Recordando clásicos: Elizabeth Taylor y Richard Burton, ni contigo ni sin ti

Recordando clásicos: Elizabeth Taylor y Richard Burton, ni contigo ni sin ti

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Querido primo Teo:

“Es una amante que te vuelve loco, es tímida, ingeniosa, no se deja engañar, es una actriz brillante, bella hasta extremos que superan los sueños de la pornografía, puede ser arrogante y obstinada, es clemente y cariñosa… Tolera mis imposibilidades y borracheras, es un dolor de estómago cuando estoy lejos de ella, ¡y me quiere! Y yo la querré hasta que me muera”. (Richard Burton)

“Hay un vacío en mi vida, que solamente Elizabeth puede llenar. Durante 13 años estuvimos juntos constantemente y compulsivamente. Cómo puedes terminar una relación tan salvaje y perfecta? No puedes. Un romance como el nuestro no termina nunca, únicamente se abandona temporalmente”. (Richard Burton)

Repasamos, una de las historias de amor más fascinantes e interesantes que ha dado el cine clásico, la pareja volcánica Elizabeth Taylor y Richard Burton, que parece que tenían un claro caso de dependencia el uno del otro, un ”ni contigo ni sin ti” en toda regla.

“Nunca me sentí más viva que cuando veía a mis hijos encantados con algo, nunca más viva que cuando veía la interpretación de un gran artista, y nunca más rica que cuando daba un gran cheque para luchar contra el sida”. (Elizabeth Taylor)

Elizabeth Taylor fue una mujer llena de contradicciones, adoraba el lujo (especialmente, las joyas) y, sin embargo, donaba dinero para actividades benéficas (apoyaba organizaciones que luchaban contra el sida, posteriormente fue premiada por sus esfuerzos desinteresados con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia), además de su defensa de los homosexuales (cuatro de sus mejores amigos supuestamente lo eran, James Dean, Rock Hudson, Montgomery Clift y Michael Jackson), fue una persona pasional, que pese a su materialismo, tenía acciones positivas hacia los demás. Luchó durante toda su vida contra sus múltiples problemas de salud (fracturas óseas, obesidad, operaciones, un tumor cerebral, etc…), era adicta al alcohol y se casó en varias ocasiones, solía decir que no había intimidado con ningún hombre con el que posteriormente no se hubiese casado y que no concebía su existencia en soledad, sin la compañía de una pareja sentimental. Empezó su carrera siendo una niña y los rumores dicen que era muy ambiciosa, se rumoreó que tuvo affaires con muchas personalidades importantes, como Rainiero de Mónaco, Frank Sinatra, etc…

Elizabeth Taylor, la estupenda actriz de la mirada violeta e impresionante belleza, nació el 27 de Febrero de 1932 en Londres, como Elizabeth Rosemond Taylor, aunque sus padres eran americanos. Su madre fue actriz de teatro pero al casarse decidió dejar su profesión. Elizabeth vivió en Inglaterra hasta los siete años. Empezó en el cine en 1943, su primera producción fue con la MGM firmando un contrato de un año con ellos, se trataba de la cinta ”La cadena invisible”. También tuvo papeles muy menores en ”Alma rebelde” y ”Las rocas blancas de Dover”, de 1943 y 1944 respectivamente.

La película que la convirtió en una estrella a temprana edad fue ”Fuego de juventud” (1944) cuando contaba con 12 años, daba vida a Velvet Brown y su compañero de reparto era Mickey Rooney. Dicha cinta consiguió un éxito discreto, pero la catapultó a la fama y se volvió una de las estrellas infantiles más solicitadas de la época. Gracias a eso, MGM apostó por ella más en serio y le ofreció un contrato de larga duración. Durante los años 40 y 50, rodó múltiples películas (”La senda de los elefantes”, ”Rapsodia”, ”La última vez que vi París”, ”El coraje de Lassie”, ”Recursos de mujer” o ”Gigante”). Pero la película que hizo que la Academia de Hollywood empezase a fijarse en ella fue ”El árbol de la vida”, que le valió su primera nominación al Oscar. Su necesario salto a papeles más maduros lo marcó ”La gata sobre el tejado de zinc”, siendo nuevamente nominada como mejor actriz, lo perdió a manos de una estupenda Susan Hayward de ”Quiero vivir”, quizás una interpretación más premiable. En total, acumuló 5 nominaciones al Oscar en toda su carrera, llevándoselo en dos ocasiones, por la irregular ”Una mujer marcada” (aunque ella está bastante bien) y por su espectacular interpretación en ”¿Quién teme a Virginia Woolf?”, que en mi opinión, a lo largo de su carrera, nunca superó el espléndido nivel de su actuación en esta inolvidable cinta.

