Conexión Oscar 2018: El ascenso de Sally Hawkins, la “antiluminaria”

Conexión Oscar 2018: El ascenso de Sally Hawkins, la “antiluminaria”

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Querido primo Teo:

“Eliza no es una jodida princesa de Disney”, de esta manera tan contundente el director Guillermo del Toro define “La forma del agua” que, tras su clamorosa recepción en los Festivales de Venecia, Telluride y Toronto, y llevarse el León de Oro (algo insólito en una producción de género fantástico), se ha convertido en uno de los títulos de esta carrera al Oscar. En una industria tan dependiente de los blockbusters, y especialmente de las franquicias de superhéroes, sorprende que una major como la 20th Century Fox invierta en un film sobre una limpiadora muda que se pone atómica al descubrir la existencia de un hombre anfibio y que su principal protagonista sea Sally Hawkins, que está en las antípodas de cualquier luminaria de Hollywood.

Es bastante improbable que durante los próximos meses veamos a la actriz británica de 41 años ocupando las portadas de las revistas de moda, ni siendo el principal reclamo de las fiestas, ni encandilando a los espectadores con sus apariciones en televisión, ni aspirando a ser carne de gif ni por supuesto a ser la persona más cool del planeta. La prensa siempre estará más pendiente de las increíblemente fotogénicas Margot Robbie, Emma Stone y Jessica Chastain que de Sally Hawkins, que es tan corriente que podría ser confundida con una cajera de supermercado. En el 2012 Melissa Leo se ganó más de un enemigo en Hollywood cuando decidió asumir su campaña al Oscar por “The fighter” ya que se hartó de ver que la Paramount prefería depositar sus energías en su compañera de reparto Amy Adams porque daba mejor en cámara. Leo denunciaba de esta manera el sexismo de una industria que siempre preferirá apoyar a una actriz joven y guapa porque sus fotos con la estatuilla son más bonitas.

Sally Hawkins se curtió sobre las tablas y fue fundamental para su trayectoria el director Mike Leigh que la incluyó en los repartos de “Todo o nada”, “El secreto de Vera Drake” y la convirtió en la absoluta protagonista de “Happy, un cuento sobre la felicidad”. Su interpretación de esa mujer optimista por encima de sus posibilidades, hasta el punto de crispar a buena parte de los personajes que tenía a su alrededor, y también a algún que otro espectador, se convirtió en la gran revelación de 2008. A pesar de que fue la actriz más premiada por los críticos usamericanos, y que se llevó el Globo de Oro en la categoría de comedia, se quedó en la cuneta cuando se dieron a conocer las candidaturas al Oscar. Aquel año fue especialmente reñido en la categoría de actriz principal.

La nominación le llegó de la mano de Woody Allen, con quien ya había trabajado en “El sueño de Casandra”, que le ofreció el bombonazo del papel de Ginger en “Blue Jasmine”. Hawkins supo que la película era el vehículo de lucimiento de Cate Blanchett pero en ningún momento se dejó amedrentar por la estrella australiana e, incluso, aprovechaba sus momentos para realizar cosas tan memorables como esa reverencia cuando conoce a su cuñado. Esa interpretación de choni que acoge en su casa a su hermana, una millonaria que lo ha perdido absolutamente todo, podría haber ganado en un año cualquiera pero tuvo la mala suerte de enfrentarse a una Lupita Nyong’o que acababa de enamorar a Hollywood y que además era el corazón de “12 años de esclavitud” que era la película de esa edición.

Sally Hawkins en Bue Jasmine

Su carrera ha ido en ascenso desde entonces y este año nos ha deslumbrado con su interpretación en el biopic de la pintora Maud Lewis. Su actuación ha sido aclamada por la crítica y el film funcionó bien en la taquilla, a pesar de que ni contó con la promoción ni con una gran distribución por parte de Sony Pictures Classics. Lamentablemente ha coincidido con “La forma del agua”, que es claramente su opción ganadora de cara a estar presente en los Oscar. Eliza, la protagonista del film de Guillermo del Toro, es una muda que trabaja como limpiadora en un laboratorio en plena Guerra Fría. Ahí descubrirá a un hombre anfibio y comenzará a sentirse atraída por él. Hawkins ha cautivado una vez más a la crítica con una interpretación que es capaz de transmitir delicadeza, fortaleza e incluso sensualidad.

Sally Hawkins no es la más guapa, ni la más carismática, ni la más elegante y jamás será considerada una estrella, pero tampoco le hace falta ser nada de eso ya que le sobra talento y es capaz de robarle la función a cualquier reinona del corral. La suya por lo tanto puede ser una carrera de fondo. Más de una luminaria mataría por eso.

Mary Carmen Rodríguez

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Comentarios

Nicolas07 - 04.10.2017 a las 01:27

Un gran articuló sobre Sally Hawkins; estoy de acuerdo que la actriz jamás será considerada una star system, pero ella tiene algo más valioso, un gran talento, proyección, personalidad, y una carrera de fondo, además de una sonrisa encantadora. De las pocas actrices que puede decir que se hizo a un papel únicamente por su talento y no sólo por su fama y poder mediático entre los espectadores 2.0 (definido por Mary Carmen Rodríguez). Sally Hawkins, fácilmente se viese llevado el Oscar por “Blue Jasmine” como en su tiempo lo hizo Mira Sorvino por “Mighty Aphrodite”. Ella representa la esencia de una interprete en todo el sentido de la palabra.

Ahora bien, se ha de resaltar que este año Hawkins se perfila como la favorita -Hasta el momento- junto a Frances McDormand por “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” (otra actriz antípoda a una estrella de Hollywood), ya que faltan dos grandes Actrices por abrir sus cartas, Kate Winslet por “Wonder Wheel” y Meryl Streep “The Post”. Personalmente, me encantaría ver victoriosa a Hawkins por qué cambiaría ese esquema de mujer perfecta que se puede hacer con el Oscar -claro está, exceptuando algunas- y cambiaría muchos esquemas y prototipos frente a la academia.

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