Hollywood canalla: El caso de Woody Allen

Hollywood canalla: El caso de Woody Allen

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Querido primo Teo:

La caída de Harvey Weinstein y de algunas personalidades de Hollywood (aunque también deberíamos extendernos más allá de la siempre pacífica comunidad de Tinseltown) tras las acusaciones de diversos delitos de carácter sexual ha puesto al sector audiovisual en pie de guerra. Y lamentablemente (y esta es una percepción personal) en lugar concienciar, establecer límites para evitar las situaciones de abuso de poder, y fomentar la visibilización de la mujer en la industria se está frivolizando con una realidad que es terrible, ya es muy difícil separar el grano de la paja y ver quién no se está aprovechando de todo este movimiento para hacer su propia campaña de marketing personal, y esto también está derivando en una caza de brujas (solamente hay que asomarse a las redes sociales para leer todo tipo de comentarios) y nos olvidamos de una cuestión que es fundamental que no es otra que la presunción de inocencia por la que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Uno de los nombres que están en el punto de mira es el de Woody Allen que hace 25 años fue acusado de haber abusado sexualmente de su hija adoptiva Dylan Farrow, pero no llegó a ser juzgado por este hecho y la causa prescribió hace más de quince años. En los últimos meses el director ha visto que algunos de los actores que han trabajado con él aseguran que no volverán a hacerlo (entre ellos Michael Caine y Mira Sorvino que consiguieron el Oscar bajo su batuta en “Hannah y sus hermanas” y “Poderosa afrodita” respectivamente), algunos de los que participan en “A rainy day in New York” como Timothée Chalamet y Rebecca Hall han donado sus salarios a la fundación “Time’s up” que tiene el propósito de ayudar a las víctimas de acoso sexual y, según publicó Vulture, hace unas semanas la compañía Amazon Studios se debate entre estrenar el mencionado film o guardarlo en un cajón. Incluso una asociación feminista ha pedido retirar su monumento en Oviedo.

Para abordar esta historia con profundidad tendríamos que remontarnos al convulso año 1992. La pareja formada por Woody Allen y Mia Farrow saltaba por los aires tras revelarse que el director tenía como amante a Soon-Yi Previn, la hija que en el año 1977 adoptó la protagonista de “La semilla del diablo” junto al que fuera su segundo marido, el músico André Previn. La unión entre Woody Allen y Mia Farrow era bastante atípica. Fueron presentados en el restaurante Elaine’s en 1979, se convirtieron en pareja pero nunca llegaron a vivir bajo el mismo techo, por decisión del propio Woody que no soportaba a la nutrida y variopinta prole de Mia que cuando conoció al director tenía tres hijos biológicos y tres adoptivos. En 1987 tuvieron un hijo en común, Satchel (posteriormente conocido como Ronan Farrow), aunque Mia haya dicho con el paso de los años que su padre pudo ser su primer marido Frank Sinatra, y en 1991 Woody prohijó a los dos hijos que su pareja había adoptado durante su relación: Dylan y Moses. Dylan procede de una familia de Texas y fue adoptada en 1985 cuando tan solo tenía unas semanas y Moses es proveniente de Corea del Sur y fue adoptado en 1980 a la edad de 2 años . Y a nivel artístico rodaron trece películas entre ellas “La rosa púrpura del Cairo”, “Hannah y sus hermanas”, el episodio de “Historias de Nueva York” y “Maridos y mujeres”, que supuso su última colaboración.

