¿Qué fue de… Hilary Swank?

¿Qué fue de… Hilary Swank?

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Querido primo Teo:

Era una absoluta desconocida para Hollywood cuando se alzó con el Oscar a la mejor actriz por interpretar a un transgénero en “Boys don’t cry”. En el año 2000 Hilary Swank llevaba casi una década trabajando, participando en la serie “Sensación de vivir” y protagonizando una secuela de “Karate Kid”, y dejó en la cuneta a Annette Bening. Swank era una joven de 26 años y de una belleza andrógina especialmente dotada para el drama. Hollywood pensó que en ella había una estrella pero no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que no sabía qué hacer con ella, ni siquiera cuando un lustro después Swank volvió a lograr la estatuilla por “Million dollar baby”.

De no haber sido actriz, Hilary Swank (Nebraska, 1974) habría sido deportista. Descubrió la interpretación a la edad de 9 años cuando participó en una versión estudiantil de “El libro de la selva” y con 15 tomó la determinación de ser actriz. Sus padres estaban separados y la joven se mudó a Los Ángeles con su madre y las dos estuvieron viviendo durante una temporada en su propio coche hasta que pudieron conseguir el suficiente dinero para alquilarse un apartamento. Debutó en el cine con la película “Buffy cazavampiros”, interpretando un pequeño papel. Tuvo su primer protagonista en “El nuevo Karate Kid” en donde la actriz tomaba el relevo de Ralph Macchio y la película tuvo un recorrido muy limitado. En 1997 se incorporó a la serie “Sensación de vivir” cuando la producción de Aaron Spelling ya había dejado atrás sus mejores momentos, en un principio le prometieron que su personaje iba a durar dos temporadas pero su participación no llegó a la veintena de episodios, su despido de la serie la dejó devastada porque pensaba que si no era lo suficientemente buena para eso no lo sería para nada.

Swank estaba en el paro y se le presentó la oportunidad para presentarse a un casting para una película muy pequeña llamada “Boys don’t cry” en donde su protagonista era un chico atrapado en el cuerpo de una mujer, la directora Kimberly Peirce sacó la historia y el dramático final de Brandon Teena de la realidad. Para prepararse el papel estuvo viviendo como si fuera un hombre y se sometió a un severo régimen alimenticio que le hizo perder muchísima grasa, y de por sí Swank es una mujer muy atlética. Solamente le pagaron 3.000 dólares por aquel trabajo, tan poco que ni siquiera cubría la contratación de un seguro médico, pero su vida estaba a punto de cambiar. A la crítica le conmovió su interpretación de Brandon Teena, comenzaron a lloverle los premios y todo el mundo se preguntaba de dónde había salido aquella actriz. En tan solo un año Hilary Swank había pasado de tener serios problemas para llegar a fin de mes a ganar un Oscar a la mejor actriz por “Boys don’t cry”.

Hilary Swank convertida en un nuevo proyecto de estrella de Hollywood estaba en todas partes. Avalada por su talento y su juventud la industria la fue sometiendo a una serie de pruebas para ver qué hacer con ella (“El misterio del collar”, “Premonición”, “Insomnio”, “El núcleo”) pero había algo que fallaba y es que Swank es demasiado normal para pasar por una estrella de cine, ni posee ese atractivo incuestionable ni un carisma arrollador y tampoco demostraba ser ese animal interpretativo capaz de llenar la pantalla e incluso de mejorar lo ofrecido.

El fallo en realidad estaba en los papeles y en el momento en el que Hollywood ya estaba preparándose para darle una patada en el trasero llegó Maggie Fitzgerald, la camarera que aspiraba convertirse en boxeadora a pesar de que ya era demasiado mayor para ello en “Million dollar baby”, un personaje que quería interpretar Sandra Bullock pero que se vio obligada a abandonar para rodar “Miss agente especial 2”. Nuevamente a la crítica le encandiló una Swank que se mostraba enérgica y cautivadora. “Million dollar baby” se convirtió en la gran vencedora de los Oscars del 2005 alzándose con las estatuillas a la mejor película, dirección, actor de reparto para Morgan Freeman y actriz principal para Hilary Swank que volvió a ser la bestia negra de Annette Bening.

La historia volvió a repetirse. Hollywood le dio una segunda oportunidad a Swank pero los errores volvieron a cometerse, como por ejemplo que interpretara a una femme fatale en “La dalia negra”. Realizó nuevos intentos para estar de nuevo presente en los premios y algunos salieron fatal como el biopic de la aviadora Amelia Earhart, aunque esa mamarrachada de los Hollywood Film Awards le concedieran el premio a la mejor actriz mucho antes de que se viera que la película era un desastre mayúsculo, sí que llegó a los SAG por “Betty Anne Waters” en donde interpretaba a una mujer que se convierte en abogada para sacar a su hermano de la cárcel, y consiguió muy buenas críticas por “Deuda de honor” de Tommy Lee Jones.

Ha trabajado con Steven Soderbergh en “La suerte de los Logan” y en la serie “Trust” en donde encarna a Gail Getty y desde que la conocimos cuando ganó su primer Oscar Hilary Swank ha hecho prácticamente de todo buscando su sitio. Eso a ella no le resulta nada nuevo ya que siempre se sintió como un bicho raro, como si no perteneciera a ningún lugar y que eso le llevó a ser actriz para poder ser otra persona.

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Mary Carmen Rodríguez

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Comentarios

manuel - 10.03.2019 a las 06:42

Hilary Swank es como el reloj dañado que aunque no sirve para nada puede dar la hora correcta dos veces al día. En su caso sus dos únicos trabajos reconocidos han sido de mujer con exceso de testosterona. Mientras algunas actrices crean un personaje desde adentro, ella lo tuvo fácil creándolos desde afuera (disfrazarse de hombre y aprender a boxear) y es de sobra conocida la debilidad de la Academia por premiar cambios y esfuerzos físicos. El resultado ya lo sabemos: dos premios Oscar y una carrera para el olvido.

Sobre Annette Bening, ella sigue esperando un Oscar que tal vez no llegue, mientras demuestra, sin esfuerzo, que es mil veces mejor actriz que su “bestia negra”.

aldeana - 12.12.2019 a las 19:14

Vaya tonterías que dices. Se ve que no has visto esas dos películas. Son pocas para toda una vida, pero su interpretación es genial. No se puede conseguir algo así solo “desde fuera”, como dices.

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