Conexión Oscar 2020: Los guiones

Conexión Oscar 2020: Los guiones

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Querido Teo:

En lo que llevamos de siglo sólo en cinco ediciones la ganadora del Oscar a mejor película no ganó también el premio al mejor guión. Fueron los años de “Gladiator” (2001), “Chicago” (2003), “Million dollar baby” (2005), “The artist” (2012) y “La forma del agua” (2018). Y es que esta categoría no sólo es una lanzadera al premio principal sino que también puede ejercer de consolación. En todo caso, es clave estar presente y que “1917” consiguiera la candidatura, a pesar de que no sea su desarrollo argumental lo que más se alabe de una cinta tan técnica, es una señal de lo fuerte que está la película de Sam Mendes. En todo caso hemos visto en los últimos días como el Gremio de Guionistas (WGA) y los Bafta han ido a parar a “Parásitos” y “Jojo Rabbit” rompiendo la tendencia ganadora de un Quentin Tarantino que se las prometía muy felices con un tercer Oscar como guionista tras ganar el Globo de Oro y el Critics´Choice.

Guión original

Rian Johnson (Puñales por la espalda)
Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns (1917)
Noah Baumbach (Historia de un matrimonio)
Quentin Tarantino (Érase una vez en… Hollywood)
Bong Joon-ho y Jin Won-han (Parásitos)

La categoría de mejor guión original deja entre sus nominadas a 4 de las 9 cintas candidatas a mejor película más la inclusión de “Puñales por la espalda” que, si hacemos caso del Gremio de Productores (PGA), se habría quedado muy cerca de ser la décima nominada junto a "Los dos Papas" que compite en adaptado. Precisamente es Rian Johnson el que parte con menos posibilidades en su ingenioso remozado del whodunit en una de las sorpresas y disfrutes de la temporada. La primera nominación para un director y guionista que promete quedarse y ofrecer grandes momentos para el cine de los próximos años teniendo en cuenta que llevó a su pico más alto la tercera trilogía (y más reciente) de “Star Wars”.

Como decíamos “1917” encuentra aquí una nominación muy significativa para confirmar el favoritismo de la cinta de Sam Mendes que, junto a Krysty Wilson-Cairns, se inspira en “las batallitas del abuelo” del propio director, Alfred H. Mendes, soldado en la infantería británica en la I Guerra Mundial y es que, aunque sí que es verdad que el desarrollo de la cinta puede parecer nimio y obvio, su fuerza es en como maneja la tensión y hace al espectador conectar emocionalmente con la historia en los avatares de estos dos soldados. Es precisamente el trabajo de Mendes y Wilson-Cairns el que evita que la cinta fuera una parafernalia técnica sin alma. Desde “Salvar al soldado Ryan” en 1999 no había una superproducción bélica tan cerca del Oscar y con su guión nominado.

“Historia de un matrimonio” no ha terminado de rematar en esta carrera de premios y es que este “Kramer contra Kramer” del siglo XXI ha sido un deleite para los críticos desde su paso por el Festival de Venecia pero es verdad que no ha terminado de sacar la cabeza ni ante el público (ahogada por otras propuestas más vistosas de Netflix) ni por los premios que fueron poco a poco concluyendo que Noah Baumbach tenía que olvidarse de la doble nominación como director y guionista. Aunque bien hubiera merecido la nominación por su realización, elegancia formal y exquisita dirección de actores, las opciones de Baumbach a título personal han quedado reservadas al apartado de mejor guión original, categoría en la que ha ido decayendo en las apuestas conformen pasaban las semanas. Una pena teniendo en cuenta que “Historia de un matrimonio” es la obra de madurez de un Baumbach que ya fue nominado como guionista en 2006 por “Una historia de Brooklyn” y que aquí crea un retrato circular desde la doble perspectiva de Nicole y Charlie logrando que lo que parece espontáneo, cotidiano y orgánico esté perfectamente medido y ensamblado en un guión que combina ritmo, inteligencia, complicidad, nostalgia, rabia, tristeza, sacrificio y resignación y que, aunque se hable tanto de que el personaje de Adam Driver es un alter-ego del director, nos ofrece las diferentes aristas de esta pareja demostrando que no hay buenos ni malos ni posicionamientos prefijados sino muchos matices a la hora de abordar lo que es un trozo de vida en forma de naufragio sentimental bañado de frustración, incertidumbre y, sin embargo, eterno cariño. Un trabajo quirúrgico en su precisión y muy auténtico que habría merecido mejor suerte.

