Tarzán, el creador de los best-sellers.

Tarzán, el creador de los best-sellers.

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Querido diario:

El estreno mundial de “Tarzán de los monos” fue en el Capitol Theater de Nueva York, el 25 de Marzo de 1932. En España se estrenó, como era habitual, meses más tarde en el Palacio de la Música de Madrid, el 31 de octubre. Las colas fueron enormes, el público acudió en masa. Era toda la aventura y erotismo que el cine podía dar. La película se convirtió en una de las primeras en ganar un millón de dólares.
Hoy hace 75 años de aquello, y aunque la autenticidad de Johnny Weissmuller lo ha convertido en Tarzán para siempre, el personaje nació en una cabeza años antes. Mi tío me contó, que era el primer mito heroico ciento por ciento usamericano. Luego recibí una carta….

Querido sobrino:

Edgar Rice Burroughs creó el personaje de Tarzán a través de la revista pulp All-Story.Ya no era un hombre joven. Había intentado encontrar una vocación sin éxito desde su juventud.
. Estamos pasando del siglo XIX al XX, sobrino. La formación académica de Burroughs es mala. Lo que más había disfrutado en su etapa universitaria eran las historias y leyendas de tácito, Suetonio y otros clásicos. Deseaba participar en aventuras y su mejor opción era hacerse militar. Tras unos años de escuela, en 1895 fue rechazado en West Point. A continuación Se enroló en la caballería y le había aburrido tanto la monotonía cuartelera, que se presentó voluntario para combatir en la guerra hispano-americana,
en el 98. Lo rechazaron otra vez y se rindió a la evidencia de que no tenía futuro militar. Se reincorporó a la vida civil. Se casó con la hija de un coronel y se enfrentó a esa vida con muy pocas perspectivas.
Si lees su biografía oficial, comprobarás que usa el eufemismo “penoso período de estrechez económica”, para lo que hoy se llamaría vivir casi en la miseria.
Fracasa con varios negocios, se emplea como bombero, policía de tráfico, vendedor, buscador de oro… cualquier cosa que le permita sobrevivir. Uno de esos trabajos grises, alimenticios, consiste en leer y seleccionar anuncios publicados en las revistas, para una asociación antialcohólica. Descubre la narrativa popular. Ya había hecho un par de pinitos literarios y cree que tiene la imaginación necesaria para divertir y entretener. Decide probar suerte.
Empieza en 1911, a redactar la que será su primera novela, la historia del excombatiente confederado John Carter, acorralado en una cueva por los indios en las primeras páginas. Allí, misteriosamente, por algún medio mágico que ni Carter comprende ni el autor nos explica, es proyectado hacia el planeta Marte, conocido como Barsom por los nativos, donde descubre un sin fin de criaturas extrañas, una civilización fabulosa y, lo más importante, a la hermosa Dejah Thoris, princesa marciana por la que arrostrará mil peligros y con la cual se casará finalmente.
El estilo de Burroughs tiene el “cromosoma” del best-seller: la sencillez. Aventura, para dar pie a la acción, desbordante, frenética; nunca con
la intención de crear un marco verosímil.
Envía la novela a la revista All Story Weekly, titulándola THORIS, MARTIAN PRINCESS y con el seudónimo de Norman Bean, con el que ya había firmado unos artículos comerciales. Se publicará por entregas, de febrero a julio de 1912, con éxito, al parecer, tan rotundo para que Burroughs se lanzara con entusiasmo a la redacción de dos nuevas novelas, que All-Story publicaría ese mismo año: THE OUTLAW OF TORN, de ambientación medieval, y Tarzán OF THE APES. Por esta última novela, le pagaron setecientos dólares, casi el doble ya de lo que había cobrado por la primera.
El argumento de Tarzán OF THE APES, en el que mezcla el tema del niño criado por animales, desarrollado antes por Kipling, y el de las civilizaciones perdidas,
tomado de Haggard, es de sobra conocido por todos. Tarzán le convierte en millonario. Desde la tercera novela de las más de veinte que llegó a escribir, se convirtió en editor y fue más lejos: creó la gestión de derechos de imagen en sentido moderno.

El cine resultará la fuente de ingresos más importante, primero en el período mudo, protagonizando Elmo Lincoln, y después, en el sonoro, Johnny Weissmuller, su rostro más famoso y traicionero a la vez, porque crea un estereotipo de buen salvaje totalmente alejado de la personalidad fiera retratada en las novelas.
Entronizado en el éxito, Burroughs tuvo una vejez tan agitada como su juventud. En el 34 se separó de su esposa Emma, que le había dado tres hijos, y un año después se casó con Florence Dearholt, veinte años más joven, que no tardó en solicitarle el divorcio, alegando crueldad mental. Se fue entonces a vivir a Hawai y allí le sorprendió el inicio de la guerra con Japón. Pese a su edad, Burroughs se convirtió en corresponsal de guerra para Los Ángeles Times.

Ya en tiempos de paz, en 1950, retirado y rodeado de hijos y nietos muere mientras duerme, dejando tras de sí una obra ingente y una industria literaria que le sobrevive hasta hoy. El rancho californiano donde murió lo había bautizado más de medio siglo antes, con el nombre de “La Tarzana”.

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