inicios estaba más interesado en la Filosofía, la cual terminaría impregnando su obra, lo que empezó como un pasatiempo terminó originando la leyenda de un director tan influyente como enigmático e inabarcable que ha sido heredero de la obra del italiano Michelangelo Antonioni y el ruso Andréi Tarkovski aunque muchos también han encontrado en su obra ecos a John Cassavetes o a Rainer Werner Fassbinder.
Su primer film fue “Nido familiar” (1979), explorando las barreras entre la ficción y el documental como también haría en “El intruso” (1980) y en “Gente prefabricada” (1981) asentando el estilo de “slow cinema” del que posteriormente beberían otros autores como Gus Van Sant. Con “Macbeth” (1982) pudo adaptar a Shakespeare en un título para televisión que abordó de manera tan respetuosa con el clásico como personal cimentando la forja de un cineasta.
La película que le puso en el mapa fue “Sátántangó” (1994), adaptación de la novela homónima del último premio Nobel de Literatura, László Krasznahorkai. Un apabullante trabajo de siete horas que relata gradualmente los problemas de una granja colectiva durante unos pocos días de otoño en los años de la Hungría postcomunista, observada desde la perspectiva de distintos personajes. Precisamente la obra de Tarr está marcada, más allá de lo formal, por su denuncia a través de su cámara de los estragos de los totalitarismos y la alienación.
Béla Tarr adaptó otras obras de Krasznahorkai como “La condena” (1988) o “Armonías de Werckmeister” (2000), pero ambos emprendieron una colaboración que iba más allá de la obra del escritor, el cual sería guionista de muchos de sus trabajos, tal fue el caso de “El hombre de Londres” (2007), película que compitió en el Festival de Cannes con Tilda Swinton como protagonista en una adaptación de la obra de Georges Simenon a partir de la historia un vigilante de una estación de tren que, de forma casual, es testigo de un asesinato, y acaba haciéndose cargo de una maleta llena de dinero que trastocará para siempre su vida.
Pero, sin duda, uno de sus grandes títulos (y el cual le consagró definitivamente en la cinefilia de autor) no fue otro que "El caballo de Turín" (2011), su testamento cinematográfico que partiría de una célebre anécdota de la vida de Friedrich Nietzsche y que ganaría el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín valiéndole una nominación a la mejor dirección en los premios del cine europeo. En 2023 la Academia del cine Europeo (EFA), consciente de la impronta de la obra de Tarr, le brindó el premio honorífico.
Tarr siempre defendió que la pantalla tenía que mostrar personas reales y auténticas de una manera honesta y sencilla al contrario de lo impuesto por los cánones de Hollywood: “Decidle a la industria audiovisual que se joda, porque matará vuestra imaginación, vuestra libertad. Os querrán domesticar como a una mascota que es parte del sistema. Así que debéis estar fuera del sistema. Y podréis ser más revolucionarios que yo”.
Desde 1978 estuvo casado con la directora cinematográfica Ágnes Hranitzky, con quien codirigió muchas de sus producciones, y durante todos estos años, colaborando en el teatro independiente, como productor y también desde la docencia, ha visto la evolución del cine sin perder toda su aureola de maestro que le ha hecho ser reverenciado y referenciado por muchos nuevos cineastas. Una de sus últimas apariciones fue recibiendo el Premio Honorífico 2025 del D'A Festival de Cine de Barcelona.
* También ha fallecido la actriz Helen Siff a los 88 años ("Karate Kid", "Zohan: Licencia para peinar", "¡Ave, César!"), el actor Pierre Vial a los 97 años ("Los visitantes"), el cantante y actor Chris Rea a los 74 años ("Parting shots"), la actriz Monique Tarbès a los 91 años ("Cómo destruir al más famoso agente secreto del mundo", "Mi querida comisario"), la actriz Juli Erickson a los 86 años ("Dos colgaos muy fumaos: Fuga de Guantánamo", "Bernie"), el actor Pat Finn a los 60 años ("The Middle"), la actriz Vera Alentova a los 83 años ("Moscú no cree en las lágrimas", "Mañana fue la guerra"), el actor infantil Christian "Cricri" Simon a los 88 años ("Berlín Express", "La puerta de la noche"), el actor Pablo Moret a los 92 años ("El jefe", "...Y el demonio creó a los hombres", "Fiebre"), el músico y actor Peter Sattmann a los 77 años ("El interior de la ballena"), el actor Isiah Whitlock Jr. a los 71 años ("The Wire", "Da 5 bloods: Hermanos de armas", Your Honor"), el actor Tim Robertson a los 77 años ("Los coches que devoraron París", "Holy smoke"), el actor Gregory de Polnay a los 82 años ("Espacio 1999", "Doctor Who"), el actor Sverre Anker Ousdal a los 81 años ("El príncipe de la tierra de Más Allá", "Insomnia", "La vida secreta de las palabras") y el actor Jon Korkes a los 80 años ("Catch-22 (Trampa 22)", "Primera plana").
Nacho Gonzalo




















