Las listas de Vinz Clortho: Simios maléficos del cine

Las listas de Vinz Clortho: Simios maléficos del cine

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Bien hallada criatura Teo:

Largos días de paz ha conocido vuestro mundo, olvidando que Gozer el Gozeriano descansaba en el último pliegue de cada pesadilla que los millones de mortales gestaban en la aparente calma que precede a la inexorable vuelta de El Viajante. Pero antes que él, yo, su servidor, Vinz Clortho, el Maestro de las Llaves, he sido enviado para allanar el camino de su vuelta, para que no haya errores, para que Volguus Zilgrohar, el Destructor, vuelva a situar a los mortales en el lugar que les corresponde, comenzando así una nueva y gloriosa era.

No me corresponde a mí elegir la forma que el Señor de Sebouilia tome para completar la destrucción, pero si tuviera que elegir, siempre me han hecho mucha gracia esos animales con pelo que los mortales llamáis monos. Tanto me gustan, que el otro día, mientras caminaba por las calles en busca de Zuul, el Guardián de la Puerta que facilitará la llegada de nuestro señor o señora, que no está eso claro del todo, decidí tomar un descanso y meterme en un cine (elemento que ya conozco de anteriores incursiones a este mundo). Allí estaban echando una película llamada “El amanecer del planeta de los simios” y sea por la fascinante predilección que este humilde servidor de Gozer siente por esas criaturitas, allí que me metí con una caja grande de palomitas y un refresco.

Recordar que “El origen del planeta de los simios” (2011) y esta segunda entrega “El amanecer del planeta de los simios” (2014) no es más que una revisión mediante el recurso del reinicio (algo que J.J. Abraham ha llevado a cabo con “Star Trek”) de una saga de los 60 y 70 que tiene su origen en la novela de Pierre Boulle “El planeta de los simios”. Franklin Schaffner dirigió en 1968 una adaptación de la novela que contaba con Charlton Heston encabezando el reparto, un film que se convirtió en un clásico casi al instante e inició el punto de partida de una saga simiesca que perduró en el tiempo y caló en las sucesivas generaciones: “Escape del planeta de los simios” (1971), “Conquista del planeta de los simios” (1972) y “Batalla del planeta de los simios” (1973). En 2001 Burton hizo un intento de recuperar la saga con un remake de “El planeta de los simios” que no mejoraba en nada el original de Schaffner.

Pero el humilde Vinz Clortho no quiere abrumarle con su vasta sabiduría acumulada en sus milenarias incursiones entre universos. En su lugar voy a presentarle un listado de simios cinematográficos que Clortho celebraría el amo Gozer eligiera para perpetrar el caos y la justa destrucción en su próximo advenimiento…

King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933)

Una elección evidente. Hablamos de un simio gigante que vive plácidamente en una isla hasta que unos patéticos humanos tienen la feliz idea de soltarlo en esa ciudad en la que parece que pasan todos los males del universo llamada Nueva York.

Para gusto de Vinz Clortho, el rey mono tenía un único defecto; una patética predilección por las rubias que le llevaron a perecer en su tarea purificadora. Una pena. Imagínate qué no haría el Viajante encarnado en 15 metros de músculos y furia. ¡Me estremezco sólo de pensarlo!

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Congo (Frank Marshall, 1995)

Quizá esta adaptación de una novela de Michael Crichton no sea la mejor película de simios de la historia. Quizá ni siquiera sea una buena película. Pero hay que reconocer que los gorilas gigantes de “Congo” daban miedo. Rápidos, fuertes, sigilosos, mortales.

No importa que el resto del film sea un pastiche que oscila entre el entretenimiento absurdo y el delirio (¿y qué peli en la que sale Tim Curry no lo hace?). Me imagino un ejército integrado por los pérfidos simios de Congo. ¡¡Ningún humano sobreviviría al ataque!!

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El planeta de los simios (Franklin Schaffner, 1968)

Por supuesto no podía faltar un simio de la capacidad intelectual y la falta de compasión del Dr. Zaius en la película original de la saga en la que los monos dominan la tierra. Ejemplo simiesco del clásico tirano que vela por el bienestar de su pueblo. Jamás un peludo personaje de reparto (interpretado por Maurice Evans en el film de Schaffner) hizo frente con tanto empaque al carismático Charlton Heston.

Quizá carezca de la fuerza necesaria para acabar con la raza humana, pero tampoco puede desdeñarse fácilmente la vileza fruto de años de odio macerado ante la raza humana. Dr. Zaius sería un digno emisario de muerte y destrucción.

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Shakma (Mandril asesino) (Tom Logan y Hugh Parks, 1990)

Un babuino con el que humanos están experimentando consigue escapar y vengarse uno a uno de sus captores y torturadores. El argumento es simple, el resultado efectivo. Nadie puede resistirse a la rabia de Shakma, una peluda máquina de matar con una insaciable ansia asesina.

Shakma es la pesadilla de todo testeador de productos con animales y también un digno integrante de esta lista de simios maléficos del cine.

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12 monos (Terry Gilliam, 1995)

Sí, quizá te has quedado descolocado con esta película. Yo también me quedó un poco perplejo porque esperaba ver 12 monos… y, sin embargo, salvo que Jeffrey Goines (el personaje interpretado excepcionalmente por Brad Pitt) sea un mono afeitado, no aparece un simio por ningún lado.

Con todo a Vinz Clortho también le gusta la amenaza invisible, como en el imaginario colectivo el ejército de los 12 monos acaba con la humanidad tal y como se conoce. Porque a veces lo sutil es más efectivo que lo evidente, porque el mayor logro del diablo fue hacer creer a la humanidad que nunca existió. Y, por supuesto, porque a este humilde servidor de Gozer el Gozeriano, le gusta mucho este film y lo quería meter, aunque fuera con calzador.

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“El Viajante vendrá en una de las formas preestablecidas. Durante la rectificación del Vuldronaii el Viajante toma la forma de un gran Torb. Luego, durante la tercera reconciliación del último suplicante de los Meketreks escogieron otra forma para él: ¡la de un gran Sloar! Muchos Shubs y Zuuls descubrieron lo que era asarse en el fondo del Sloar aquel día, os lo aseguro”.

Vinz Clortho

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