Beethoven, 250 años del músico inmortal

Beethoven, 250 años del músico inmortal

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Querido Teo:

Este año nos habría traído también por todo lo alto las celebraciones del 250º aniversario del nacimiento de Ludwig Van Beethoven, el compositor alemán que fue el puente entre el clasicismo y el nuevo romanticismo musical y que perfectamente podría ocupar un triunvirato en el olimpo musical de la llamada música culta junto a Bach y Mozart. Se ha hablado mucho de su obra, de su sordera o de su posicionamiento político (con devoción y posterior frustración con la figura de Napoleón), así como de romances atormentados y arrebatos de furia, siendo una figura atractiva para el cine tanto a la hora de realizar un biopic sobre él como para utilizar su música como recurso sonoro siempre efectivo. Este próximo viernes 4 de Diciembre llega a Filmin el último trabajo sobre su vida, dirigido y escrito por Niki Stein, con el fin de conmemorar la efemérides como se merece.

En el cine encontramos dos películas que pueden ser las más conocidas y representativas de su figura y legado. Por un lado “Amor inmortal” (1994) en la que Gary Oldman da vida al músico atormentado por un amor desconocido al que le lega todos sus bienes como se descubre en la lectura de su testamento. La cinta de Bernard Rose juega con el enigma y con una carta como vehículo de la intriga siendo ese concepto de amor inmortal e imposible el que ha impulsado otros títulos como “Un gran amor de Beethoven” (1936) de Abel Gance.

En la cinta protagonizada por Oldman veíamos varias posibilidades sobre la verdadera identidad de esa mujer; la aristócrata italiana Giulietta Guicciardi (Valeria Golino) o bien la noble húngara Anne Maria Erdödy (Isabella Rossellini). Aunque se ha achacado a la cinta demasiadas licencias históricas, incluso en el uso de los instrumentos utilizados para las diferentes interpretaciones de las obras del músico, algunos demasiado modernos para la época, era una propuesta más que digna hablando también del trauma de su infancia, de su pasión musical y de la relación con su sobrino Klaus.

Agniezska Holland lleva a cabo en "Copying Beethoven" (2006) el retrato de un Beethoven arisco, viejo y sordo que se enfrenta a su gran obra, la trascendental novena sinfonía y su Himno a la alegría. La cinta fantasea con el hecho de que una joven estudiante, Anne Holtz, le ayudara como una apuntadora a dirigir la obra en versión concierto, algo que no fue cierto ya que el músico no la dirigió nunca ante una orquesta, pero sí acierta en mostrar al hombre solitario, necesitado de afecto y profundamente baqueteado por una sordera que le merma sus capacidades.

Ed Harris llevó a cabo una buena interpretación, acompañado de Diane Kruger, y el momento en el que se interpreta la sinfonía ésta encierra un gran simbolismo con un Beethoven agarrándose a la vida de manera titánica, inspirándose para composición de la obra tras conocer a una chica ciega optimista, cuando él se encontraba viviendo en una pensión, durante el momento más bajo de una existencia en la que el músico incluso barajó el suicidio.

Además de estos biopics más recientes hay que destacar como en los albores del cine el compositor ya despertó interés con el cortometraje “Beethoven” (1909) al que siguieron los largometrajes “La gloria y el dolor de Luwig Van Beethoven” (1912) y “La vida de Beethoven” (1927).

Más brevemente aparece en “El último amor de Franz Schubert” (1926) y “Amor inmortal” (1940) para después volver a cobrar protagonismo en “Beethoven: Días de su vida” (1976) y “El sobrino de Beethoven” (1985), más centradas en la relación de tutela del músico con su sobrino. La BBC volvería a marcarse un tanto, a nivel de producción y empaque, con el telefilm de de 2003 protagonizado por Ian Hart y llamado “Eroica”.

En lo referente al uso de la música del compositor una clasificación es inabarcable destacando el uso con el montaje y el sonido que tenía la “Sinfonía nº 5” en “La naranja mecánica” (1971), la inspiración de la “Sinfonía nº 9” en “El club de los poetas muertos” (1989) o uno de esos clímax que valen un Oscar cuando las palabras del rey Jorge VI de Inglaterra motivando a su pueblo durante la guerra suenan por la radio sobre la “Sinfonía nº 7” en "El discurso del rey" (2010). La llamada “Sinfonía Pastoral” se escuchaba en "Fantasía" (1940) y el "Cuarteto de cuerda nº 14" marcaba las dudas y disputas artísticas y personales del grupo de "El último concierto" (2012).

Además la música de Beethoven también ha constado en mayor o menor medida en cintas como “Sabotaje” (1942), “El retrato de Dorian Gray” (1945), “El diario de Ana Frank” (1959), “Isadora” (1968), “La semilla del diablo” (1968), “Muerte en Venecia” (1971), “Zardoz” (1974), “La decisión de Sophie” (1982), “Nostalgia” (1983), “Una habitación con vistas” (1985), “Misery” (1990), “La edad de la inocencia” (1993), “Shine” (1996), “Traffic” (2000), “El hombre que nunca estuvo allí” (2001), “Los lunes al sol” (2002), “El pianista” (2002), “Big fish” (2003), “The fall” (2006), “Elegy” (2008), “El solista” (2009), “Django desencadenado” (2012), “Lincoln”  (2012) o “Nymphomaniac” (2013), por sólo decir una pequeña parte de su representación en pantalla.

Beethoven es patrimonio musical de la humanidad y desde luego, aunque ya se hayan cumplido dos siglos y medio de su nacimiento, su música sigue viva y la plasmación de su arte en pantalla es un recurso sonoro recurrente que siempre va a elevar la imagen de la que forme parte. Uno de los últimos ejemplos lo vimos en el interesante documental "Dancing Beethoven" (2017). El poder de la música como algo evocador e inspirador sólo al alcance de los más grandes.

Vídeo

Nacho Gonzalo

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