A los cinéfilos ávidos de descubrirla como buena actriz, les recomiendo unos cuantos títulos fundamentales de su filmografía, para ver más allá de su esplendorosa y sensual belleza. Hay que echarle un ojo a ”Un lugar en el sol”, ”De repente, el último verano”, ”Una mujer marcada”, ”¿Quién teme a Virginia Woolf?”, ”La gata sobre el tejado de zinc” y ”Cleopatra”, esas seis cintas son indispensables para darse cuenta de que Liz era mucho más que una cara bonita. Una estupenda intérprete que, en ocasiones, no estaba lo suficientemente aprovechada. Solía ejecutar roles de mujeres fuertes, con mucha personalidad e intensas, con rasgos claramente similares al torrente de mujer que fue ella en la vida real. La consideraban la última gran estrella del Hollywood dorado, era una de las actrices más admiradas y respetadas y cosechó múltiples nominaciones y galardones a lo largo de su dilatada carrera.

Nacido como Richard Walter Jenkins, el 10 de Noviembre de 1925 en Gales, Richard Burton era una persona complicada, ruda y de opiniones escandalosas, se declaró públicamente comunista y durante su existencia, dudaba de su propia sexualidad, para el amor, no hacía distinción de sexos, de hecho, se comentaba que tuvo amantes masculinos, como Laurence Olivier, etc… En un acto de valentía y osadía para la época, decía que no estaba seguro de si era homosexual, heterosexual o bisexual pero que le echaría los tejos a todo lo que le gustase, fuese hombre o mujer. Alcohólico, maleducado y temperamental, despreciaba la interpretación, al considerarla “una actividad afeminada y ridícula para un verdadero hombre”.

A pesar de que reconoció en una de las cartas que le envió a Elizabeth Taylor, que se recogen en el interesante libro ”El amor y la furia”, que la maltrató durante su matrimonio que duró 10 años, sentía una profunda veneración por Elizabeth y la amó apasionadamente hasta el fin de sus días… Sus fuertes caracteres chocaban con asiduidad, pero su amor les dejó una huella indeleble. Dicen que el principal detonante de la adicción de Burton al alcohol es que se sentía tremendamente culpable de que su hermano se hubiese quedado inválido para siempre, a raíz de un accidente de coche que tuvo estando con él.

Estuvo nominado en 7 ocasiones a los Oscar, aunque nunca llegó a ganarlo, de entre lo que he visto suyo, destaco especialmente sus magníficos trabajos en ”Becket” y en ”¿Quién teme a Virginia Woolf?”. Los Bafta, los Globos de Oro y los premios David di Donatello, sí reconocieron su gran valía como actor, siendo premiado en varias ocasiones. Personalmente, reconociendo sus méritos artísticos, es un intérprete con el que no conecto demasiado, todo lo contrario que me ocurre con la Taylor. Montgomery Clift que fue un actor de método, atacó duramente a Burton por su manera de actuar, decía que no interpretaba, que sólo se limitaba a hablar.

“La gata sobre el tejado de zinc” marcó un antes y un después en las carreras emergentes por aquella época de dos de los rostros más bellos del cine, a Paul Newman lo confirmó como un actor de mucho talento más allá de su cara bonita y Elizabeth dio un importante paso hacia papeles mucho más adultos y complejos. En mi opinión, Newman está espectacular, mejor que la Taylor, ya que se beneficia de un papel más interesante y con más matices, aunque ambos están estupendos. Cuando el rodaje estaba casi concluido, Elizabeth Taylor recibió una mala noticia. Su tercer marido, Michael Todd, había fallecido en un trágico accidente de aviación. La actriz quedó tan abatida que estuvo semanas sin volver al rodaje y la producción corrió el serio peligro de cancelarse hasta que Paul Newman intercedió y la animó a volver. Se dice que el actor, que en aquellos tiempos estaba recién casado con Joanne Woodward (se conocieron en el rodaje de ”El largo y cálido verano” y se casaron poco después en una ceremonia privada), tuvo un encuentro íntimo con Elizabeth, en su intento de consolarla y apoyarla en aquellos complicados momentos. A la mañana siguiente, Newman se arrepintió de aquel revolcón, porque no estaba enamorado de la actriz y no deseaba convertirse en su nuevo marido. En la novela ”El amor y la furia”, que contó con el apoyo de la actriz, se relata dicho e interesante pasaje de su vida, aunque se centra más en el apasionado y turbulento amor que vivieron ella y Richard Burton.