El 13 de Enero de 1992 Mia Farrow descubre en el ático de Woody Allen unas fotografías de su hija Soon-Yi que él se había dejado por error a la vista, esas instantáneas no eran nada inocentes sino más bien propias de una publicación erótica ya que en ellas se veía a la chiquilla desnuda y con las piernas abiertas. Se cree que la joven tenía en ese momento una edad aproximada a los 21 años porque existen dudas en torno a su fecha de nacimiento, ya que fue abandonada por su madre que era una prostituta coreana en las calles de Seúl pero se estima que tenía entre 5 y 8 años cuando fue adoptada por el matrimonio Previn teniendo en cuenta los informes de las autoridades surcoreanas y las pruebas médicas realizadas. Woody Allen admitió que se había enamorado de Soon-Yi, que comenzó a sentir algo por ella cuando era poco más que una adolescente, pero que no se atrevió a mostrarle sus sentimientos hasta que alcanzó la mayoría de edad, también confesó que mantuvo su primera relación sexual con ella cuando él cumplió los 56 años, es decir el 1 de Diciembre de 1991. Mia pegó a su hija y por poco le destrozó la clavícula, le contó a sus hermanos lo sucedido y en San Valentín le envió a Woody una foto de familia en la que los niños tenían el corazón atravesado por unos pinchos y el de ella estaba rasgado por un cuchillo cuyo mango estaba envuelto con una foto de Soon-Yi.

El tándem Allen/Farrow se rompe con una película que aún no estaba finalizada “Maridos y mujeres”, cuyo estreno adelantó TriStar Pictures al verano de 1992 aprovechando el tirón mediático del escándalo. Pero lo peor estaba por llegar.

El 5 de Agosto de ese mismo año Mia Farrow llama a la psicóloga infantil de la familia Susan Coates para decirle que su hija Dylan, que en ese momento tenía 7 años, se había quejado de que Woody Allen había abusado de ella el día anterior. Previamente a esta fecha la niña ya había sido evaluada y Allen había aceptado voluntariamente a la asistencia a terapia con dicha doctora por el comportamiento que estaba manteniendo con ella; Mia sentía que el que era su compañero sentimental estaba obsesionado con la pequeña, le observaba de una manera inapropiada, le metía el dedo en su boca, se introducía en su cama en ropa interior, ponía su cabeza en el regazo de la niña, y llegó un momento en el que la cría ya le estaba teniendo miedo, de hecho un día se escondió en el baño y alguna empleada tuvo que recurrir a una percha para forzar la cerradura. Amigos de la familia y dos de sus niñeras (que realizaron una posterior declaración jurada) también describieron ese comportamiento de Allen y las dos últimas aseguraron que el 4 de Agosto notaron que los dos desaparecieron durante un cuarto de hora y que vieron posteriormente a la niña sin su ropa interior. Mia había ordenado a las cuidadoras que no dejaran a su hija a solas con su padre. Al día siguiente la abogada de la actriz aconsejó que llevase a la niña a su pediatra que era quien estaba legalmente obligado a denunciar los abusos.

Una semana después, el 13 de Agosto, Woody Allen demanda a Mia Farrow solicitándole la custodia de sus tres hijos: Satchel (Ronan), Dylan y Moses. Cuatro días después la policía del Estado de Conneticut anuncia que está investigando al cineasta por las acusaciones de haber abusado sexualmente de su hija Dylan. Y horas antes de que eso sucediera el director de “Manhattan” habla por primera vez de la relación que está manteniendo con Soon-Yi Previn de la que dice “es una historia felizmente cierta”.

Según el testimonio de Dylan Farrow, el 4 de Agosto de 1992 Woody le llevó a una buhardilla y le dijo que se tumbara boca abajo y que jugara con el tren de juguete de su hermano, con la promesa de que le llevaría a París y saldría en una de sus películas, y que él le acarició sus genitales. Woody Allen se sometió al detector de mentiras pero la prueba fue invalidada porque él rechazó el polígrafo homologado que le había ofrecido la policía estatal de Connecticut y quiso hacérselo con el proporcionado por sus abogados. Y el testimonio que el director ofreció a los investigadores sobre que no había estado en el escenario descrito por Dylan tampoco fue creíble porque lo cambió después de que se encontraran cabellos suyos en el lugar, en ese momento dijo “tal vez estuve por ahí una o dos veces”. Por otro lado también hay que decir que Mia Farrow se negó a someterse a la prueba.

