Conexión Oscar 2019: Actor

Conexión Oscar 2019: Actor

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Querido Teo:

Primero tímida apuesta, segundo seria alternativa y finalmente gran favorito al Oscar a mejor actor. A Rami Malek no le ha hecho falta cantar por sí mismo para hacerse con todos los parabienes por “Bohemian Rhapsody”, un proyecto que podría haber naufragado ante todo lo que le ha rodeado, y el control exacerbado de sus productores, pero Malek ha sido el actor perfecto en el momento adecuado con el viento a favor de un público que ha abrazado con ganas volver a rememorar las canciones de la mítica banda Queen. A pesar del nivel muy alto en la categoría, no parece haber rival a estas alturas para un intérprete que a sus 38 años se hará con el premio en su primer trabajo protagonista en el cine tras ya ganar el premio Emmy en 2016 por “Mr. Robot”, serie a la que volverá en su próxima y última temporada.

Christian Bale (El vicio del poder)

Christian Bale es el actor total, el rey de las transformaciones y heredero de esos intérpretes que concebían el oficio de actuar como un exorcismo en el que todo valía para conseguir la interpretación más perfecta y, en ocasiones, también excesiva. Es algo que bien entienden gente como Daniel Day-Lewis o Joaquin Phoenix, símbolos de esta manera de encarar la profesión a la que también se une un Christian Bale que, curiosamente, y sin el prestigio actoral de aquellos (quizás por haber coqueteado más con el cine comercial) ha hecho una característica suya la capacidad de transformación a pesar de que ello suponga todo un peaje físico dañino para la salud.

Por eso Christian Bale, y amparado en el mismísimo Satanás como dejó claro en su discurso de ganador en los Globos de Oro, ha encarado de esa manera a Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush y auténtico responsable de la imagen imperialista y supremacista que se tiene actualmente de un Estados Unidos que más que por su mediático “american dream” es conocido por sus cuestionables actuaciones en política exterior. Bale engordó y sufrió largas sesiones de maquillaje para dar vida a un hombre de mente preclara pero figura rotunda y simiesca que lograba mover los hilos de la habitación en la que estaba sin que el otro se percatara de ello. Es la cuarta candidatura de Bale al Oscar (por la primera se llevó el premio en 2011 gracias a “The fighter”) pero parece que estamos en uno de esos casos en los que le falta al actor ese factor de simpatía o de rotundidad en la interpretación o la inspiración y valores del personaje para que la carrera hubiera girado a su favor, más cuando su interpretación da la impresión de ser más mecanizada que orgánica.

Bradley Cooper (Ha nacido una estrella)

Es ya la cuarta candidatura como intérprete para un Bradley Cooper que con “Ha nacido una estrella” ha cumplido con creces en su ópera prima como director en esta reinvención contemporánea de la clásica historia de altibajos en el mundo del espectáculo. Y es que son muchos los que han defendido su trabajo, a todos los niveles, cuando se ha quedado fuera de la categoría de mejor director y cuando la cinta parece más debilitada que en anteriores meses.

Tiene mérito que Cooper dé profundidad y humanidad a un personaje original, siendo el único de los candidatos que no tiene la baza del biopic, siendo una estrella raída por el alcohol y con una infancia con traumas que deja al espectador muchas preguntas en el aire pero también respuestas veladas. A destacar todo ese recorrido que emprende mientras sentimos su sudor, sus problemas con el oído, su talento para tocar la guitarra y entonar de manera aguardentosa por el alcohol que corre por sus venas mientras su carrera y su vida se pone en jaque. Pero ya sabemos que cuando eres joven, guapo y rico tienes más complicado conseguir un Oscar porque da la impresión de que ya lo tienes todo y no necesitas más, algo que bien pueden decir estrellas que nunca lo han ganado interpretativamente como Brad Pitt, Tom Cruise o Johnny Depp.

Willem Dafoe (Van Gogh, a las puertas de la eternidad)

Willem Dafoe es carne de premio al mejor actor de reparto, algo que podría haber conseguido en la pasada temporada con su trabajo en “The Florida project” hasta que entró en juego un Sam Rockwell que por “Tres anuncios en las afueras” puso la carrera a su favor cuando llegó la hora de los principales premios a pesar de que uno de esos actores siempre presentes y efectivos en más de tres décadas de trabajo fuera aupado por las Asociaciones de Críticos.

Willem Dafoe es el segundo actor en ser nominado por dar vida a Vincent Van Gogh tras la candidatura de Kirk Douglas por “El loco del pelo rojo” en 1957. Ahora protagoniza una cinta de corte intimista que trata de sumergirse en la mente de este inigualable creador y su mundo pictórico, rico y personal en el que divagaciones, excentricidades y talento se dan la mano. Esas son las armas que utiliza un actor como Dafoe para dar rienda suelta a su singularidad extrema. El actor se llevó por este trabajo la Copa Volpi del Festival de Venecia y tiene mérito que haya llegado hasta la nominación teniendo en cuenta que posiblemente sea la película más desconocida de la carrera de todas las categorías.

