El cine más erótico: “Gilda”, sensualidad en blanco y negro

El cine más erótico: “Gilda”, sensualidad en blanco y negro

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Querido Teo:

Muchas veces la sensualidad y el erotismo nada tienen que ver con la desnudez y con la visión de partes corporales provocativas. Y es que hay momentos que hacen fácil lo difícil que es excitarnos simplemente con unos movimientos de cadera y un guante quitado. El erotismo no es pornografía, cosa que no comprenden los amantes de las escenas de sexo gratuitas. Sólo unos contoneos en las dosis adecuadas pueden hacer derretir cualquier iceberg. “Gilda” es, sin duda, el mito erótico en blanco y negro. Lo que en el cine de hoy podría considerarse algo recatado y puritano (aunque viendo la escena sigue destilando sensualidad por todos sus fotogramas), te puedes imaginar que supuso en su momento. “Gilda” se estrenó en 1946, suponiendo un boom en Estados Unidos y poco después un gran revuelo en la España de Franco que comenzaría a iniciar cierto aperturismo ya en los 50. “Gilda” fue ese primer icono exportado a una España pobre que soñaba con ser Glenn Ford y acabar rodeado de los brazos de la guapa pelirroja.

Rita Hayworth era en realidad hija de andaluz e irlandesa, y su nombre Margarita Carmen Cansino. Y es que, a pesar de ser tan nuestra, la España de la época la vio como el ideal del mito erótico procedente del extranjero. En 1913 su padre emigró a Nueva York donde nacería Rita cinco años más tarde. Después de sus primeras pruebas ante las cámaras y pasar por la serie B, terminaría convirtiéndose en toda una estrella después de que los productores le recomendaran una operación de cirugía estética para afianzar más sus atractivos rasgos. Quien le iba a decir que su icónico personaje de “Gilda”, por el que ha pasado a la Historia del cine, sería el que acabó levantando la moral de las tropas tras la II Guerra Mundial y el que serviría para dar nombre a la primera experiencia nuclear contra Japón. Rita Hayworth encontraba en los soldados su público más entregado idealizando en ella la mujer que les estaba esperando cuando volvieran a casa.

Al contrario que otras muchas escenas del cine, en el caso de la secuencia del baile y del bofetón prácticamente nadie se ha atrevido a intentar emular tanta pasión oculta y tanta feminidad explosiva. Sin duda, en cualquier comparación se saldría perdiendo. Sólo Rita Hayworth puede ser “Gilda” y sólo ella era el torrente de pasión, feminidad, coquetería y voluptuosidad que destila en la cinta y, concretamente, en un momento que surgió espontáneamente durante el rodaje con el fin de dar más posibilidad al lucimiento de Rita en sus dotes de bailarina. Incluso en la reciente “This is it”, Michael Jackson se fundía en ese mundo de aire gánsteril para ilustrar el videoclip para su gira londinense del tema “Smooth criminal”. Gilda canta su “Put the blame on mame”, lanza el guante al espectador y nosotros comprendemos que el cine negro nunca ha sido tan caliente como lo fue con ella.
                                                                          

                                                                                                          Vídeo

Nacho Gonzalo (Coronado)

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