Elizabeth Taylor y Richard Burton se enamoraron durante el rodaje de la fastuosa y gran película “Cleopatra”, ambos estaban casados en aquel tiempo pero su amor traspasó la pantalla. En la película de Mankiewicz, Elizabeth sobresalía, no solamente por su deslumbrante belleza, si no también, por su estupenda interpretación. Burton también está bien, pero queda en un segundo plano, su papel tiene menos peso en la historia. Burton al principio se burlaba de ella llamándola gorda, para acto seguido caer rendido ante su belleza y gran talento. De hecho, durante el apogeo de su relación, la definió así: “Tú eres probablemente la mejor actriz del mundo, lo que junto a tu extraordinaria belleza te hace única”.

La cinta tuvo un rodaje muy costoso y complicado, pasó por las manos de varios directores hasta que Elizabeth escogió personalmente al magistral Joseph L. Mankiewicz para llevar el barco a un buen puerto, ya había trabajado antes a sus órdenes en la magnífica ”De repente, el último verano”. La producción también sufrió varios retrasos por los problemas de salud de la actriz, que tuvo que ser operada mediante una traqueotomía, entre otras cosas.

En mi opinión, la mejor película en la que ambos compartieron planos siempre será el brillante debut de Mike Nichols ”¿Quién teme a Virginia Woolf?”, desgarradora e incisiva radiografía de un matrimonio en crisis, que también es un certero retrato de la destrucción que genera una adicción tan monstruosa como el alcohol, en mi opinión, una de las mejores películas sobre este peliagudo tema que ha dado el cine clásico, junto a las estupendas ”Días sin huella” y ”Días de vino y rosas”. Probablemente, la cinta era un fiel reflejo de su conflictiva relación en la vida real, Burton siempre batalló contra su adicción al alcohol, en su relación sentimental de amor-odio corrió la bebida y las peleas solían ser descomunales, vivieron un amor muy pasional y autodestructivo, que los marcó a ambos, de hecho, al parecer, nunca se entendieron del todo bien, de Burton se confirmó que la maltrató mientras estuvieron casados, en unas cartas que hizo públicas muchos años después Liz… “Debes saber, por supuesto, lo mal que te trato. Pero lo fundamental y más vicioso, canallesco, criminal y hecho indiscutible es que no nos entendemos en absoluto. Eres tan distante como Venus, el planeta, me refiero”. Se casaron por primera vez en Montreal y su unión duró 10 años, de 1964 y 1974, y 16 meses después del divorcio se volvieron a casar en 1975, ya que no se habían olvidado, tenían una notoria adicción el uno del otro, especialmente Burton. En esta última ocasión, sólo duraron un año. Burton se resistía a la idea de separarse de Liz. En el ”El amor y la furia” salen a la luz unas cartas inéditas que el actor le dirigió a su amada, en una de ellas, aseguraba que… “Si me dejas, tendré que quitarme la vida. No hay vida sin ti”.

El actor galés murió el 5 de Agosto de 1984 en Suiza, a los 58 años a causa de una hemorragia cerebral, pero nunca perdió el contacto con su ex esposa. Le mandaba constantemente cartas, de hecho tres días antes de su fallecimiento le envió una última carta que la actriz guardó siempre en su mesita de noche. En ella el actor le pide insistentemente una nueva oportunidad, que quiere ”volver a casa” y que nunca no fue tan feliz como con ella. Liz leyó dicha misiva, cuando acababa de llegar de su funeral, en aquel triste momento se rumorea que dijo: “Quizá nos hayamos querido demasiado… Recen por nosotros”.

En la primera entrevista que realizó Elizabeth, tras la muerte de actor, lo recordaba con cariño: “Richard era magnífico en todo el sentido de la palabra. Y en todo lo que hacía. Desde los primeros momentos en Roma estuvimos siempre loca y poderosamente enamorados. Tuvimos tiempo, pero no el suficiente”. La Taylor falleció mucho después (el 23 de Marzo de 2011 a los 79 años de edad), pero durante su existencia siempre manifestó su deseo de ser enterrada al lado de su querido Burton en Suiza.

Su legendaria historia de amor ha dado pie a dos telefilms recientes, uno americano llamaba “Liz & Dick”, con la polémica Lindsay Lohan como Liz, y otro británico con una factura de mejor calidad, “Burton and Taylor”, con una estupenda actriz camaleónica como es Helena Bonham Carter para ejecutar el papel de la inmortal Taylor.

Tu prima.
Yuna

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Comentarios

L.O.L.A. - 02.03.2014 a las 04:04

Magníficos ambos… de lo que ya no abunda.

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