Se llevaron a cabo dos investigaciones, una por un equipo del hospital Yale-New Haven que duró siete meses y la otra por el Departamento de Servicios Sociales de Nueva York que duró 14 meses, y ambas señalaron que no había pruebas concluyentes que determinasen ningún tipo de abuso sexual. Pero el informe del Yale-New Haven fue duramente criticado por el juez Elliott Wilk porque en él se afirmaba que la niña tenía problemas para distinguir la realidad de la fantasía y que probablemente estuviese siendo manipulada por su madre, y además quien realizó la declaración jurada por escrito (el doctor John Leventhal) realmente no llegó a ver a Dylan.

Durante el juicio por la custodia, Mia Farrow comentó que le preocupaba que Woody Allen se sintiese sexualmente atraído por Dylan desde que la niña tuviera tan solo 2 años y que jamás actuó como un padre con sus otros hijos: no conocía los nombres de sus amigos, nunca les llevó al médico y siempre se negó a jugar con ellos porque odiaba sudar. Y Woody describió que se vio constantemente amenazado por Mia y que le montaba escenitas delante de los niños. Un testimonio relevante durante el juicio fue el de la psicóloga Susan Coates que era quien estaba tratando al director por su obsesión con la pequeña Dylan, que admitió que le parecía que el cineasta mantenía una relación inapropiadamente intensa con su hija pero que no era de carácter sexual (él se defendía alegando que se enfocaba en Dylan porque Mia estaba muy centrada en el pequeño Ronan), y que le llamó la atención que el 5 de Agosto Mia Farrow estaba demasiado tranquila contándole que su ex pareja había abusado sexualmente de su hija y que sin embargo días antes le convocó completamente enfurecida para decirle que parase a Woody Allen porque era “satánico y malvado”, coincidía que en esas fechas la prensa se estaba haciendo eco del romance Allen-Previn. Posteriormente la psicóloga afirmó sentirse amenazada por Mia Farrow.

Woody Allen perdió la batalla legal por la custodia de sus hijos, se le negó la apelación y tuvo que pagarle 1 millón de dólares a Mia Farrow en concepto de costas judiciales ya que perdió los cuatro procesos emprendidos contra ella. El juez le negó los derechos de visita a su hija Dylan, las impuso bajo vigilancia a Ronan y a su hijo Moses, que ya era adolescente, se le dio la libertad de elegir, en su momento él se negó y le envió una carta a su padre en donde le decía que “esperaba que después de tanta humillación se acabara suicidando porque todo el mundo sabe que está muy feo liarse con la hermana de sus hijos”.

Frank Maco, Fiscal del Estado de Connecticut y retirado desde el 2003, anunció que tenía una causa probable para presentar cargos por abuso sexual contra Woody Allen pero que no lo iba a hacer debido al vulnerable estado en el que se encontraba su víctima, ya que no quería someter a la pequeña a la presión de un juicio que se iba a prolongar mucho tiempo y sin ella en el estrado no podía llevar a Allen a juicio. Posteriormente el oscarizado director presentó una queja contra el Fiscal por hacer semejante declaración sin darle la oportunidad de defenderse, dicha acción fue rechazada por unanimidad por la Comisión de Justicia Criminal de Connecticut.

La Fiscalía tomó la decisión de no presentar cargos por abusos sexuales contra Woody Allen, algo que apoyó en su momento Mia Farrow que consideraba que un proceso criminal no era la solución y la causa prescribió a finales de la década de los noventa, es decir hace casi 20 años.

La sombra de la duda siempre ha estado presente sobre los integrantes de la que fuera una pareja emblemática para el mundo de la cultura. Si se ha cuestionado a Woody Allen (más en la actualidad que antes) Mia Farrow tampoco se ha librado de la sospecha a lo largo de estos 25 años.