“Parásitos” y “Érase una vez en… Hollywood” están a la cabeza de las predicciones en este premio aunque es la cinta surcoreana la que toma ventaja. Habiendo visto el fervor que ha desatado la película, y al margen de que finalmente el voto preferencial le beneficie o no para llevarse el máximo galardón, cuesta creer que la Academia no reconozca a Bong Joon-ho con un Oscar a título personal y el de guión original parece la mejor opción teniendo en cuenta lo fuerte que está Sam Mendes en mejor dirección. Y es que Bong Joon-ho (compartiendo candidatura con el que fue director de segunda unidad en “Okja”) ha revolucionado a la esfera cinematográfica durante todo este año desde que la película se proyectara el mismo día que la cinta de Tarantino en el Festival de Cannes y acaparara toda la atención por esa lucha de clases en retrato familiar con mucho humor negro y sátira social. Todo sin dejar de lado la frescura y libertad del cine oriental, su violencia estilizada y con un marcado carácter de crítica pero también entretenimiento para el espectador lo que ha fomentado la universalidad de su mensaje convenciendo tanto al crítico más sesudo como al espectador de cine que va a la sala grande en contadas ocasiones.

Rival muy serio para Quentin Tarantino que, en el caso de victoria, empataría con Woody Allen como el guionista más premiado en este apartado. Eso sí, su homenaje a la industria del cine y la sociedad USA de 1969 puede quedarse a las puertas ante el fenómeno de “Parásitos”. En "Érase una vez en... Hollywood" Tarantino vuelve a desmitificar lo que pasó en una fatídica noche del verano de 1969 en la que el sueño usamericano y la cultura hippy fue desangrada a cuchilladas representado en los chicos de Charles Manson. Por supuesto muchos homenajes a la serie B, al spaghetti-western, al sistema de Estudios, a algunas estrellas de la época como Bruce Lee o Steve McQueen, así como escenas memorables como la conversación entre Rick Dalton y una joven actriz en el set de rodaje, la visita de Cliff Booth al rancho de Manson, o la ilusión en la mirada con la que Sharon Tate se ve a ella misma en la proyección en sala de una de sus películas. Tarantino es caótico, deslavazado y anárquico pero nunca es cargante y siempre aborda todas sus películas con maestría, respeto y ese grado de locura que tienen los genios y que ha contribuido a marcar su propio sello. “Érase una vez en… Hollywood” tiene sus imperfecciones, algunas más evidentes que otras, pero Tarantino logra caer siempre de pie y llevar la película a su terreno. Una figura imprescindible de los últimos 25 años que, no obstante, todavía no ha tenido su noche de gloria en los Oscar quedando siempre circunscrito a esta categoría. Salvo sorpresa, este tampoco será su año pero nombres como el de Tarantino, absolutos símbolos de la cultura audiovisual, están por encima de cualquier premio.

El dictamen

Ganará: Bong Joon-ho y Jin Won-han (Parásitos)
Alternativa: Quentin Tarantino (Érase una vez en… Hollywood)
Quiero que gane: Noah Baumbach (Historia de un matrimonio)
Echo de menos: Ronald Bronstein, Benny Safdie y Joshua Safdie (Diamantes en bruto)

Guión adaptado

Steven Zaillian (El irlandés)
Taika Waititi (Jojo Rabbit)
Todd Phillips y Scott Silver (Joker)
Greta Gerwig (Mujercitas)
Anthony McCarten (Los dos Papas)

La caída de las acciones de “El irlandés” se traduce en este apartado donde Steven Zaillian no repetirá el Oscar que se llevó en 1994 por “La lista de Schindler”. Es su quinta nominación (la segunda con Scorsese tras “Gangs of New York” en 2003) y no deja de ser paradigmático que Zaillian, que ostenta un gran estatus, no haya sido tenido en cuenta por este ambicioso trabajo adaptando el libro “I heard you paint houses” de Charles Brandt, una historia de redención y culpa con la mafia como brazo articulador y con la Historia de Estados Unidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX como telón de fondo. Un trabajo sólido en una filigrana que maneja sin aparente confusión espacios temporales y distintos personajes para construir uno de los títulos de la temporada lastrado demasiado por ese estigma que todavía supone Netflix para los grandes premios. “El irlandés” parecía destinada a romper el techo de cristal que no llegó a superar “Roma” pero la cinta de Scorsese está muy cerca de irse de vacío al igual que le ocurrió al director con “Gangs of New York”.

