In Memoriam: Richard Attenborough, mucho más que un director de biopics

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Querido Teo:

A los 90 años ha fallecido uno de esos nombres reverenciales dentro de la escena británica. Richard Attenborough, un actor de esos que hace grandes repartos y que con el tiempo pasó a ser también un director más que notable, quizás pasándose de academicista y tedioso en ocasiones, pero a él debemos biopics como “El joven Winston”, “Gandhi” o “Chaplin”, así como potentes dramas como “Grita libertad” o “Tierras de penumbra”. Esa bonhomía que desprendió para las nuevas generaciones en 1993 con “Parque Jurásico” o “Milagro en la ciudad” se desprendía también de declaraciones en las que Attenborough no dudaba en recalcar que su oscarizada “Gandhi” no merecía haber ganado el Oscar en 1983 frente a “E.T., el extraterrestre”. El tiempo no ha hecho más que darle razón, a pesar de que eso no minusvalora para nada su figura.

Nacido en Cambridge, era el hijo mayor de Frederick Attenborough, rector del University College de Leicester, y hermano del naturista David Attenborough y del ex directivo de Alfa Romeo John Attenborough fallecido en 2012. A los 22 años, Richard se casó con Sheila Sim con la que ha estado unido hasta el día de su muerte y con la que ha tenido tres hijos.

Los años dorados de Attenborough como actor fueron en los 60, aunque ya había debutado en 1942 con “Sangre, sudor y lágrimas” como marine y destacado en dos adaptaciones de Graham Greene como “The man within” y de gangster en “Brighton Rock”, ambas  de 1947. Con el director John Boulting, realizador de esta última, repetiría en “The magic box” (1951), “Private´s progress” (1956) y “Estoy bien, Jack” (1959). Posteriormente saltó a producciones USA con “Cuando el viento silba” (1961), “Noche de pesadilla” (1962), “La gran evasión” (1963), “Plan siniestro” (1964), premio al mejor actor en San Sebastián al igual que cuatro años antes por “Objetivo: Banco de Inglaterra”, “El vuelo del Fénix” (1965), “El Yang-Tsé en llamas” (1966) o “El extravagante Dr. Dolittle” (1967), por estos dos títulos ganó consecutivamente el Globo de Oro al mejor actor de reparto repitiendo galardón como director por “Gandhi” así como el DGA y el Bafta, o “El código de los inmorales” (1968). Al Bafta optó como actor por “Amargo silencio” en 1961 y “The dock brief” en 1963, ganándolo como intérprete en 1965 por “Guns at Batasi” y “Plan siniestro” para luego volver a ser nominado como director en 1970 y 1978 y como productor y director en 1983 (resultando ganador), 1988 y 1994.

Uno de sus mejores trabajos fue en “El estrangulador de Rillington Place” (1971) a las órdenes de Richard Fleischer y en años posteriores trabajó en “Diez negritos” (1974), “Brannigan” (1975) o “Rosebud” (1975), repitiendo con Otto Preminger en 1979 con “El factor humano” decidido ya a centrarse en su carrera como director, lo que provocó que no fuera hasta la llamada de Spielberg en 1993 (precisamente Attenborough le había ganado en los Oscar diez años antes) cuando salió de su retiro como intérprete dando vida al visionario y entrañable filántropo John Hammond de “Parque Jurásico”. Tuvo alguna aparición más como el tierno Santa Claus en el remake de “Milagro en la ciudad” ese mismo año, además de en “Hamlet” (1996), “El mundo perdido” (1997) o “Elizabeth” (1998).

Como director debutó con “Oh, qué guerra tan bonita” en 1969 para luego retratar la juventud de Winston Churchill en la película que protagonizó Simon Ward en 1972. Juntó a un gran reparto en la bélica “Un puente lejano” (1977) y pasó por el terror junto a un inquietante muñeco en “Magic” (1978). Con la figura de “Gandhi” se metió a los Oscar de 1983 en el bolsillo en una propuesta puramente academicista que ganó 8 premios no sabiendo si se premiaba más a la película o a la dimensión del personaje que retrataba, para después probar en un valorado musical que no lució en cine como merecía en “A chorus line” (1985). En “Grita libertad” (1987) nos hizo reflexionar con la historia del activista antiapartheid Stephen Biko, para después brindar una carta de amor a un genio del cine en “Chaplin” (1992) y tocar techo con una de las historias de amor más duras y dramáticas que se han visto en el cine como fue “Tierras de penumbra” (1993), brindándole el gran papel del solitario escritor C.S. Lewis a Anthony Hopkins, actor recurrente en su filmografía. Las más intrascendentes “En el amor y la guerra” (1996) y “Búho gris” (1999) y la reivindicable “Cerrando el círculo” (2007) culminaron su carrera como director.

Attenborough ostentaba la distinción de Sir desde 1976 y la de Lord desde 1993, habiendo promovido la cultura británica y la educación y las artes a través de diversas instituciones culturales y benéficas, además de ser un exquisito coleccionista de pinturas y cerámicas. En 2004 perdió a una hija en el tsunami de Tailandia y desde 2008 sufría las consecuencias de un ictus que minó su vitalidad reduciéndole a una silla de ruedas que obligó su ingreso en 2013 junto a su mujer en una residencia de artistas retirados en Londres.

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Nacho Gonzalo

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