Según los abogados de Allen, a inicios de 1992 la actriz amenazó al director con arrebatarle a su hija ya que él le había robado a la suya y, tal y como describió una de las niñeras de la familia (Kristine Groteke) en el libro “Woody and Mia”, la protagonista de “La rosa púrpura del Cairo” en Julio de 1992, un mes antes del posible abuso a Dylan, colocó un cartel en la puerta del baño en donde alertaba de la perversión de Allen que “después de abusar de la hermana mayor iría a por la pequeña de la familia”. Otra de las niñeras, que llegaron a testificar en el juicio por la custodia, aseguró haberse sentido presionada por la que fuera esposa de Frank Sinatra para corroborar su versión. Y antes de acudir a un profesional Mia Farrow prefirió grabar en vídeo una entrevista con la niña en donde le preguntaba por lo ocurrido y se pudo comprobar que esa cinta estaba editada por lo que se puede pensar en la hipótesis de que estaba aleccionando a la cría. Woody Allen sostiene que la historia de la buhardilla viene de una canción de Dory Previn titulada With my daddy in the attic en donde la cantante describió la relación abusiva que su padre mantuvo con ella, Mia Farrow aseguró que no conocía la canción, pero ese tema se incluye en el mismo disco en donde está Beware of young girls, una pieza en donde hablaba de ella; Dory Langan estaba casada con André Previn y su matrimonio se rompió cuando la cantante descubrió que su marido había dejado embarazada a su mejor amiga que no era otra que Mia Farrow. Y en los últimos años Woody Allen ha contado con un aliado inesperado, su hijo Moses que en el pasado le escribió una carta desde el más absoluto rencor y que ahora mantiene que su madre es una mujer maltratadora que ha estado aleccionando a sus hijos para que estén en contra de su padre.

Como bien dijo un enfurecido Moses en aquella carta estuvo muy feo que Woody Allen se liara con la hija adoptiva de la que era su compañera sentimental, pero atendiendo a sus palabras en aquella joven el director encontró a la que es la mujer de su vida (previamente él estuvo casado con Harlene Rosen y Louise Lasser y mantuvo una relación con Diane Keaton); llevan juntos desde entonces, se casaron en 1997 en Venecia y adoptaron a dos niñas.

En Hollywood se impuso el silencio y Woody Allen no encontró problemas para rodar y estrenar sus películas, en este cuarto de siglo el cineasta no ha fallado a su cita anual con las salas. La Academia tampoco ha tenido reparos para reconocer su talento incluso en los momentos más convulsos, de hecho fue candidato al Oscar por el guión de “Maridos y mujeres” en plena vorágine mediática por la investigación por abusos sexuales a una menor, ganó la estatuilla por “Midnight in Paris” en 2012 y bajo su amparo en estos 25 años han ganado el codiciado eunuco dorado Dianne Wiest (“Balas sobre Broadway”), Mira Sorvino (“Poderosa afrodita”), Penélope Cruz (“Vicky Cristina Barcelona”) y Cate Blanchett (“Blue Jasmine”).

En la mayor parte del tiempo los Farrow han estado en un segundo plano. Mia Farrow se ha centrado prácticamente en su labor como activista en pro de los derechos humanos en África (por ese motivo estuvo entre las personalidades más influyentes para la revista TIME) y su carrera como actriz se ha limitado a apenas una quincena de títulos y a diversas intervenciones en televisión, entre ellas en la serie “Turno de guardia”. Pero a inicios de esta década Mia y su hijo Ronan (periodista y abogado y que ha llegado a ser portavoz de UNICEF para la Juventud y asesor de la Administración Obama) han aprovechado la explosión de las redes sociales para recordar algo que ha estado olvidado. El 17 de junio de 2012 Mia, Dylan y Ronan publicaron en Twitter: “Feliz día del padre, o como lo llaman en mi familia, feliz día del cuñado”.

