Conexión Oscar 2018: Los 10 nombres en la carrera por el Oscar al mejor actor

Conexión Oscar 2018: Los 10 nombres en la carrera por el Oscar al mejor actor

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Querido Teo:

Quedan poco más de 20 días para que conozcamos a los nominados al Oscar. Aunque ya parece que los nombres están todos en la mesa (y que no habrá sorpresas) tras las nominaciones a los premios más importantes antes de los Oscar (sólo quedan las de los Bafta), conviene repasar los 10 nombres que mandan ahora en el oscarómetro que conforme han pasado las semanas ha visto como se descolgaban hasta desaparecer las posibilidades de Matt Damon (“Una vida a lo grande”), Robert Pattinson (“Good time”), Hugh Jackman (“El gran showman”), Steve Carell (“Last flag flying”) o Joaquin Phoenix (“En realidad, nunca estuviste aquí), éste último ante el estreno de la película en USA en 2018.

Gary Oldman (El instante más oscuro)

Favorito “de facto” desde el principio de la carrera, el Oscar de Gary Oldman son de esos que se notan, se sienten, desde que se anuncia el proyecto. Aun así, varias circunstancias provocan que la estatuilla que pueda recibir el actor esté todavía en entredicho. Es verdad que el personaje de Winston Churchill es carne de premio y, aunque todavía ningún actor ha sido nominado al Oscar por interpretarlo, este aluvión reciente de intérpretes que se han calado el sombrero y el puro del personaje ya le ha valido el Emmy a Brendan Gleeson por el telefilm “Into the storm” en 2009 y a John Lithgow por la celebrada serie de Netflix “The crown” en 2017. El efecto comparativo es lo primero que sufre Oldman, no sólo por ellos, sino por otros trabajos como los de Timothy Spall en “El discurso del rey” o Brian Cox en la reciente e inane “Churchill”.

No se puede negar que Oldman da una lección magistral en una interpretación mucho más orgánica de la que se podía esperar, a pesar de la caricatura que puede suponer el personaje y el exceso de maquillaje que podía provocar que la papada chanante fuera su mayor condena. Nada más lejos de la realidad en una interpretación que inunda tanto la pantalla como el espacio. A su favor el hecho de estar ante el trabajo que cumple todos los requisitos para ser premiado (personaje histórico, escenas de lucimiento y bagaje actoral previo) pero el hecho de que se dé tan por hecho puede ser su principal desventaja, además del hecho de que que la Academia el año pasado virara su predilección por las interpretaciones grandilocuentes prefiriendo al sobriamente conmovedor Casey Affeck de “Manchester frente al mar” al excesivo Denzel Washington de “Fences”. Oldman sólo tiene una nominación previa por “El topo” en 2012, a pesar de sus trabajos previos en “León, el profesional”, “Los golpes de la vida”, “Amor inmortal” o “Candidata al poder”, y habrá que ver si su intención de no hacer campaña (aunque los primeros meses de la carrera le vimos en todas las salsas) y su republicanismo acaba lastrando a una figura que, debido a su perfeccionismo, temperamento y personalidad, no parece tampoco tener excesivos amigos en un Hollywood del que él siempre ha sido un “bicho raro” alejado de los focos a pesar de que su talento y aureola es bastante similar a la de nombres que inundan de mesianismo la profesión de actor como es el caso de Daniel Day-Lewis.

Timothée Chalamet (Call me by your name)

El único actor que puede impedir el Oscar de Gary Oldman es un joven que acaba de cumplir 22 años y que a base de desparpajo, carisma y emoción ha enamorado a los espectadores que han podido ver ya “Call me by your name”, la historia iniciática de Luca Guadagnino que ha sido, sin duda, la sensación festivalera del 2017. Chalamet interpreta a Elio, un chico de 17 años en uno de esos veranos llenos de vivencias y sensaciones que marcan la vida y la personalidad futura de cada uno. Chalamet lleva a cabo una interpretación muy natural y fresca, casi como un bailarín desfilando por el tapiz emocional de una cinta que va calando poco a poco e esa atmósfera entre mundana e irreal conviviendo con sus padres, amigos y rolletes de verano hasta desembocar en ese salto definitivo a la madurez en un arrebatador plano final que es la coda para una interpretación intachable.

