In Memoriam: Tony Curtis, el galán venido a menos

In Memoriam: Tony Curtis, el galán venido a menos

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Querido Teo:

Tony Curtis era el ejemplo del primer gran galán de mediados de siglo. Despuntó pronto pero su declive también fue rápido conforme iba ganando kilos e iba perdiendo su principal característica, un atractivo que de vez en cuando dejaba algún rastro de buen actor. No se puede negar, eso si, su versatilidad. Sólo así se entiende su papel en “Con faldas y a lo loco” y ser capaz de interpretar a “El estrangulador de Boston” cuando poco a poco iba perdiendo su belleza. Ha muerto a los 85 años de un infarto tras mucho tiempo con salud delicada. Era hijo de Emmanuel y Helen Schwartz, una familia de judíos húngaros del barrio del Bronx, donde nació. Célebre por su físico de galán y su acento típicamente neoyorkino, su nombre quedará ligado a su interpretación en “Con faldas y a lo loco” con Jack Lemmon y Marilyn Monroe, si bien cuenta con una extensa carrera: ha actuado en más de cien películas desde 1949. Ese fue el año de su debut con “El abrazo de la muerte”. Al año siguiente llegará una intervención en “Winchester 73” de Anthony Mann. En 1945 fue descubierto por una agencia de cazatalentos. Su principal baza, según un Curtis ya en sus últimos años, fue: “Ser el más guapo de todos los chicos”. Y es que incluso su estilo fue imitado por el propio Elvis Presley.

InMemoriamTonyCurtisAutografoSu leyenda de conquistador señala que más de mil mujeres pasaron por sus brazos aunque una leyenda mal entendida le hizo propietario de la frase que besar a Marilyn Monroe había sido como besar a Hitler. Finalmente, si hay que decir que fue Marilyn la que parece que rechazó al actor. La vida de Curtis no fue nada fácil. De pequeño el cine era su mayor evasión. La realidad de su hogar estaba marcada por las estrecheces económicas de su padre y por el carácter esquizofrénico de su madre. Terminó con su hermano Julius en un orfanato donde los lazos fraternales fueron más intensos. Tony recibió un gran golpe cuando su hermano murió atropellado cuando el futuro actor tenía 12 años. En los últimos años, la enfermedad hizo mella y él siempre ha considerado que estuvo enfermo buena parte de su vida por su relación con las drogas y el alcohol: “He estado enfermo de la cabeza más de media vida”.

Considerado en sus principios como un joven apuesto sin más, el actor acabó demostrando su talento en películas de la talla de “Chantaje en Broadway” (1957) con Burt Lancaster y en su papel de un prófugo encadenado a Sidney Poitier en “Fugitivos” (1958) que le valió su única nominación a los Óscar en 1959. Sería el principio de sus años de esplendor, después de ya haberse apuntado tantos en “El gran Houdini” (1953) o “Los vikingos” (1958), ya que después llegaría “Con faldas y a lo loco” y “Operación Pacífico” con Burt Lancaster, ambas en 1959. Su historial incluye títulos míticos como “Espartaco” (1960) de Stanley Kubrick, “Trapecio” de Carol Reed, “La carrera del siglo” de Blake Edwards, “El último magnate” de Elia Kazan y “La semilla del diablo” de Roman Polanski (donde sólo InMemoriamTonyCurtisAntesyAhorapuso su voz). Curtis también ha rodado para televisión, en especial con Roger Moore en la serie “Los persuasores”, y en “McCoy”. Prestó su voz al personaje invitado de «Stony Curtis» en “Los Picapiedra”. Desde principios de los años 1980, época en la que ya era una sombra de lo que fue, Curtis tiene una segunda carrera como pintor que le permitió hacer frente a sus deudas y a sus años de excesos. Curtis tiene su estrella en el Paseo de la fama de Hollywood en el Hollywood Boulevard y ha sido nombrado caballero de la orden de las Artes y las Letras en 1995 en Francia. Estuvo casado seis veces, una de ellas con Janet Leigh. Según afirmó Curtis sólo fue un matrimonio para que ambos tuvieran publicidad.

Tony Curtis siempre intentó trabajar en varios géneros, entre el drama y la comedia, para evitar ser encasillado y siguiendo el ejemplo de su amigo Cary Grant. Favorecido por su físico, sus ojos azules verdosos y su tupé negro, sus interpretaciones se caracterizaban por sus notables recursos dramáticos, por su sentido del humor, por su capacidad de improvisación y por su delicadeza. No obstante, buena parte de su carrera  estuvo plagada de películas de poca calidad y condicionada por sus problemas con la cocaína y el alcohol que le minaron la salud de forma considerable hasta el final de sus días. 

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Nacho Gonzalo (Coronado)

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Comentarios

jose perez - 30.09.2010 a las 13:41

Descanse en paz

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