A finales de 2013 coincidiendo con el éxito de “Blue Jasmine” y la posterior concesión del Cecil B. DeMille otorgado por la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood al cineasta, Dylan Farrow habló por primera vez de los abusos en la revista Vanity Fair. Y tras la ceremonia de los Globos de Oro y el comentario de su hermano Ronan en Twitter en donde se preguntaba si en el homenaje pusieron la parte en la que una mujer confirmaba públicamente que a la edad de 7 años sufrió abusos sexuales por parte del director de “Annie Hall” Dylan escribió una carta abierta relatando su historia al Times.

Tras varios años en los que los medios se han hecho eco de los intentos de la familia Farrow para resucitar el episodio de los abusos sexuales y ver el escaso eco que tiene en la comunidad fílmica (Susan Sarandon fue de las pocas en alzar su voz contra el director antes de que “fuese una moda”) hubo un cambio de tendencia a raíz de la publicación del historial de abusos sexuales de Harvey Weinstein y del hecho de que fuese Ronan Farrow uno de los periodistas que contribuyeron a destaparlo todo; se da la circunstancia de que Harvey Weinstein fue quien distribuyó las películas de Woody Allen después de su separación de Mia Farrow así que ese artículo de The New Yorker (que está entre los galardonados con el Pulitzer) siempre ha sido mirado como una estudiada venganza por parte del hijo/cuñado del director de “Café Society” y también hay que sumar que el propio Woody Allen se lamentó de que lo de Harvey Weinstein derivase en una caza de brujas, sus palabras “a ver si un chico que le guiña a un ojo a una compañera de trabajo va a tener que llamar a un abogado para defenderse” fueron completamente repudiadas en ese Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que son las redes sociales.

Hollywood recordó que Woody Allen había sido acusado de haber abusado sexualmente de una niña y la víctima escribió un artículo en Los Angeles Times en donde cuestionaba al movimiento #MeToo por salvar al cineasta. Eso fue suficiente para que buena parte de la siempre pacífica comunidad de Tinseltown pronunciase su arrepentimiento por haberse puesto a las órdenes del director: Ellen Page, Griffin Newman, Colin Firth, Jeff Daniels, Michael Caine, Mira Sorvino, Timothée Chalamet, Rebecca Hall, Natalie Portman o Greta Gerwig son algunos de ellos. Naty Abascal que trabajó en “Bananas” aún no se ha pronunciado al respecto. Diane Keaton y Alec Baldwin son de las pocas personalidades que han salido a defender sin tapujos a Woody Allen.

Como bien dijo Cate Blanchett recientemente “no podemos ser juez y jurado” porque no sabemos qué fue lo que sucedió realmente entre Woody Allen y su hija adoptiva Dylan. Pero esta historia es un fiel reflejo de lo peor de la condición humana tanto como si es cierto que el director de “Manhattan” llegó a cometer algo tan aberrante como es abusar sexualmente de una niña como si todo esto procede de la mente maquiavélica de Mia Farrow que pudo ser capaz de manipular a su hija para vengarse del hombre que la cambió por alguien de su propia familia. Independientemente de quien sea el auténtico responsable, la verdadera víctima es Dylan Farrow.