Anthony McCarten alcanza su cuarta nominación, la segunda como guionista tras “La teoría del todo” en 2015. El productor y guionista británico ha logrado construir dramas biográficos efectivos y populares que suponen vehículos de lucimiento para sus actores como atestiguan los Oscar ganados por Eddie Redmayne (“La teoría del todo”), Gary Oldman (“El instante más oscuro”) y Rami Malek (“Bohemian Rhapsody”). Aunque esta vez no vaya a llegar a tanto, “Los dos Papas” ha logrado la nominación a mejor guión adaptado, y además, tanto Jonathan Pryce como Anthony Hopkins se han hecho con la candidatura. Una cinta que destaca sobre todo por los diálogos de ambos pontífices en una época de transición para la Santa Sede y las continuas dudas existenciales de dos hombres que ven su fe desde diferentes perspectivas. Un trabajo digno pero que se antoja menor respecto al resto de contendientes por su aire de “buddy movie” con momentos más afortunados que otros.

Todd Phillips y Scott Silver se han hecho con la nominación a guión adaptado gracias a “Joker” confirmando el fenómeno que ha supuesto la película y que, aunque con pocas opciones para la victoria, le ha colocado como la más nominada de esta edición con 11 candidaturas. El gran acierto es ir más allá de las películas de superhéroes y coger un personaje de cómic para hacer un drama psicológico sobre la enfermedad mental y el devenir de una sociedad asocial y que se deja mover por el auge de los populismos. Un drama de peso y altura que, con claros homenajes a “Taxi driver” y “El rey de la comedia”, se ha erigido como una de las sorpresas del año desmontando prejuicios y demostrando que había mucho más allá que contar de un personaje como el Joker, en este caso a través de un Arthur Fleck que no sólo es grande por la interpretación de Joaquin Phoenix sino por la calidad de una de las cintas que más se recordarán de lo que llevamos de siglo.

Parecía que poco más había que contar de “Mujercitas” en su cuarta versión cinematográfica pero Greta Gerwig ha logrado aunar frescura, inteligencia y mensaje empoderado en especial para las nuevas generaciones de mujeres y es que eso no es algo que quede ajeno en la obra de la escritora Louisa May Alcott ya que fue rompedora para su momento a pesar de su adornado clasicismo pero con el que exploraba los pensamientos, anhelos y sueños de unas mujeres que eran mucho más que sólo una opción para tener a un buen partido como marido y formar una familia. Aunque la historia sea conocida, Gerwig le da un tono propio y auténtico con el que sin renunciar al espíritu y tono de la obra, ni su evidente clasicismo, abraza la modernidad enfocada a las dudas, relaciones, fracasos personales y profesionales y hedonismo de la era “millennial”. Una cinta emotiva a la hora de abordar a esa Jo, que es alter-ego de la escritora pero ahora también de la propia Gerwig, decidida a crear su propia voz y generar una autonomía que no le haga depender del apellido de una familia o del matrimonio con un hombre en todo un canto a la creación artística frente a las limitaciones que vivieron las mujeres en el siglo XIX (“para que publique sus relatos la protagonista debe morir o casarse”). Una cinta genuina, gozosa y profundamente melancolía que invita a vivir con autonomía y en busca de esos sueños que, se cumplan o no, al menos nos aseguran transitar en el camino hacia la busqueda de la felicidad y la realización personal.

En “Jojo Rabbit” Taika Waititi se apropia del espíritu de Ernst Lubitsch o Mel Brooks con una pátina naif y llena de encanto con algunas secuencias memorables como la de la presentación del niño protagonista, el viraje ficcionado de la historia de “El diario de Ana Frank”, con el citado Lubitsch sobrevolando el impagable timing cómico de la secuencia. “Jojo Rabbit” es un necesario bálsamo como fábula frente al odio en estos tiempos de crispación y ofendidos de los que somos incapaces de salir con una doble moral realmente coartadora. El brío de “Uno, dos, tres…”, la sátira de “El gran dictador” y la combinación tan tierna como cruda de “La vida es bella” con el tono naif de Wes Anderson se dan cita en una propuesta que es un despertar a la vida y también un golpetazo hacia los prejuicios y el dogmatismo demostrando que lo realmente rompedor y provocador no es avivar polémicas ni herir sensibilidades sino, en un mundo cínico e impersonal como éste, que todavía haya vía para la esperanza como ese baile y número final musical que realmente nos llega a confirmar que estamos ante un milagro de película que, aunque le quede grande el Oscar de mejor película, sólo por el disfrute que supone para el espectador (algo que muchos directores y críticos olvidan) sería merecedora de este galardón.

El dictamen

Ganará: Taika Waititi (Jojo Rabbit)
Alternativa: Greta Gerwig (Mujercitas)
Quiero que gane: Steven Zaillian (El irlandés)
Echo de menos: Micah Fitzerman-Blue y Noah Harpster (Un amigo extraordinario)

Nacho Gonzalo

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