Centenario Wilder: Billy y sus amigos actores

Centenario Wilder: Billy y sus amigos actores

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Querido diario:

Aquí puedes escuchar este mp3 sobre la amistad de Wilder con algunos actores:

Wilderactoresfetiche.mp3

Y aprovecho el chip Carlos L-T para saber más…

Billy, Jack Lemmon y Walter Matthau formaron un triángulo amistoso duradero y masculino. Quedaban todos los lunes en la casa de los Wilder para ver la televisión, fútbol y baseball, por supuesto. Se comportaban como adolescentes y se jugaban dinero, sobre todo Matthau, que podía perder miles de dólares y salir riendo.

Audrey, la esposa de Wilder, cocinaba y se quejaba de que no sólo no valoraban su comida sino que no le hacían ningún caso. Además, Tras más de 20 años de trabajo y juegos compartidos, se divertían usando un lenguaje privado, que dejaba fuera a los demás.

Jack y Walter eran muy diferentes en el trabajo. Lemmon siempre se mostró más adaptable a las instrucciones de Billy. Matthau no, y además, siempre intentaba cambiar los diálogos.

“Wilder dijo que me gustaba humillar a los directores. No es cierto.” declaró Matthau en los años noventa, señalando que como siempre estudia a fondo la historia de la película que hace, sabe mejor que nadie qué diría su personaje en un momento concreto.

Parece que a Matthau le gustaba provocar a su viejo amigo. “¿Por qué no crees que los actores son inteligentes?”, le preguntó a Billy un día. “Robert Redford dirige su primera película y gana un Oscar de la Academia”. “Vale”, respondió Billy, “Rod Steiger dirigirá tu siguiente película.”

Matthau era un caso tan especial que acabó por agotar a Wilder. Como dijo otro de los guionistas de Billy: “con Walter nos permitimos cierta flexibilidad”. No les quedaba más remedio; discutir sobre pequeñas frases se había vuelto agotador. Un día Wilder y Matthau discutieron durante veinte minutos sobre si su personaje debía decir “¿Qué clase de mierda es ésta?” o “¿Qué clase de mierda es ésa?”.

Pero a pesar de todo Wilder no renegó de su amigo cuando pasaban los momentos de las grandes discusiones: “Pese a todos los problemas e irritaciones que me hace pasar, me gustaría poder tenerle en mis siguientes cincuenta películas”.

El 11 de abril de 1988, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas le concedió a Billy el Premio Thalberg en la ceremonia del Shrine Auditorium. El elegido para dárselo fue Jack Lemmon. Presentó a Billy, le entregó el pesado galardón, que se lo devolvió de inmediato. “Me da la impresión de que se va a romper”, dijo. Y a continuación hizo un discurso de aceptación de cinco minutos ante una audiencia mundial.

Los trabajos de Lemmon no conseguían el crédito que merecía en los Oscar. Había ganado uno en 1955 por mejor actor de reparto en “Escala en Hawai” pero la maldita estatuilla a mejor actor a secas se resistió.

“…Llegó la entrega de los Oscar de 1959, que vi por televisión con unos amigos en casa del director Charles Vidor. Aunque “Con faldas y a lo loco” había sido nominada, sabía que no teníamos ninguna oportunidad. “Ben Hur” no tenía competencia. Cosechó diez Oscar, desde el sonido y los efectos especiales hasta el actor principal, Charlton Heston, recibió un Oscar por su encanto de cascanueces. ¡Y eso, a pesar de que Jack Lemmon también estaba nominado! Quizás habría ganado si hubiese sido nominado como mejor actriz principal”.

1960 fue el año de “El apartamento“. La película recibió cinco Oscar, entre ellos a la mejor película ‘, Wilder fue distinguido con el Oscar al mejor director y, junto con Diamond, recibió el Oscar al mejor guionista, pero al quedar sin premio tanto Jack Lemmon como Shirley MacLaíne, Wilder se enfadó.

El 2 de abril de 1974, cuando “Primera Plana” iba a ponerse ante las cámaras, Armand Deutsch, el amigo de Billy, y su esposa celebraron una fiesta la velada de los Oscar. Era una noche emocionante para los Wilder, pues Jack Lemmon estaba nominado por “Salvad al tigre” [Save the Tiger] y tenía bastantes posibilidades de ganar.

Billy sorprendió a los asistentes al traer sus seis Oscars, que guardaba en su despacho en las instalaciones de Goldwyn. Los alineó sobre la mesa; tres a un lado y tres al otro, dejando un espacio libre en el centro. “Lemmon vendrá más tarde y colocará el suyo en el centro”, anunció Billy.

En el plato de televisión, Liza Minnelli y Gregory Peck abrieron el sobre con el galardón al mejor actor. Ganó Lemmon.

“En 1959 tenía un discurso preparado”, dijo Lemmon en la televisión. “Se me ha olvidado.” Cuando concluyó la ceremonia televisada, Lemmon se presentó en la fiesta y rápidamente corrió junto a Billy. “Enhorabuena”, le felicitó Billy con brusquedad, “pero acuérdate de no llegar tarde mañana al trabajo. Los actores tienden a tomarse estas cosas demasiado en serio.”

La expresión triste de Lemmon era lo que buscaba Wilder. Tras haber conseguido su propósito de desinflar la alegría del ganador, sonrió y le dio un abrazo fuerte y cálido, cogió el Oscar de Lemmon y lo colocó en el lugar de honor en el centro de las estatuillas. Walter Matthau, que naturalmente estaba allí y no perdió detalle, pensó que el final feliz había sido una suerte: “Todo podría haber acabado de otro modo”.

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