Cine en serie: “Mindhunter”, cazadores de mentes… enfermas

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Querido Teo:

La segunda temporada de “Mindhunter” no ha respondido al fatídico “segundas partes nunca fueron buenas”. Es tan buena o mejor que la primera temporada. El libro “Mindhunter: Inside FBI’s elite serial crime unit” de Olshaker y Douglas sigue guiando a los guionistas.

En 1984 el gobierno de Reagan decidió que había que atajar un fenómeno creciente, el llamado entonces “asesino recurrente”. También fue la década en que las series de televisión superaron al cine en las mayorías televisivas, y evolucionaron hasta que David Lynch demostró que se podían hacer productos como “Twin Peaks”. Uno de los muchos seguidores de aquellas series, como espectador primero y como profesional después era el psicólogo y criminólogo Robert Ressler, que dirigía el Centro Nacional de Análisis Violentos inaugurado en Virginia en 1982.

Ressler accedió a colaborar en un departamento nuevo del FBI bautizado como Unidad de Ciencias del Comportamiento. Se encontró con una gran resistencia porque tanto mandos como agentes consideraban que su misión consistía únicamente en perseguir a los delincuentes. Ressler los convenció poniendo sobre la mesa los 20.000 asesinatos anuales, cuya tercera parte era cometida por asesinos sin los motivos que los agentes estaban acostumbrados a buscar.

Una de las conclusiones tras los primeros estudios resultó especialmente inquietante: eran asesinos que a menudo son personas amables, confiables y respetuosas. Ressler había leído la transcripción de las palabras de Ted Bundy cuando se confesó culpable de sus crímenes ante el juez, y que provocaron escalofríos a todos los presentes: “Somos sus hijos, somos sus maridos, somos los que están en todas partes… y claro, mañana muchos de ustedes van a amanecer muertos”.

Al igual que en la serie, las entrevistas y confesiones fueron parte del libro de Ressler “El que lucha con monstruos”, el bestseller de la criminología psicológica. El libro contiene por vez primera el término “serial killer”, inspirado en las series que tanto le gustaban: “Cada semana te veías obligado a ver otro episodio porque al final del anterior había un momento de gran suspense. No era un final satisfactorio porque aumentaba la tensión”. El psicólogo comprendió que la misma insatisfacción se producía en los casos que estudiaba. Un gran placer durante el acto y un final que conducía a la necesidad de otro capítulo. Por lo tanto los bautizó “serial killers”.

El FBI puso en marcha esos perfiles psicológicos del asesino, que se han hecho populares gracias a las pantallas. El personaje de Jack Crawford, el jefe del FBI en “El silencio de los corderos”, también está basado en John E. Douglas, que además de ser uno de los primeros colaboradores y discípulos de Ressler, fue director de una unidad de élite de crímenes especiales durante veinte años. Inventó una rama del estudio psicológico llamada victimología. “Uno debe preguntarse por qué la víctima terminó de ese manera. A diferencia de lo que ocurre en el crimen clásico, donde por lo general el motivo está fuera del cuerpo de la víctima, en los asesinatos seriales el motivo es el cuerpo. Más de una vez he dicho que lo que hago a la hora de analizar un crimen es muy parecido a lo que hace un buen actor a la hora de prepararse para un papel. Los dos nos encontramos un escenario (en el caso del actor un guión, en mi caso un crimen) y entonces nos concentramos en la superficie de las cosas y de las palabras, e intentamos ver qué es lo que quieren contarnos en el fondo”.

Douglas se tuvo que retirar del FBI cuando empezó a sufrir disfunciones de conducta y acuñó una frase que se hizo célebre entre los especialistas, reflejada literalmente en un diálogo de “Mindhunter”: “Si quieren entender al artista deben analizar su trabajo”, refiriéndose al estudio del escenario del crimen.

Robert Ressler y John E. Douglas son los inspiradores de los dos protagonistas de “Mindhunter”, añadiendo un personaje femenino y otro masculino, lesbiana y negro, con lo que completan el cuadro de investigadores y a los que se pueden colgar historias personales que den un poco de respiración saliéndose de la historia de los dos principales. El perfil psicológico y el análisis en profundidad del escenario fueron, y siguen siendo, las dos armas específicas contra estos asesinos, empleadas para los argumentos de películas y series de televisión, alguna de las cuales, como “The Closer”, están basadas íntegramente en la psicología criminal.

Maestro y alumno, Ressler y Douglas, además de escritores y conferenciantes, han sido asesores de novelistas como Thomas Harris, de películas como “Copycat” y de series como “Expediente X”. Es justo que la televisión esté bien relacionada con los “serial killers”, al fin y al cabo un estudio llevado a cabo por la Academia Estadounidense de Pediatría descubrió que a los 18 años un joven actual ha visto de media 200.000 actos de violencia en la televisión. “Mindhunter” evita en todo momento las recreaciones acostumbradas en series más sensacionalistas, y se centra en los agentes que realizan un trabajo no muy bienvenido, ingrato y tan cercano al desequilibrio que deja secuelas en los propios investigadores.

Carlos López-Tapia

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