Chalamet ya venía despertando buenos comentarios desde 2012 participando en la segunda temporada de “Homeland”, pero bien es verdad que, en apenas un lustro, ha tenido una progresión en la que parece destinado a quedarse en el panorama actual habiendo sido la versión adolescente de Casey Affleck en “Interstellar” y aparecer en “Hombres, mujeres & niños”, “Retales de una vida”, “Lady Bird”, o la cinta que Woody Allen estrenará en 2018. Su juventud (sería el actor más joven en ganar el Oscar protagonista pulverizando los 29 años que tenía Adrien Brody cuando ganó por “El pianista”) y el hecho de que, conforme pasan las semanas, “Call me by your name” esté más cerca de que en los Oscar se marque un “Carol” antes que un “Moonlight”, son los hándicaps que tendrá que superar aunque la nominación y los aplausos recibidos sea ya el mejor de los premios.

Tom Hanks (Los archivos del Pentágono)

El que “Los archivos del Pentágono” no llegara a tiempo a que los votantes del SAG la vieran ha vuelto a sembrar la duda, ¿se quedará fuera nuevamente Tom Hanks de las candidaturas al Oscar? Aunque la carrera está muy centrada en las interpretaciones de los dos anteriores nombres, Hanks ganó el premio al mejor actor ante la NBR (asociación que da el “beso de Judas” a las películas pero que suele tener buenos promedios en mejor actor) y desde ahí lo máximo que ha conseguido es tener candidaturas ante círculos de críticos, Globos de Oro y Critics´Choice. A pesar de los intentos infructuosos con “Capitán Phillips”, “Al encuentro de Mr. Banks”, “El puente de los espías” y “Sully”, desde 2001 el actor no ha vuelto a pasear por la alfombra roja como nominado. Demasiado tiempo para un actor que ha vuelto a reverdecer laureles del pasado con algunos de sus últimos trabajos.

En “Los archivos del Pentágono” da vida Ben Bradlee, todo un icono del periodismo comprometido y de investigación que ya le valió una estatuilla a Jason Robards por “Todos los hombres del presidente”. Nadie mejor que Hanks para volver a encarnarlo con ese aire que tiene de ciudadano medio representante de la verdad, la honestidad y la honorabilidad. Aunque Meryl Streep ha vuelto a llevarse encendidos elogios, más que él, la película de Spielberg parece una de las presencias más sólidas en la carrera de este año, tanto por temática y analogía que puede encontrar con los tiempos políticos actuales, como por el oficio de un director que ha visto como todas sus recientes películas con aspiraciones de premios (“Munich”, “Caballo de batalla”, “Lincoln” y “El puente de los espías”) han conseguido la nominación, lo que sin duda puede acabar beneficiando al actor.

Daniel Day-Lewis (El hilo invisible)

Alabado como feria interpretativa, mi compañera en estas lides oscariles lo define como “el José Tomás de la interpretación” en referencia al místico torero y al hecho de que el actor irlandés no sólo interpreta, sino que se aparece. El receptor de 3 Oscar al mejor actor protagonista, único que puede hacer constar eso en su expediente, ha envuelto como es habitual su más reciente interpretación con ese sentir tan folclórico de anunciar su retirada y concluir que su segunda colaboración con Paul Thomas Anderson (la anterior terminó en Oscar) será el último trabajo de su carrera. Que nos permita que no nos lo creamos.

Day-Lewis es meticulosamente selectivo (aunque eso no impide que se meta en bodrios como “Nine”) pero ahora parece apostar sobre seguro dando vida a un famoso diseñador de moda llamado Reynolds Woodcock (el apellido se traduciría como “polla de madera”) que presta sus servicios junto a su hermana a la clase alta londinense, desde la realeza hasta los artistas de cine, y que entra en contacto con una joven camarera que también quiere abrirse paso en este mundo y que convierte en su musa y amante. Cine de autor denso y estilizado que nadie dura que dará al actor una nueva candidatura aunque, ésta sí, sin posibilidades de premio.