Rami Malek (Bohemian Rhapsody)

“Bohemian Rhapsody” iba encaminado a ser un proyecto maldito pero finalmente el conjunto quedó inspirado y resultón y, esté quien esté detrás de la cámara, se nota que es un proyecto de encargo hecho para el lucimiento del grupo y sus canciones con el fin de conseguir un pelotazo tanto en taquilla como en las reproducciones de banda sonora. La música, y la fuerza de la voz de Mercury, son la que dan alas a una cinta que pasa de puntillas por los aspectos más sórdidos y ocultos de la vida de un artista complejo, tan genial como torturado, a la que la película no hace justicia quedando casi como una excusa para levantar el proyecto. Una sucesión de canciones que conforman el recopilatorio de un conjunto sin alma y demasiado blanco que pasa de puntillas por temas como la homosexualidad y excessos de Mercury y es que hay que llegar al mayor público posible sin ofrecer nada polémico o escabroso para la época, optando por detallar más el desarrollo artístico de las composiciones, como la que da título a la cinta, llegando al clímax del concierto del Live Aid de 1985.

Pero ahí ha emergido una de esas interpretaciones tan esforzadas como agradecidas al interpretar a todo un icono, Freddie Mercury, que tiene en la fuerza de sus temas su mejor arma para que más de 25 años después de su muerte sus canciones y legado siga vigente y en auge. Y es que Queen necesitaba una película como ésta para pulir, encumbrar y agrandar su imagen encontrando en Rami Malek al actor perfecto, moldeable y sin el estatus de estrella de cine que podría haberse comido al personaje. Después de estar el papel en manos de Sacha Baron Cohen y Ben Whishaw, Rami Malek ha demostrado entrega y quedar poseído en sus movimientos y personalidad por el propio Mercury que, a pesar de que el actor tenga que hacer playback ante la imposibilidad de estar a la altura vocal del carismático líder del grupo, borda su interpretación de manera mimética sin que en ningún momento parezca una imitación. Es verdad que su interpretación permite el lucimiento que da el icono, hecho que precisamente por ese referente podría haber destrozado la película y la carrera del emergente Malek, pero está claro que si a alguien se le debe el éxito de la película (más allá de las canciones) es a un Malek que parece nacido para dar vida a este papel como han refrendado ya Globo de Oro, SAG y Bafta.

Viggo Mortensen (Green book)

Hay actores que parece que por muy bien que lo hagan siempre van a quedar eclipsados frente a los demás, seguramente por su naturalidad, por hacer fácil lo difícil o por no tener ese aire mediático que los encumbra estando en los medios persistentemente. Y es que Viggo Mortensen, que ya consigue su tercera nominación al Oscar, todas como protagonista, brilla con luz propia y con un carisma que nunca le habíamos visto en pantalla sorprendiendo como un italoamericano marrullero, follonero y rudo que ejerce de chófer accidental de un pianista de jazz.

Se nota el cariño que la historia tiene al personaje, para algo el hijo de Tony Lip (el personaje de Mortensen) es guionista de la cinta, y Viggo Mortensen saca de ello todo el partido para construir un personaje empático, tan chafardero como luminoso, tan visceral como sensible, tan patán como humano. Una pena porque en realidad Viggo Mortensen se hubiera merecido muchos más premios por el que es ya uno de los trabajos imprescindibles de su carrera.

El dictamen

Ganará: Rami Malek (Bohemian Rhapsody)
Alternativa: Christian Bale (El vicio del poder)
Quiero que gane: Viggo Mortensen (Green book)
Echo de menos: Lucas Hedges (Identidad borrada)

Nacho Gonzalo

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Comentarios

Nicolas07 - 23.02.2019 a las 17:43

MEJOR ACTOR

Ganará: Rami Malek por ‘Bohemian Rhapsody’
Podría ganar: Christian Bale por ‘Vice’
Debería ganar: Christian Bale por ‘Vice’
Sorpresa a ganar: Willem Dafoe ‘At Eternity’s Gate’
Debería estar nominado: Ethan Hawke por ‘First Reformed’ (fue la mejor actuación del año y esta por encima de cualquiera de los presentes nominados, si alguien debía no sólo estar nominado sino ganar es él).

Nombre - 23.02.2019 a las 19:54

Considero que la nominación de Ethan Hawke no desentonaría, aunque para mí no está en el top 5 del año (en el top 10 sí). Ahora bien, pedir incluso su victoria sí que me parece exagerado. Pero bueno, para gustos colores 😀

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