Mary Carmen Rodríguez

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Comentarios

Nadie - 04.05.2018 a las 12:48

Espero que no te importe si te señalo un par de errores.
1/ Soon Yi tenía 21 años cuando se sacaron las fotos, pero es falso que Woody Allen admitiera sentir algo por ella desde que era adolescente. Como quedó recogido en el procedimiento judicial, Alen y Soon Yi prácticamente ni se dirigían la palabra hasta enero de 1990, cuando ella le pidió a él que la llevase a un partido de baloncesto. A partir de esa fecha empiezan a hablar de vez en cuando.
2/ Woody Allen no estaba en terapia con la Dr. Coates. Ese hecho puede comprobarse en la sentencia del caso de custodia, que identifica al inicio a los psiquiatras y a sus pacientes: Allen no era paciente de Coates. En el marco del tratamiento de los niños la Dra. Habló con Woody Allen de la mejor forma de relacionarse con su hija y con su hijo, pero no había ninguna clase de conducta que requiriese un tratamiento.
3/ Mia Farrow reconoce en sus memorias que solo después de la ruptura pensó que podría haber algo preocupante en el comportamiento de Allen. Los “comportamientos preocupantes de Allen” se narraron de una forma a las revistas y de otra al juez. El juez describe como comportamientos que preocupaban a Mia Farrow: que Allen permitía que Dylan la chupase el dedo, que jugaba con Dylan en la cama (en la cama de él, cuando Mia Farrow iba a verle con la niña y con Mia Farrow presente y él vestido) y que le leía en la cama de él (una vez más, siempre con Mia presente, que la niña no iba sola al apartamento de Allen) mientras él estaba en ropa interior. No es cierto que ninguno de estos comportamientos fuera confirmado por las niñeras. Ni Monica Thopmson ni Kristi Groteke narraron en el juicio haber presenciado ningún comportamiento inapropiado de Woody Allen.
4/ Lo que pasó el 4 de agosto merece un estudio separado, pero baste decir que el mismo 4 de agosto nadie se dio cuenta de que Allen o Dylan (y mucho menos Allen y Dylan a la vez) hubieran desaparecido ni un solo minuto.
5/ El testimonio original de Dylan no es ese. El testimonio original de Dylan fue:
He was kissing me…I got soaked all over the whole body…I had to do what he said. I’m a kid, I have to do whatever the grown-ups say…It hurt, it hurt when he pushed his finger in [my vagina]…He just kept poking it in…”
6/ Woody Allen se sometió a un polígrafo antes de que la policía contactará con él, y la prueba la realizó uno de los profesionales más prestigiosos del país (Paul Minor). La policía nunca le solicitó que pasara otra prueba ni se pronunció sobre la que él había pasado.
7/ La referencia a la conversación con la policía tampoco es correcta (tampoco es correcta en Vanity Fair). La fuente original es Connecticut Magazine, y lo que se dice es que cuando le dijeron que para entrar al ático había pasar por el armario negó una vez más haber estado nunca allí. CM dice que no era creíble porque luego le dijeron que habían encontrado huellas de él en el ático y él dijo que no había ido nunca pero no negó que hubieran encontrado las huellas. Dejando de lado que lo de las huellas no era cierto, puede haber en ático huellas mías (en una caja, en un libro, en cualquier cosa que hayan terminado dejando allí) sin haber entrado yo nunca allí.
8/ Tanto la investigación de Yale New Haven como la de Servicios Sociales concluyeron que los abusos no se habían producido. No es que no hubiera pruebas concluyentes de los abusos, es que las pruebas señalaban que no se habían producido. El Dr. Leventhal no vio a Dylan porque en los protocolos de la Clínica de entonces (y los de ahora) la entrevista la realizaban dos miembros del equipo con instrucción especializada como entrevistadores y cualificación como trabajadores sociales.
9/ Woody Allen perdió el caso de custodia, pero ganó el pleito emprendido por Mia Farrow para anular las adopciones y ganó el procedimiento abierto por servicios sociales de Nueva York. En el caso de custodia Mia Farrow había pedido que se declarase que su conducta con Dylan era abusiva, y no fue así; que se declarase que había existido abuso sexual, y no fue así y que se declarase que la relación con Woody Allen era perjudicial para Satchel y tampoco fue así. Las visitas a Dylan se dejaron en suspenso hasta que Dylan se recobrase del proceso, no se negaron.
10/ Frank maco realizó una declaración por escrito en la que señalaba claramente que carecía de evidencias para condenar a Allen; que ni tan siquiera en el juicio de custodia en el que no era necesario probar los abusos más allá de una duda razonable había sido posible considerarlos probados y que no iba a emprender una “questionable prosecution”

11/ La posibilidad de una acción civil contra Allen siguen abiertas, ya que no ha prescrito.

Andrés - 09.05.2018 a las 11:35

Mari Carmen; parece que no has hecho bien los deberes.

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