James Franco (The disaster artist)

Poco queda ya de ese actor con aire de porrero distraído que dejó sola ante la adversidad a Anne Hathaway en la presentación de los Oscar de 2011, gala en la que también fue candidato por “127 horas”. En la que es su 14ª película como director (¡quién lo diría!) se ha marcado su “Ed Wood” particular rindiendo tributo al empeño por los sueños cinematográficos de Tommy Wiseau y todo lo que llevó la gestación de “The Room”, cinta que se estrenó de tapadillo en 2013 tras un rodaje infernal y que, con el tiempo, ha conseguido una fama de culto que nadie del rodaje pudiera haberse imaginado.

Wiseau no llegó a los Oscar (algo que pretendía en su inconsciente fuero interno) con esa película pero sí que puede hacerlo un Franco que borda el personaje de Wiseau en un trabajo sobresaliente que se constata viendo la película en versión original. No sólo por cómo se recrean las escenas más marcianas de la película que ruedan, sino por como el actor logra dar humanidad y forma a una personalidad que, si bien podría haber caído en la de maniaco ególatra, termina emocionando por presentar a un sujeto con “síndrome de Peter Pan” que sólo quiere hacer “su proyecto” y que los demás lo valoren y lo quieran por ello. ¿Dará Franco la sorpresa en los Oscar? Sólo por esa risa lo merecería pero en verdad parece muy improbable aunque, sin duda, su trabajo sea uno de los mejores del año y, desde ya, uno de los que siempre estarán en la zona alta de su filmografía vaya por los derroteros que vaya en el futuro.

Daniel Kaluuya (Déjame salir)

Hasta ahora la cara de este actor nos podía sonar por su participación en series como “Skins” y “Pychoville” pero, ante el inexplicable fenómeno en que se ha convertido “Déjame salir” en la carrera hacia el Oscar, Kaluuya se ha visto beneficiado y dese hace unas semanas es una opción a tener muy en cuenta en la carrera de mejor actor tras conseguir nominación en los Critics´Choice, Globos de Oro y SAG.

Un premio a cómo sale ileso de esa mezcla de géneros que bien podría haber sido un circo pero que Jordan Peele logra que, a pesar de ser un triple salto mortal, caiga de pie y, entre muchas cosas, termine erigiéndose como sátira social y denuncia racial partiendo del encuentro de un joven negro con sus futuros suegros blancos. Desde luego que su trabajo es elogiable pero todo lo relacionado con “Déjame salir” y su éxito se nos escapa un poco y la nominación puede venir algo grande a un actor que, por lo menos, ha encontrado aquí el mejor terreno para revelarse como intérprete y alcanzar notoriedad.

Jake Gyllenhaal (Stronger)

Un año más Jake Gyllenhaal está en este listado y sus opciones siguen a la baja a la espera de ser una de esas opciones que se terminan rescatando a última hora. Queda ya lejana su nominación por “Brokeback Mountain” y el actor sigue sin ampliar el casillero a pesar de que ha tenido opciones con “Prisioneros”, “Nightcrawler”, “Redención” o “Animales nocturnos”. De momento sólo ha encontrado hueco por “Stronger” en los Critics´Choice y ese es el atisbo de esperanza que queda para un actor siempre solvente pero que, parece, que tiene que demostrar más que otros para ser tenido en cuenta.

En “Stronger” pone toda la carne en el asador dando vida a Jeff Bauman, personaje real que perdió las dos piernas asistiendo como espectador a la línea de meta en la carrera en la que competía su novia en la maratón de Boston de 2011. La cinta explora esa fuerza de voluntad del protagonista apoyado por su chica y por una familia tan estrambótica como comprometida con los suyos. Una pena que la cinta se mueva en terrenos trillados en los que, no obstante, Gyllenhaal sufre, se arrastra y emociona ante su determinación y el no resignarse ante la adversidad. Una interpretación muy nominable pero que, ante la competencia del año, y el poco eco que ha tenido la película, ha complicado mucho sus opciones.

