"Dos fiscales"
La web oficial.
El argumento: Unión Soviética, 1937. Miles de cartas de detenidos acusados falsamente por el régimen son quemadas en una celda. Contra todo pronóstico, una de ellas llega a su destino: el escritorio del recién nombrado fiscal local, Alexander Kornev. Kornev hace todo lo posible por encontrar al prisionero, víctima de agentes corruptos de la policía secreta, la NKVD. Bolchevique íntegro y dedicado, el joven fiscal sospecha de algo ilícito. Su búsqueda de justicia lo llevará hasta la Fiscalía General de Moscú. En la época de las grandes purgas estalinistas, esta es la zambullida de un hombre en los pasillos de un régimen totalitario que no lleva dicho nombre.
Conviene ver: A pesar de su sobriedad lánguida entre largas conversaciones y un aire teatral que casa con la frialdad de la puesta en escena, "Dos fiscales" impacta y remueve por el tono que adopta y la fuerza de sus interpretaciones en un viraje entre la burocracia kafkiana y la crueldad totalitarista a través de un joven procurador de provincias que ha recibido una carta desde la prisión pidiendo auxilio, la cual se ha salvado de la quema generalizada que se ha realizado en una celda, y que le llevará a intenta defender a un bolchevique, preso político del régimen de Stalin en un régimen de máxima seguridad que le mantiene en condiciones lamentables.
Convence en términos generales con un desenlace tan esperado como bien resuelto, con el fin de dejar huella, y sabiendo generar una sensación continua de inquietud y tensión (incluso en chistes estalinistas entre funcionarios o cuando el protagonista está departiendo y bebiendo amigablemente con unos ingenieros en un vagón de tren) salpicada de cierto humor negro sobre la vileza de los que comandan un régimen y los que lo sustentan para que éste pueda seguir perdurando. Todo desde el foco de un joven ilusionado y entregado que no se erige como un rebelde sino como un hombre honesto, víctima de su ingenuidad, que intenta aplicar la ley de una manera justa y humanista con el fin de contribuir a hacer un mundo mejor.
Un viaje por las entrañas del sistema judicial estalinista con los peones del tablero entre ejecutores inapelables, cuya sentencia está predefinida sin que pase por ningún tribunal, y víctimas que intentan desafiar unas redes amparadas por la impunidad, la indecencia y el mirar a otro lado. Es por ello que este título dialoga con "The Kiev trial" (2022), anterior documental del realizador sobre los primeros juicios de posguerra en el Kiev de 1946 y la farsa de los mismos orquestada por Stalin.
Sergei Loznitsa sigue siendo beligerante y contundente con un cine entre lo documental y la ficción aprovechándose de planos fijos y un característico humor negro que ahora deriva en un trabajo valiente que aunque mire al pasado soviético no hace más que resonar en el presente a la hora de entender la realidad de los conflictos del este de Europa por la frustración que muestra el intentar desmantelar los absolutistas mecanismos de poder a pesar de las consecuencias de que se enarbole la dignidad y la justicia con un idealismo inquebrantable. Su concreción y su desarrollo, más conversacional que narrativo, le resta poso e impacto aunque Loznitsa resuelva la propuesta de manera notable e inteligente explorando lo absurdo del sistema y cuidando cada detalle y dejando que la pretendida cadencia adoptada no reste peso a este drama histórico consistente y abordado con madurez sobre las tiranías del sistema que impone su ley a cualquier precio.
Conviene saber: A competición en el Festival de Cannes 2025 y proyectada en los certámenes de Toronto, Nueva York y Valladolid donde recibió el FIPRESCI de la crítica.
La crítica le da un SIETE











