Comer de cine: Las delicias turcas de “Las crónicas de Narnia”

Comer de cine: Las delicias turcas de “Las crónicas de Narnia”

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Querido primo Teo:

Ha llegado el verano, el calor, las vacaciones, los niños sin cole y lo pobres padres buscando desesperados con qué mantenerlos entretenidos. Es, junto con la Navidad, la época en la que la cartelera se llena de pelis infantiles más o menos desafortunadas. Un consejo de amigo, evita las sesiones matinales y las de antes de las seis de la tarde durante los meses estivales si no quieres que una ira infanticida te invada.

Durante años Disney lideró con comodidad la industria audiovisual para niños. Varias generaciones han crecido con sus películas, sus series y, sobre todo, su música. Pero desde hace un tiempo la fábrica de sueños no hace más que encadenar un fracaso tras otro, y no parece que la gloria de los viejos tiempos vaya a regresar. De hecho, si no fuera por su asociación con Pixar, apenas tendrían ingresos. Otros Estudios de animación les han ganado terreno y ahora les miran cara a cara. Y en el terreno de la imagen real tampoco tienen mucho donde rascar desde que el niño mago hizo su aparición.

Su intento para contrarrestar la oleada de magia imberbe fue lanzar una su propia saga de pelis basadas en libros, “Las crónicas de Narnia”. Una saga magna escrita por C.S. Lewis en los años cincuenta llena de fantasía, aventuras y magia para niños. Muchos escritores contemporáneos, como la propia J.K. Rowling, admiten que el reino de Narnia fue una gran inspiración para ellos. En principio la historia tiene todo lo que hace falta para triunfar, pero lo cierto es que no ha tenido ni de lejos el éxito esperado. Una nueva decepción en la larga lista de fiascos de la factoría Disney, veremos si logran levantar cabeza. Por de pronto, para tener un dulce recuerdo del reino mágico de Narnia, vamos a preparar una receta del primer libro/película, las delicias turcas.

Estos pequeños dulces, también conocidos como lokum, son la perdición del pequeño Edmund Pevensie, que vende su alma al diablo, en este caso a la Bruja Blanca, por ellos. Y no está injustificado su pecado, porque estos pastelillos son toda una delicia. Originarios de oriente próximo, como su propio nombre indica, fueron traídos a occidente en el siglo XIX por comerciantes ingleses que quedaron maravillados de su textura y sabor. Son básicamente pequeños cuadraditos de almidón y azúcar de textura pegajosa que se aromatizan con agua de rosas y limón y se espolvorean con azúcar glass. Su preparación es más sencilla de lo que parece, aquí tienes las instrucciones.

Ingredientes:

* 380 g de azúcar.

* 300 ml de agua.

* 12 g de gelatina sin sabor.

* La ralladura y el zumo de un limón.

* La ralladura y el zumo de una naranja.

* Agua de rosas para aromatizar. Si no la encuentras puedes usar agua de azahar.

* 1 cucharada de maicena.

* Azúcar glass para espolvorear.

Elaboración:

– Disolvemos el azúcar en la mitad del agua y lo ponemos a calentar a fuego medio. Añadimos la ralladura de la naranja y el limón, los zumos de ambos, el agua de rosas y lo dejamos hervir durante 15 minutos para formar un almíbar. Lo colamos para quitarle los trozos de ralladura.

– Calentamos la otra mitad del agua y disolvemos la gelatina en ella. Le añadimos el almíbar y lo calentamos hasta llegar a 116º-118º, lo que en pastelería se llama punto de hebra. Si no tienes un termómetro la forma de comprobarlo es cogiendo parte del almíbar con una cuchara y dejándolo caer en un bol de agua fría. Si vemos que forma una hebra de hilo, y que al amasarla con los dedos se forma una bola maleable, ya está hecho.

– Engrasamos una fuente rectangular con aceite de girasol y vertemos la mezcla. Lo dejamos enfriar y lo cortamos en cuadrados de unos dos centímetros. Tenemos que procurar que la mezcla quede con un dedo de grosor, como mínimo, así que no escojas una fuente muy grande. Si no tienes ninguna que valga, utiliza una cubitera de plástico.

– Mezclamos la maicena y el azúcar glass y espolvoreamos los cuadraditos para que no se peguen.

Y ya están listos. La única dificultad de esta receta es alcanzar el punto exacto del almíbar, si te pasas las delicias endurecerán demasiado, así que pon atención en ese paso. Si las conservas en un recipiente hermético duran bastante tiempo. En pastelerías especializadas se venden de distintos sabores e incluso algunos con frutos secos dentro, te animo a que pruebes diferentes variantes. Descubrirás que son más versátiles de lo que parecen.

Así que no te resistas, cae en la tentación. Te aseguro que tu decisión no tendrá las mismas consecuencias funestas que tuvo para Edmund, así que luego no te remorderá la conciencia.

Tu prima.
Mohoja

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Comentarios

esther - 24.08.2013 a las 14:47

Que quieres que te diga? ESTO ES UNA. …………. Esta más rico las trufas, esto es una golosina y dios es una bomba de azúcar) ): no lo hagais

araceli - 22.12.2015 a las 17:12

Que sabeis del postre que gano “La espumadera de oro” en la pelicula “Solo Postres2′

Joy - 01.09.2016 a las 23:52

Me encanto ese postre desde que lo vi en la pelicula , pero pensaba que era pan y tenia alguna mermelada adentrooo.. pero nada que ver esto es una delicia pondre en practica esta receta , muchas gracias por compartirla😃

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