Denzel Washington (Roman J. Israel, Esq.)

Si Sidney Poitier fue en su día el ideal de negro de los blancos, ahora se puede decir lo mismo de Denzel Washington para la Academia y es que, siempre que llega la polémica del #OscarSoWhite, Denzel Washington acaba siendo proclamado ganador como lo fue en esa edición histórica de 2001 en la que consiguió su segundo Oscar. El año anterior esa estadística no se cumplió a pesar de apostar por un caballo ganador que era la adaptación al cine de la obra teatral de August Wilson, “Fences”, que ya le valió un Tony.

En la película de Dan Gilroy interpreta a un idealista abogado defensor que, debido a una serie de acontecimientos, se encuentra en una crisis que le conduce a una decisión extrema cuando por el fallecimiento de su socio se hace cargo del liderazgo de la firma de abogados en la que trabaja descubriendo las malas prácticas llevadas a cabo por la misma hasta el momento. Un personaje que por su aspecto permite el lucimiento de Denzel pero cuya interpretación está muy por encima de una película demasiado tediosa y que sólo es salvada gracias al actor. De momento, con la nominación al SAG y al Globo de Oro, sigue muy presente en la carrera aunque posiblemente se viera beneficiado en el Gremio de Actores del hecho de que ni Tom Hanks ni Daniel Day-Lewis pudieran estar presentes al no llegar sus películas a tiempo de ser votadas, algo que no pasará en los Oscar.

Harry Dean Stanton (Lucky)

El actor Harry Dean Stanton falleció hace unos meses en un hospital de Los Ángeles a los 91 por causas naturales. El protagonista de “París, Texas” nos dijo adiós cuando aún tenía pendiente de estrenar “Lucky”, una larga lista de títulos a sus espaldas y 60 años de carrera profesional. Una carrera tan larga que resulta impresionante, demostrando que los actores de reparto son los que dignifican la profesión de actor y el trabajo constante. A pesar de ello, nunca fue nominado al Oscar y por el regalo interpretativo que John Carroll Lynch le ha dado en “Lucky”, en la que es su ópera prima como director, tiene alguna remota opción.

El actor casi se interpreta a sí mismo, o a la iconografía de unos personajes que le convirtieron e actor fetiche de David Lynch, en esta esta road movie vital (muy a lo Richard Fansworth en “Una historia verdadera” o Bruce Dern en “Nebraska”) dando vida a un ateo que se encuentra a una serie de personajes en la vertiente menos glamurosa de la ciudad de Los Angeles. Aunque alguna asociación de críticos se ha acordado de él, y se quiera marcar una última batalla del Cid, la carrera del actor (de rostro inconfundible pero fama esquiva) ha estado siempre muy al margen de la tendencia de la Academia así que no parece que después de muerto vaya a cambiar esta situación aunque, en una Academia más globalizada y abierta a otro tipo de películas con entrada de nuevos miembros, su presencia sería un bonito homenaje.

Andrew Garfield (Una razón para vivir)

“Una razón para vivir” es un drama elegante y sensible, que no lacrimógeno, adaptando la historia real de un joven aventurero que quedará paralizado por la polio en un viaje a Kenia, cosa que no le impedirá seguir con su espíritu de recorrer el mundo junto a su familia y continuar viviendo experiencias contagiando optimismo a todos los que aparecen a su paso. Una cinta que se mantiene en el difícil equilibrio de la bonhomía y esperanza frente a la adversidad, ya que no se mete en terrenos de dramas y llantos, y se termina empatizando con ella, y del tono naif y demasiado almibarado en la relación entre los personajes que se vuelcan para que el protagonista no pierda ni un momento la sonrisa. Andrew Garfield se luce tanto en el aspecto carismático y encantador del joven como en su evolución de la enfermedad; a través de la degradación que se nota tanto en su aspecto físico como en la voz.

Tras conseguir la nominación el año pasado por “Hasta el último hombre”, Andrew Garfield ha vuelto a la carrera aunque sus opciones han caído en picado a lo largo del paso del tiempo desde que se viera en el Festival de Toronto a primeros de Septiembre. Y es que, a pesar del esfuerzo del actor, la poca consistencia de una película demasiado inane (aunque bonita y entretenida de ver) provoca que se le vean mucho las costuras y el intento de Garfield de marcarse una carrera de premios como la de Eddie Redmayne por “La teoría del todo”. Aquello fue una excepción, y más en unos años en los que la Academia ya no premia de manera tan matemática este tipo de interpretaciones como sí lo hacía en los 90.

Nacho Gonzalo

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Comentarios

Lalo - 01.01.2018 a las 18:45

Creo que es hora de que Tom Hanks vuelva a estar nominado. Es demasiado tiempo desde su última nominación, y en los últimos años podría haber sumado varias nominaciones (si fuera como Meryl Streep lo habrían nominado por las 4 películas mencionadas).

Personalmente también me gustaría que volvieran a tener en cuenta a Jake Gyllenhaal, al que dejaron fueran incompresiblemente por Nightcrawler.

T Reilly - 01.01.2018 a las 20:59

Esta claro que no os ha gustado Dejame Salir. Pero indudablemente, viendo el resto de critica mundial y los premios de las diversas asociaciones, catalogar de “imexplicable” el recorrido en la carrera de premios roza lo egocentrico.

Nicolas07 - 02.01.2018 a las 21:56

Decir que Timothée Chalamet es el único actor que puede impedirle el Oscar de Gary Oldman o que “Phantom Thread” cine de autor denso y estilizado que nadie duda que dará al actor (Daniel Day-Lewis) una nueva candidatura aunque, ésta sí, “sin posibilidades de premio”. Son afirmaciones que se están dando por sentado porque sí. Si nos remitimos a las asociaciones de la crítica Lewis se ha llevado cuatro victorias las cuales se remiten a Toronto, Filadelfia, Vancouver, Seattle (Dejando el argumento de que son asociaciones con poco impacto en la carrera por el Oscar). Por tanto, Daniel Day-Lewis, tiene la misma opción que Oldman y Chalamet, e incluso, más de las que inevitablemente establecen a Tom Hank en el tercer lugar.

Ahora bien, estoy de acuerdo con este argumento: “y más en unos años en los que la Academia ya no premia de manera tan matemática este tipo de interpretaciones como sí lo hacía en los 90”, tale como la de Gary Oldman. Teniendo en cuenta lo anterior y los factores que están en contra de Timothée Chalamet, la pregunta seria ¿Os parece que Daniel Day-Lewis está sin posibilidades de premio?Personalmente creo que no han valorado todas las opciones y las diferentes vertientes de un año en el que pueden surgir sorpresas por todos los lados.

Por último, estoy de acuerdo que el fenómeno social de “Get Out” nos ha cogido por sorpresa, como también, la actuación de Daniel Kaluuya, que sería nominado más por inclusión que por un mérito interpretativo de la talla de los Oscar, algo que no me agradaría, ya que seria como dejar por fuera nuevamente actuaciones tan poderosas como las de Amy Adams por “Arrival¨.

No obstante, es un buen desglose de la categoría de mejor actor.

Nicolas07 - 02.01.2018 a las 21:58

Inexplicablemente*

Luis Angel - 06.01.2018 a las 06:14

Coincido en que a Daniel Kaluuya le puede llegar a pasar el efecto Amy Adams con “Arrival”. Aunque suene un poco comercial, si Hugh Jackman se hace con el Golden Globe por “The Greatest Showman” tiene un pie dentro de la nominación. Si bien la película ha dado de que hablar, puede ser la nominación mas fuerte que tenga. Sigo con Chamalet por encima de Oldman por la naturalidad de la actuación.

Isra - 08.01.2018 a las 17:08

Timothée Chalamet es grandioso, pedazo de actor muy conmovedor.

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